Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Mientras las manos que levantan el andamio apenas pueden pagar el alquiler, el capital colecciona derechos que no trabaja.
La paradoja del sistema no es un accidente: es su piedra angular. Las y los trabajadores producen riqueza, mantienen los hospitales en marcha, cultivan alimentos, diseñan infraestructuras, transportan energía y cuidan cuerpos que no son los suyos. Sin ellas y ellos, no hay café caliente, ni metro puntual, ni app funcional. Ni mundo posible.
Y, sin embargo, no son dueñas ni dueños de nada.
Ni del tiempo que invierten, ni del suelo que pisan, ni de las decisiones que les afectan. El relato dominante les llama clase media para disolver su fuerza política, para hacerles creer que con esfuerzo y buena actitud podrán ser como sus jefes. Pero no es posible escalar dentro de un pozo: sólo se sale si se subleva.
La clase trabajadora no se define por ingresos, sino por su posición en la estructura. Es quien vende su fuerza de trabajo para sobrevivir. Puede vestir uniforme o no, puede tener máster o callos en las manos. Puede hablar de Marx o de fútbol, de software libre o de limpiar casas. Da igual. Lo que define a una persona trabajadora no es lo que dice, sino lo que tiene que hacer para llegar a fin de mes.
El capital no produce: se apropia. No cuida: explota. No arriesga: externaliza. No construye: ordena construir.
Y sin embargo, decide. Decide qué se produce, a qué precio, con qué condiciones y para quién. Decide si una empresa cierra, si un barrio se gentrifica, si un hospital se privatiza. Decide si una vida merece ser vivida o desahuciada.
La propiedad no es un derecho natural: es una expropiación histórica.
Lo que hoy llamamos patrimonio nació del despojo, la colonización y el trabajo impagado. Y lo que hoy llamamos “empresa familiar” es muchas veces el resultado de generaciones acumulando poder gracias a leyes escritas por y para quienes nunca pisan el barro.
El neoliberalismo ha hecho un trabajo quirúrgico: ha convencido a millones de que lo común es sospechoso y que la competencia es la única forma de libertad. Ha privatizado hasta los sueños, ha convertido la precariedad en virtud y ha transformado el miedo en conformismo. Nos han enseñado a tener miedo al despido, pero no a quienes despiden.
Cada día que pasa sin organización obrera es un día ganado por el capital.
Cada derecho arrancado fue antes negado.
Cada huelga fue antes criminalizada.
Cada asamblea fue antes espiada.
Y cada conquista fue antes perseguida como delito.
Si la clase trabajadora no posee el mundo que sostiene, es porque aún no lo ha tomado.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
La Basílica de los Desamparados vuelve a exhibir simbología franquista y Resist.es exige al arzobispo Enrique Benavent Vidal su retirada
La memoria democrática no puede seguir chocando contra instituciones que todavía permiten que símbolos de la dictadura ocupen espacios de homenaje, culto y normalidad pública.
El principio del fin de Vito Quiles en el Congreso
La Cámara Baja estudia sanciones que podrían acabar con la expulsión definitiva del agitador ultra mientras se multiplican las denuncias por hostigamiento, interrupciones y provocaciones constantes
¿Y si España deja de suplicar y rompe relaciones con Israel de una vez?
El Gobierno vuelve a “exigir” explicaciones mientras Israel secuestra activistas en aguas internacionales, prolonga detenciones ilegales y se ríe públicamente de la diplomacia europea.
Vídeo | Ayuso cruza el Atlántico para exportar trumpismo castizo y nostalgia colonial
La presidenta madrileña viajó a México supuestamente para atraer inversión y estrechar lazos, pero acabó envuelta en protestas, acusaciones de colonialismo y una guerra cultural propia de la internacional reaccionaria. Entre referencias a Hernán Cortés, discursos sobre el “mestizaje” junto a Nacho Cano y críticas…
Vídeo | Burlarse de la extrema derecha no es delito
Vox denuncia a profes por delito de odio. Sí, Vox, el odio hecho partido.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir