Ayuso convierte el abono transporte en otra frontera contra quienes menos tienen
La escena no necesita demasiada épica. Este lunes 15 de junio, en la estación de Sol, las colas en las oficinas de Metro de Madrid parecían las de cualquier otro día. Gente esperando, personal atendiendo, prisas, calor, rutina. Pero había una novedad que ya estaba funcionando como una cuchilla administrativa: desde ahora, solo podrán solicitar la Tarjeta de Transporte Público Personal, el abono transporte, quienes estén empadronados en Madrid.
Dicho así parece una medida técnica. Una corrección burocrática. Un trámite más en el país de los trámites. Pero no lo es. Es política. Y de la peor. Porque cuando el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso decide vincular el acceso al abono transporte al padrón sabe perfectamente a quién golpea. No golpea al rentista. No golpea al especulador. No golpea a quienes tienen varias viviendas vacías. Golpea a estudiantes, a personas trabajadoras que se desplazan desde otras comunidades y, sobre todo, a personas migrantes con más dificultades para empadronarse.
Rafa Mir, la condena y la sombra policial: cuando el poder también se sienta en el banquillo
La sentencia de la Audiencia de Valencia contra Rafa Mir no habla solo de una agresión sexual. Habla de algo bastante más incómodo. Habla de clase, de poder, de cuerpos protegidos y cuerpos abandonados. Habla de un chalet de lujo, de una urbanización cerrada, de un futbolista conocido, de una joven que sale llorando y casi desnuda, de otra joven expulsada a empujones, y de 3 policías locales de Bétera cuya versión ha provocado que el propio tribunal pida investigar si mintieron en el juicio.
La condena es dura: 8 años y medio de prisión para Rafa Mir por agresión sexual. Pablo Jara, también futbolista, ha sido condenado a 2 años de prisión por agresión sexual y a 6 meses por un delito contra la integridad moral. La sentencia no es firme y cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Conviene decirlo. Conviene decirlo todo. Porque la precisión importa, sobre todo cuando se habla de delitos sexuales, de víctimas, de acusados y de instituciones que demasiadas veces parecen más preocupadas por no incomodar al poderoso que por proteger a quien denuncia.
El litio no salvará a Bolivia si mandan las multinacionales
Bolivia vuelve a aparecer en el mapa mundial no por lo que decide su pueblo, sino por lo que desean las potencias. Litio. Baterías. Coches eléctricos. Materias primas estratégicas. La palabra “futuro” pronunciada por ejecutivos que nunca han tenido que mirar cómo se seca una fuente, cómo se degrada un territorio o cómo se convierte una comunidad indígena en una nota al pie de un contrato minero.
Mongabay documentó el 17 de abril de 2025 resistencias comunitarias contra proyectos de litio respaldados por capital extranjero. No hablamos de una incomodidad menor. Hablamos del Salar de Uyuni, el mayor salar del mundo, con unos 10.500 kilómetros cuadrados, y de comunidades como Colcha K, en la provincia de Nor Lípez, con alrededor de 1.000 habitantes, que no viven en una postal turística ni en una maqueta corporativa. Viven allí. Cultivan patatas y quinoa, crían llamas y ganado, sostienen economías locales y formas de vida que no caben en el Excel de ninguna multinacional.
Mañueco entrega Castilla y León a Vox: clima, lobo, cultura y familia como moneda de cambio
Alfonso Fernández Mañueco ya tiene nuevo Gobierno en Castilla y León. Y el mensaje político no puede ser más claro: cuando el Partido Popular necesita conservar el poder, no negocia límites democráticos, negocia carteras. No levanta cordones sanitarios, reparte competencias. No frena a Vox, lo sienta en el Consejo de Gobierno y le entrega piezas estratégicas del tablero institucional.
Este 15 de junio, tres integrantes de Vox juraron sus cargos en el Ejecutivo castellanoleonés. El precio para sostener la presidencia de Mañueco no ha sido solo la llamada “prioridad nacional”. Ha sido bastante más. Ha sido cultura. Ha sido cambio climático. Ha sido política ambiental. Ha sido gestión del lobo. Ha sido familia. Ha sido ayudas sociales. Ha sido desregulación. Todo eso, colocado en manos de una fuerza que lleva años haciendo política contra los consensos democráticos mínimos, contra los derechos sociales y contra cualquier idea de protección colectiva que no pase por el orden, la frontera y el mercado.
