02 Jul 2026

Autor: Xan Pereira

d07eb963 dc4b 46d6 81a4 413775f2c241
VÍDEOS

Vídeo | Michel Mboladinga, Lumumba y la memoria que Estados Unidos no puede deportar 

¿Recordáis a Michel Mboladinga? Es el aficionado congoleño que se hizo viral por quedarse inmóvil durante los partidos de la República Democrática del Congo, brazo en alto, imitando la estatua de Patrice Lumumba en Kinshasa. Quieto. Noventa minutos convertido en una estatua viva. No era una pose para las cámaras ni una extravagancia de grada: era memoria política. Era el homenaje a Lumumba, primer ministro del Congo independiente, líder anticolonial y símbolo de la soberanía africana, asesinado en 1961.

Y, claro, Estados Unidos hizo lo que tantas veces ha hecho cuando la dignidad africana cruza una frontera: cerrarla. Le denegaron el visado y le impidieron seguir con su homenaje en los partidos de este Mundial. Como si una oficina consular pudiera decidir qué recuerdos entran en un estadio. Como si bastara un sello, una negativa administrativa, una puerta cerrada, para apagar lo que Lumumba representa. Pero entonces pasó algo hermoso, de una belleza política brutal: otro aficionado congoleño tomó el relevo. Otro cuerpo se quedó quieto. Otro brazo se levantó. Otra vez Lumumba entró en el estadio.

Porque se puede prohibir la entrada a una persona, pero no a una idea. Se puede cerrar una frontera, pero no deportar una memoria. A Lumumba lo torturaron, lo fusilaron, intentaron borrar su cuerpo y convertir su nombre en una nota menor de la historia colonial. Fracasaron. Congo no olvida. África no olvida. Los pueblos saqueados no olvidan. Y en medio del negocio obsceno del fútbol global, entre patrocinadores, himnos vacíos y diplomacias hipócritas, esa imagen vale más que cualquier gol: un brazo levantado recordando al mundo que el colonialismo mata, pero la memoria vuelve.

74c09a38 a3f1 4939 93ed 8def11b008d6
POLÍTICA ESTATAL

Menos misiles y más botijos: Europa arde mientras Bruselas mira al cuartel 

España conoce bien la liturgia del calor. El botijo, el abanico y el toldo forman parte de una cultura popular que aprendió antes que muchos ministerios que sobrevivir al verano también es una cuestión material. No es folclore. Es adaptación. Es inteligencia colectiva. Es la respuesta humilde de quienes nunca necesitaron un comité de expertos para entender que el sol, cuando aprieta, mata.

Wyoming lo resumió con una frase que funciona porque golpea donde debe: “menos drones, menos misiles y menos tanques y más toldos, más botijos y más abanicos”. Detrás de la broma hay una evidencia incómoda. Europa está entrando en una fase climática que ya no admite discursos de sobremesa ni promesas para 2050. La amenaza no viene. Ya está aquí. Y viene con vías férreas deformadas, centrales nucleares paradas por el calor, ciudades del norte colapsadas y personas mayores muriendo en sus casas sin hacer ruido.

Antón Losada
POLÍTICA ESTATAL

Antón Losada resume el escándalo Ábalos, Koldo y Aldama en una frase: “Delinque y delata. Que sale gratis” 

Aldama no entrará en prisión si cumple las condiciones fijadas por el tribunal. La razón: su colaboración con la justicia. Y ahí es donde Antón Losada incendió X con una frase tan breve como demoledora: “Delinque y delata. Que sale gratis”.

No hacía falta mucho más. A veces una frase basta para desmontar toda una arquitectura de solemnidad judicial.

Porque el mensaje que recibe la ciudadanía es brutal. No basta con delinquir. Hay que saber cuándo hablar. Hay que saber a quién señalar. Hay que saber convertir la confesión en salvoconducto. La colaboración con la justicia tiene sentido en un Estado de derecho, claro que sí. Pero cuando el resultado práctico es que una de las figuras clave de una trama sale de rositas ante la opinión pública, lo que queda no es pedagogía democrática. Queda otra cosa.

Queda cinismo.

9629e4e9 a6bf 4391 8428 370f0e09a625
POLÍTICA ESTATAL

La SER mueve sus piezas y Hora 25 enseña el nuevo poder de PRISA 

La clave de lo que está pasando en PRISA la tiene Joseph Oughourlian, su presidente. Bajo su etapa, el grupo atraviesa una reorganización que no puede leerse solo como una sucesión de cambios de presentadores y presentadoras. Eso sería quedarse en la superficie, que es justo donde el poder quiere que nos quedemos. Lo importante está detrás de las peceras. En los equilibrios internos. En quién sube, quién sale, quién pierde espacio, quién gana centralidad y qué tipo de periodismo se considera compatible con el nuevo orden empresarial.

Porque los medios no giran editorialmente de golpe, con una sirena y un comunicado. Giran así. Moviendo piezas. Recolocando voces. Cambiando direcciones. Ajustando equipos. Premiado la docilidad estructural, aunque se disfrace de continuidad. No hace falta censurar cuando puedes reorganizar. No hace falta prohibir cuando puedes seleccionar quién ocupa los lugares estratégicos.

248c0930 5447 4ee3 a369 749ffdb29afa 1200x675 1
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

¿Ha cruzado Peinado la última línea? 

El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.

Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.

705efc5f f9e4 4842 83b8 f3fe7a1bd649
DESTACADA, INTERNACIONAL

Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto 

El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.

Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.

d6e762e5 d555 43b2 a193 d6ed24b235c5 1
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Feijóo vuelve a hablar como quien sabe demasiado 

Alberto Núñez Feijóo volvió a El Hormiguero el 18 de junio y dejó una frase que no debería pasar como una simple opinión de plató. Pablo Motos le preguntó si era posible que el PSOE acabara imputado. El líder del PP respondió: “Creo que técnicamente, legalmente, con el Código Penal en la mano, es muy posible que el PSOE acabe imputado”. Muy posible. Dicho así, con esa solemnidad de opositor eterno, con esa falsa prudencia de quien no afirma pero deja caer.

La cuestión no es menor. La noticia no es solo que Feijóo atacara al Gobierno, algo que hace prácticamente a diario. La noticia es otra: el jefe de la oposición volvió a hablar como si manejara un calendario judicial paralelo. Como si no estuviera opinando desde fuera, sino anticipando desde dentro. Como si el PP tuviera una ventanilla privada donde se mezclan sumarios, filtraciones, deseos políticos y titulares preparados para el consumo de la mañana siguiente.

40436d5c 0618 479f b3af e7a62489585a
POLÍTICA ESTATAL

Rubén Gisbert quiso dar lecciones sobre la dana y la jueza le recordó que no sabe ni dónde está el barranco del Poyo 

La causa judicial por la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 230 personas fallecidas, no necesita ruido. Necesita verdad, rigor, responsabilidades políticas y respeto a las víctimas. Justo lo contrario de lo que suele traer la industria del barro cuando se disfraza de acusación popular, de patriotismo de plató o de heroísmo de YouTube.

La jueza de la dana, Nuria Ruiz Tobarra, ha dictado este 16 de junio un auto especialmente duro contra el abogado y youtuber Rubén Gisbert. No por pensar distinto. No por molestar al poder. No por incomodar a nadie. Por algo más básico: por pedir diligencias graves sin conocer, según la magistrada, elementos esenciales de la causa. El problema no es que Gisbert sea incómodo. El problema es que, según el auto, ni siquiera sabe bien de qué habla.