Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El Vaticano investiga al obispo de Cádiz por abusos a un menor. Mientras tanto, la Conferencia Episcopal sigue predicando el perdón… para los suyos.
EL MANTO DE IMPUNIDAD
Por primera vez en España, un obispo está siendo investigado por pederastia. Rafael Zornoza, de 76 años, actual prelado de Cádiz y Ceuta, está acusado de agredir sexualmente a un menor durante los años noventa, cuando dirigía el seminario de Getafe. El denunciante asegura que los abusos comenzaron cuando tenía 14 años y se prolongaron durante siete, hasta que el sacerdote —ya su confesor, su guía y su verdugo— lo llevó incluso a una “terapia de conversión” para curar su homosexualidad.
En su carta al Vaticano, el denunciante escribe: “Solo quiero evitar que lo que me pasó a mí le pueda pasar a otro niño”. No hay frase más clara ni más condenatoria. La historia de Zornoza no es solo la de un crimen individual, sino la de un sistema que ha hecho del silencio su forma de poder.
El obispo no ha respondido públicamente. No ha dimitido. No ha suspendido su agenda. El domingo siguió oficiando misa en Cádiz como si nada hubiera pasado. Nadie en la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha pedido su apartamiento. Ningún gesto, ni una palabra. Solo silencio, el mismo silencio que durante décadas ha protegido a violadores con sotana.
El caso, ya prescrito judicialmente, está siendo investigado por el Dicasterio de Doctrina de la Fe, el organismo vaticano encargado de los delitos más graves. Pero la justicia civil, que podría haber actuado si estos crímenes no hubieran quedado sepultados por el tiempo y la jerarquía, no podrá juzgarle.
La Iglesia española ha vuelto a llegar tarde, y cuando llega, siempre lo hace empujada por la prensa, nunca por su conciencia.
LA LEY DEL SILENCIO
La diócesis de Cádiz es, según las propias auditorías internas de la CEE, una de las más opacas en materia de abusos sexuales. Entre 2005 y 2010 recibió al menos cuatro denuncias por agresiones a 19 menores. Ninguna fue comunicada a las autoridades, pese a la obligación legal de hacerlo. La institución prefirió manejarlo “internamente”: pagar terapias psicológicas, expulsar discretamente a los sacerdotes culpables y, sobre todo, evitar el escándalo.
Este patrón de encubrimiento no es una anomalía. Es el sistema. En total, 1.568 religiosos están acusados y 2.954 víctimas han sido identificadas solo en los casos documentados por El País. La propia CEE ha reconocido en informes recientes a 2.002 víctimas, pero menos del 2% ha recibido algún tipo de reparación.
El Defensor del Pueblo estimó en 2023 que al menos 440.000 personas podrían haber sufrido abusos sexuales en el ámbito eclesiástico español en las últimas décadas. Cifras que no caben en ningún sermón, ni en ningún rosario.
Y aun así, los obispos han bloqueado cualquier intento de auditoría independiente. Han llamado “juicio mediático” a las investigaciones periodísticas, “señalamiento público” al trabajo del Gobierno, y “ofensa a la fe” a las denuncias de las víctimas. La Iglesia española ha confundido el sacramento del perdón con el blindaje de la impunidad.
Mientras el papa Francisco endurece el derecho canónico y expulsa cardenales por abusos, los prelados españoles se reúnen en Madrid para votar resoluciones sobre moral y familia, compartiendo mesa con obispos que han encubierto violaciones a menores. El propio Zornoza está en esa lista: en 2010 gestionó dos denuncias de abusos sin comunicarlas a la justicia.
Un obispo acusado de pederastia juzgará sobre la ética católica. Ese es el nivel.
EL PODER Y EL DAÑO
La historia del obispo Zornoza es también la del poder absoluto sobre cuerpos y conciencias. De un hombre que se presentaba como pastor, pero utilizaba la confesión y la fe para dominar, manipular y someter. Lo hacía desde la autoridad moral que la Iglesia le otorgó, y que la sociedad toleró.
La víctima habla de culpa, manipulación y miedo. De un adulto que se metía en su cama después de escuchar su confesión. De un sistema que, cuando se enteró, lo llevó a un psiquiatra para “curar su herida”. De un chico que creyó durante años que el abuso era amistad.
Y, aun después de todo, el obispo siguió ascendiendo. En 2011, el papa Benedicto XVI le nombró obispo de Cádiz y Ceuta. Desde entonces ha dirigido colegios, seminarios, misiones y proyectos pastorales. El mismo hombre que ahora está siendo investigado por violar a un menor sigue al frente de una diócesis con miles de niños a su cargo.
Cada misa que celebra, cada confirmación que firma, cada palabra que pronuncia desde el púlpito, es una herida abierta. Porque su sola presencia recuerda a las víctimas que en la Iglesia el perdón se compra con poder, y la justicia se archiva en los sótanos del Vaticano.
El escándalo de Zornoza no es un caso aislado. Es el espejo de una Iglesia que prefiere proteger su jerarquía antes que mirar a los ojos a los niños que destrozó.
El infierno, si existe, ya está lleno de hombres santos.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir