Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Héctor Bellerín señala la homofobia del fútbol: el vestuario que expulsa a quien no obedece
Héctor Bellerín fue este martes al programa Cara al show, de Marc Giró, en La Sexta, y dijo algo que el fútbol profesional suele esconder bajo toneladas de épica barata, patrocinadores y testosterona televisada: la homofobia sigue ahí. Viva. Funcional. Protegida por el ruido del estadio y por esa coartada infantil de “son cosas del fútbol”. No, no son cosas del fútbol. Son cosas del machismo. Y del negocio. Y de una cultura deportiva que ha confundido durante décadas la competitividad con la vigilancia policial de la masculinidad.
El jugador del Real Betis Balompié, que aparece en la noticia durante un partido contra el FC Barcelona el 17 de mayo, habló en el programa emitido este martes sobre los comentarios homófobos que ha recibido y sigue recibiendo. No estamos hablando de un debate abstracto. Hablamos de insultos concretos, de cuerpos concretos, de jugadores concretos. Hablamos de cómo un futbolista puede ser señalado por pintarse las uñas, llevar falda o posicionarse políticamente, mientras a otros se les celebra cualquier gesto cavernario siempre que encaje en el molde del “tío de vestuario”.
Ester Expósito contra el ‘puritanismo rancio’: “Me parece hipócrita que se apropien de nuestro discurso para quitarnos libertad”
Ester Expósito se sentó el 24 de junio en el sofá de Henar Álvarez, en Al cielo con ella, y no fue precisamente para esquivar el asunto. La actriz abordó la polémica de la Casita de Bad Bunny, esa parte del escenario del cantante puertorriqueño en la que apareció bailando y que, por lo visto, ha servido para que media España descubra una nueva emergencia nacional: una mujer joven moviéndose como le da la gana.
Antes de entrar al barro, Expósito hizo algo bastante más honesto que muchas de las personas que la han señalado. Aclaró que la demanda de diversidad le parece necesaria. “Que se pida diversidad y cuerpos distintos de mujeres me parece maravilloso y estoy totalmente de acuerdo”, vino a decir. Queremos ver la realidad. Mujeres distintas, cuerpos distintos. Hasta ahí, ningún problema. El problema empieza cuando esa reivindicación se utiliza como coartada para montar otro juicio moral contra una mujer concreta. Otra vez. Siempre otra vez.
Plumas de Pueblo: el mapa que demuestra que la diversidad LGTBIQA+ también late en los pueblos
Durante demasiado tiempo nos han vendido una mentira cómoda: que las ciudades son el refugio natural de las vidas LGTBIQA+ y que los pueblos son, casi por definición, territorios cerrados, hostiles, atrasados, impermeables a cualquier forma de diversidad. Una postal falsa. Una caricatura. Y, sobre todo, una forma muy eficaz de borrar a quienes han existido siempre en el rural, aunque muchas veces no se les haya querido mirar.
El mapa Plumas de Pueblo, impulsado por Proyecto Hortensia junto al antropólogo Paulino Ramos, viene precisamente a romper esa ficción. No con consignas vacías, sino con territorio, nombres, memoria y comunidad. El proyecto, basado en la tesis doctoral de Ramos sobre ruralidades cuir, recoge más de 60 iniciativas cuir en diferentes pueblos de España, aunque algunas informaciones elevan ya la cifra a alrededor de 70 iniciativas LGTBIAQ+ en contextos rurales de todo el Estado.
PP y Vox vuelven a llamar libertad a hacer daño
La derecha ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer cuando se habla de derechos LGTBI: disfrazar la violencia de libertad. La Comisión de Igualdad del Congreso aprobó el 17 de junio el dictamen de la ley para castigar penalmente las falsas terapias de conversión, esas prácticas que no curan nada porque no hay nada que curar. La norma sigue ahora hacia el pleno y plantea penas de prisión de seis meses a dos años para quien aplique métodos destinados a “modificar, reprimir, eliminar o negar” la orientación sexual o la identidad de una persona. También incorpora multas de 8 a 24 meses.
Y aquí llega la escena conocida. PP y Vox votaron en contra.
No votaron contra una ocurrencia. No votaron contra una extravagancia legislativa. Votaron contra una norma que pretende llevar al artículo 173 del Código Penal, el de las torturas y delitos contra la integridad moral, prácticas que ya están consideradas una infracción administrativa muy grave por la Ley Trans de 2023, con sanciones de hasta 150.000 euros. Es decir, el Estado ya reconoce que esto no es “acompañamiento”, ni “ayuda”, ni “libertad educativa”. Lo que se discute ahora es si basta con una multa o si quien se lucra, organiza o ejecuta estas prácticas debe responder penalmente.
Sindicalismo de derechas: cuando la representación laboral se convierte en herramienta política
La pregunta no es si estos sindicatos son eficaces. La pregunta real es a quién sirven.
Indulto sin justicia: el caso de las 6 de La Suiza confirma que hacer sindicalismo sigue en el punto de mira
Diez años de persecución y una condena desproporcionada terminan en un indulto parcial que no corrige el problema de fondo: la criminalización de la lucha colectiva
Criminalizar el antifascismo
Cuando protestar contra la extrema derecha se convierte en delito y la violencia política se normaliza desde arriba
El silencio de Dios: la Iglesia española frente al caso Zornoza
El Vaticano investiga al obispo de Cádiz por abusos a un menor. Mientras tanto, la Conferencia Episcopal sigue predicando el perdón… para los suyos.
Fiscales y jueces europeos alertan del riesgo político en el juicio al fiscal general español
Europa advierte: judicializar la política es minar la democracia.
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir