La clase trabajadora sostiene el mundo, pero no lo posee
Mientras las manos que levantan el andamio apenas pueden pagar el alquiler, el capital colecciona derechos que no trabaja.
Cartagena existe, aunque moleste: el metal en pie de guerra
Mientras los políticos aplauden submarinos, la clase obrera arde por dentro y por fuera de los astilleros
La justicia secuestrada por la política en España
Una justicia politizada y corrupta es un golpe silencioso a la democracia.
El sesgo médico como violencia estructural: cómo la ciencia ignora la salud de las mujeres
La falta de investigación en enfermedades que afectan principalmente a mujeres —endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, menopausia…— condena a las pacientes a tratamientos limitados y simplistas basados en hormonas.
La neutralidad inexistente: la corrupción y la ideología enquistadas en el poder judicial español
Ni imparciales, ni independientes: cuando los jueces hacen política en toga ajena
Que paren de matarlas por barrer: el calor no es un accidente, es una negligencia programada
Cuando una limpiadora muere tras trabajar siete horas a pleno sol, no es una desgracia: es un crimen laboral con todas las letras
¿A quién sirve UGT? La huelga del metal en Cádiz sigue sin rendirse
Cuando el acuerdo se firma sin las asambleas, no hay representación: hay traición.
Del chiste al banquillo: Vox convierte una protesta popular en Zaragoza en causa judicial por “odio”
La extrema derecha quiere prohibir la sátira porque no soporta que se rían de ella. Ni democracia, ni humor, ni crítica: solo obediencia
Ryanair miente (otra vez)
Rubén Sánchez Ryanair miente para que los consumidores nos quedemos de brazos cruzados mientras sigue forrándose con sus fraudes. La multinacional irlandesa ha inventado una inexistente «sentencia» del Tribunal Superior de Justicia de Madrid con la que, según asegura, habría «respaldado» la legalidad del recargo…
El turismo ilegal no es un error, es su modelo de negocio
Booking y Airbnb no son víctimas: son arquitectos del caos turístico y del expolio habitacional
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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