25 Jun 2026
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SPANISH REVOLUTION

DERECHOS Y LIBERTADES

Héctor Bellerín señala la homofobia del fútbol: el vestuario que expulsa a quien no obedece 

Héctor Bellerín fue este martes al programa Cara al show, de Marc Giró, en La Sexta, y dijo algo que el fútbol profesional suele esconder bajo toneladas de épica barata, patrocinadores y testosterona televisada: la homofobia sigue ahí. Viva. Funcional. Protegida por el ruido del estadio y por esa coartada infantil de “son cosas del fútbol”. No, no son cosas del fútbol. Son cosas del machismo. Y del negocio. Y de una cultura deportiva que ha confundido durante décadas la competitividad con la vigilancia policial de la masculinidad.

El jugador del Real Betis Balompié, que aparece en la noticia durante un partido contra el FC Barcelona el 17 de mayo, habló en el programa emitido este martes sobre los comentarios homófobos que ha recibido y sigue recibiendo. No estamos hablando de un debate abstracto. Hablamos de insultos concretos, de cuerpos concretos, de jugadores concretos. Hablamos de cómo un futbolista puede ser señalado por pintarse las uñas, llevar falda o posicionarse políticamente, mientras a otros se les celebra cualquier gesto cavernario siempre que encaje en el molde del “tío de vestuario”.

POLÍTICA ESTATAL

Los que no son Aldama: cuando la Justicia negocia con el corruptor útil y castiga al pobre sin padrinos 

Aldama no es solo Aldama. Es una pedagogía. Enseña algo. Enseña que, si vas a delinquir, conviene hacerlo cerca del poder. Conviene tener nombres. Conviene conocer despachos. Conviene haber estado en la habitación donde se repartía el dinero. Porque entonces, cuando todo se derrumba, todavía puedes convertir tu caída en mercancía.

El pobre no puede hacer eso.

El pobre no tiene una libreta de ministros. No puede decirle al tribunal: miren, yo sé cómo se movieron los contratos. No puede ofrecer una arquitectura de corrupción. No puede entregar llamadas, favores, comisiones, intermediarios, empresas pantalla o mordidas. La persona pobre suele llegar al juzgado con su precariedad encima y poco más. Y la precariedad no reduce condenas. La precariedad, muchas veces, las agrava.

POLÍTICA ESTATAL

Aldama se queja de pagar impuestos por una comisión de seis millones en plena pandemia 

Hay escenas que resumen una época mejor que cualquier informe judicial. Víctor de Aldama, empresario, comisionista y condenado por el Tribunal Supremo a cuatro años y medio de cárcel en el caso Mascarillas, apareció este martes en Telemadrid para explicar su particular tragedia fiscal: ganó millones durante lo peor de la pandemia y, por encima, tuvo que pagar impuestos.

Sí. Ese es el nivel.

Mientras miles de trabajadoras y trabajadores sanitarios se jugaban la vida con bolsas de basura, mascarillas reutilizadas y turnos imposibles, mientras las enfermeras y enfermeros entraban en habitaciones sin saber si saldrían contagiados, mientras las familias enterraban a sus muertos sin despedirse, había quien hacía números. No números de camas. No números de respiradores. Números de comisión.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Inglaterra se cuece: el clima que negaron ya está cerrando escuelas, hospitales y trenes 

Inglaterra y Gales están viviendo una escena que debería liquidar de una vez la comedia negacionista. Calor extremo, escuelas cerradas, tiendas bajando persianas, centros comunitarios paralizados, citas hospitalarias retrasadas y trenes suspendidos por toda la red. No hablamos de una incomodidad de verano. Hablamos de un país que empieza a comprobar, con el asfalto blando bajo los pies, que fue construido para un clima que ya no existe.

La Met Office ha lanzado por segunda vez en la historia una alerta roja por calor, la máxima. Solo ese dato bastaría para callar a quienes siguen vendiendo el cambio climático como una exageración de ecologistas, científicas y científicos, activistas y adolescentes con pancartas. Pero no se callan. Nunca se callan. Porque el negacionismo no nace de la ignorancia: nace de los intereses.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Almeida convierte el Ayuntamiento en una agencia de colocación del PP 

Hay gente que tarda meses en encontrar empleo. Hay jóvenes con máster, idiomas, alquiler imposible y contratos basura que encadenan entrevistas para cobrar poco más que la supervivencia. Hay trabajadoras y trabajadores públicos que opositan durante años para acceder a una plaza con garantías. Y luego está Madrid. O mejor dicho: el Madrid del PP, ese ecosistema donde algunas puertas no se abren por mérito, sino por parentesco político, cercanía institucional y una red de favores que ya ni se molesta en disimular.

El Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida ha tardado un solo día en recolocar a F. T., pareja de Jorge Rodrigo, consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de Isabel Díaz Ayuso, después de su salida forzosa de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo. Un día. Ni una semana de luto administrativo. Ni una pausa para guardar las formas. Un día para salir de una empresa pública donde su contratación había sido cuestionada por la Oficina Antifraude y entrar como personal eventual en el equipo del alcalde.

DERECHOS Y LIBERTADES

Ester Expósito contra el ‘puritanismo rancio’: “Me parece hipócrita que se apropien de nuestro discurso para quitarnos libertad” 

Ester Expósito se sentó el 24 de junio en el sofá de Henar Álvarez, en Al cielo con ella, y no fue precisamente para esquivar el asunto. La actriz abordó la polémica de la Casita de Bad Bunny, esa parte del escenario del cantante puertorriqueño en la que apareció bailando y que, por lo visto, ha servido para que media España descubra una nueva emergencia nacional: una mujer joven moviéndose como le da la gana.

Antes de entrar al barro, Expósito hizo algo bastante más honesto que muchas de las personas que la han señalado. Aclaró que la demanda de diversidad le parece necesaria. “Que se pida diversidad y cuerpos distintos de mujeres me parece maravilloso y estoy totalmente de acuerdo”, vino a decir. Queremos ver la realidad. Mujeres distintas, cuerpos distintos. Hasta ahí, ningún problema. El problema empieza cuando esa reivindicación se utiliza como coartada para montar otro juicio moral contra una mujer concreta. Otra vez. Siempre otra vez.

MEDIO AMBIENTE

El planeta ya no deja dormir: el capitalismo convirtió la noche en otra trinchera climática 

La crisis climática ha dejado de ser una advertencia escrita en informes para convertirse en una experiencia física. Se nota en la piel. En la respiración. En esa cama donde el cuerpo debería recuperar fuerzas y ya solo encuentra una habitación convertida en horno. El planeta se calienta, sí, pero hay un dato especialmente brutal: las noches se están calentando más rápido que los días. Y eso no es una anécdota meteorológica. Es una amenaza sanitaria global.

Un estudio publicado el 22 de junio en Nature Climate Change, liderado por Rebecca Emerton, confirma una escalada que debería estar abriendo informativos durante días. Desde la década de 1970, el estrés térmico se ha intensificado en todo el mundo. No hablamos solo de temperatura. Hablamos de la carga real que soporta el cuerpo humano cuando se combinan calor, humedad, viento y radiación solar. Es decir, no lo que marca el termómetro, sino lo que el cuerpo sufre.

MEDIO AMBIENTE

Jornada intensiva cada vez más pronto: el clima cambió, los convenios siguen dormidos 

Este domingo 22 de junio comenzó la primera ola de calor del verano. No en agosto. No en pleno calendario vacacional. En junio. Y con ella se ha vuelto a abrir una pregunta que ya no admite mucho maquillaje: ¿tiene sentido que las jornadas intensivas en sectores como la construcción empiecen en julio cuando el calor extremo ya está golpeando antes?

La respuesta es bastante sencilla. No. Lo que ocurre es que este país tiene una habilidad enfermiza para adaptar la vida de las personas trabajadoras al calendario empresarial, pero una resistencia feroz a adaptar la economía a la realidad física del planeta. El calor llega antes, llega más fuerte y llega con más frecuencia. Las empresas lo saben. Las administraciones lo saben. Los sindicatos lo llevan denunciando años. Pero una parte del mercado laboral sigue funcionando como si el cambio climático fuera una tertulia, no una amenaza concreta para quienes suben a un andamio, limpian calles, reparten paquetes, trabajan en naves industriales, cuidan patios escolares o cargan materiales bajo un sol que ya no perdona.

El cambio climático no es una previsión. Es una condición laboral.

DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Vox, ladrillo y ventas fantasma en Eivissa: la patria empieza en el garaje 

La historia tiene todos los ingredientes de la España que predica orden mientras chapotea en el barro. Una concejala de Vox, Araceli Colomar Costilla, regidora en Sant Josep de sa Talaia desde el verano de 2023, administradora de fincas, agente de la propiedad inmobiliaria y rostro local de un partido que vende mano dura contra la “okupación”, aparece ahora denunciada por una presunta trama de ventas fantasma de locales, trasteros y plazas de garaje en el Edificio Galaxia de Eivissa.