Begoña Gómez y el jurado popular: cuando la justicia se entrega a nueve ciudadanos sin herramientas suficientes
La causa contra Begoña Gómez ha dejado de ser solo una causa judicial. Hace tiempo que es otra cosa. Una pieza más en esa trituradora política, mediática y judicial donde la presunción de inocencia se convierte en estorbo, el procedimiento en espectáculo y la toga en decorado. El 15 de junio, la esposa del presidente del Gobierno compareció ante el juez Juan Carlos Peinado en una audiencia previa de carácter protocolario. Sobre la mesa, el posible juicio contra ella, contra su asesora Cristina Álvarez y contra el empresario Juan Carlos Barrabés por presuntos delitos de corrupción en los negocios, malversación, tráfico de influencias y apropiación indebida.
La fase de instrucción queda ya encaminada hacia la Audiencia Provincial de Madrid. Y ahí aparece la bomba procesal: un juicio con jurado popular. Es decir, nueve personas elegidas entre la ciudadanía podrían acabar decidiendo sobre un asunto contaminado desde hace meses por tertulias, titulares, filtraciones, bronca parlamentaria y esa mezcla tan española de ruido judicial y cálculo partidista. Qué podía salir mal.
Alvise vuelve a llamar a la puerta de la justicia: la Eurocámara activa su tercer suplicatorio
La nueva petición para levantarle la inmunidad llega por el presunto acoso a dos eurodiputados de su propia lista, mientras el Supremo mantiene abiertas varias causas contra él.
El “paisano” de Ayuso y la fábrica madrileña de quitar hierro a cinco delitos
Alberto González Amador no es un personaje secundario arrastrado por una tormenta mediática. No es un vecino cualquiera sorprendido por una inspección rutinaria. No es un paisano perseguido por el capricho de un Estado maligno. Es la pareja de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y está acusado de cinco delitos. Conviene repetirlo, porque en la Puerta del Sol llevan más de dos años haciendo exactamente lo contrario: disolver los hechos en victimismo, envolver el expediente judicial en propaganda y presentar una investigación penal como si fuera una gamberrada del sanchismo.
El enigma León XIV: la izquierda aplaude al Vaticano sin que la Iglesia cambie una coma
El paso de León XIV por España ha dejado una imagen difícil de digerir: siete minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados tras el sermón del pontífice. Siete minutos. No en una basílica, no en una plaza vaticana, no en un acto privado de creyentes. En la sede de la soberanía popular. Allí donde deberían hablar las leyes comunes, no los dogmas. Solo Podemos y BNG rechazaron la presencia de un líder religioso en ese espacio. El resto, de derecha y de izquierda, se puso a batir palmas como si la aconfesionalidad del Estado fuera un adorno constitucional para domingos sin misa.
Criminalizar la protesta en Granada: cuando el antifascismo acaba en el banquillo y Vox sale intacto
Lo ocurrido en Granada el 16 de abril no es solo una crónica de tensión callejera. Es algo más incómodo. Es una fotografía bastante nítida de cómo funciona el poder cuando decide convertir la protesta en problema y tratar a quienes se movilizan contra el fascismo como si fueran el origen de la violencia.
La Policía Nacional ha trasladado al juzgado un atestado contra cinco jóvenes antifascistas por desórdenes públicos y atentado a la autoridad. Dos delitos. Palabras mayores. Gente joven que acudió a protestar contra un mitin de Vox en la Plaza de las Pasiegas, junto a la Catedral de Granada, y que terminó citada en comisaría en mayo en calidad de detenida. El mensaje es bastante claro: si protestas contra la extrema derecha, prepárate para pagar abogado, vivir con miedo y esperar a que la maquinaria judicial decida cuánto tiempo de tu vida va a ocupar.
El PP convierte el Senado en una máquina de desgaste contra el Gobierno
El 5 de noviembre de 2023, Alberto Núñez Feijóo dejó una frase que no era un eslogan. Era un programa de combate institucional: “Vamos a defender a España desde el Senado, desde los ayuntamientos y desde las autonomías”. Cuatro días después, el 9 de noviembre, el PP usó su mayoría absoluta en la Cámara Alta para reformar el reglamento y darle más poder a la Mesa del Senado sobre los tiempos legislativos. No era técnica parlamentaria. Era artillería.
Desde entonces han pasado 31 meses. En ese tiempo, el PP ha vuelto a tocar la normativa del Senado otras tres veces para aumentar su capacidad de influencia. Pero el verdadero salto está en otro lugar: las comisiones de investigación. Ahí se ve el método. Ahí se ve la operación. En menos de tres años, el PP ha impulsado siete comisiones en el Senado. Exactamente las mismas que se habían desarrollado en los 38 años anteriores.
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir