Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Una izquierda dividida en un sistema electoral como el de Castilla y León equivale a regalar poder a la derecha.
Las elecciones autonómicas en Castilla y León vuelven a dibujar un paisaje político que ya empieza a parecer estructural en buena parte de España: una derecha que gobierna cada vez más dependiente de la extrema derecha, un PSOE que resiste mejor de lo que muchos auguraban y una izquierda fragmentada que vuelve a pagar el precio de su división.
Los resultados del 16 de marzo no han producido una sacudida electoral ni un cambio de ciclo, pero sí han confirmado varias tendencias profundas del sistema político: la consolidación del bloque conservador, la resiliencia del PSOE incluso en territorios difíciles y el progresivo desvanecimiento de los espacios políticos a su izquierda.
El PP de Alfonso Fernández Mañueco ha ganado con el 35,45% del voto y 33 escaños, dos más que en 2022, mientras que el PSOE también crece hasta los 30 escaños y el 30,75%. Vox, por su parte, alcanza 14 procuradores y roza por primera vez el 19% de los sufragios.
La consecuencia es clara: los tres partidos principales crecen mientras el resto del sistema político se hunde. Y ese hundimiento tiene una dirección muy concreta. A la izquierda del PSOE, directamente, ya no queda representación parlamentaria.
A partir de ahí, hay tres lecturas políticas que ayudan a entender lo ocurrido.
1. El PP gana… pero sigue atado a Vox
El dato más evidente es que el PP gana con claridad (33 escaños y 35,45%), mejora respecto a 2022 y rompe su techo en votos con 438.000 papeletas. Pero la victoria es relativa.
Porque no alcanza los 42 escaños de la mayoría absoluta y vuelve a necesitar a Vox.
Y Vox no solo resiste: sube a 14 escaños y roza el 19% del voto.
Eso tiene tres implicaciones:
- La derecha no se modera, se radicaliza institucionalmente.
- Vox se consolida como socio estructural del PP, no como fenómeno pasajero.
- El PP no puede gobernar sin la extrema derecha en territorios clave.
Es decir, el proyecto de “derecha moderada” que el PP intenta vender a nivel estatal no existe en la práctica. En comunidades como Castilla y León, gobernar significa pactar con Vox.
Y cada elección refuerza esa dependencia.
2. El PSOE resiste más de lo que muchos esperaban
La segunda lectura es que el PSOE no se hunde, como sí ocurrió en otros territorios.
- 30 escaños
- 30,75% del voto
- casi 380.000 votos
- +2 escaños respecto a 2022
Esto es relevante por dos motivos.
Primero, porque Castilla y León es un territorio históricamente adverso para la izquierda.
Segundo, porque el PSOE crece incluso en un contexto nacional muy polarizado contra el Gobierno central.
Es decir:
el PSOE sigue siendo un partido competitivo incluso en territorios difíciles.
El problema no está ahí.
El problema es todo lo que hay a su izquierda.
3. El verdadero desastre: la fragmentación de la izquierda
Aquí está la clave política real de estas elecciones.
A la izquierda del PSOE no queda nadie en el Parlamento.
- Podemos desaparece con poco más de 9.000 votos.
- IU se queda fuera pese a 27.000 votos.
- Otros espacios de izquierda no obtienen representación.
Mientras tanto:
- PP sube
- PSOE sube
- Vox sube
Los tres grandes crecen a costa del resto del sistema político.
Esto revela algo muy claro:
la fragmentación de la izquierda alternativa destruye representación.
No es un fenómeno nuevo.
Ya pasó en:
- Madrid
- Andalucía
- Castilla-La Mancha
- Aragón
- Extremadura
Pero aquí se vuelve totalmente evidente.
Miles de votos se evaporan sin traducirse en escaños.
Y en un sistema electoral como el de Castilla y León, eso equivale a regalar poder a la derecha.
¿Cuántas lecciones necesita la izquierda para unirse?
Porque los números ya son claros:
- La derecha suma aunque esté dividida.
- La izquierda pierde cuando se divide.
Mientras los espacios progresistas compiten entre sí, la derecha compite por gobernar.
Y cada elección repite el mismo patrón:
- Fragmentación.
- Voto disperso.
- Desaparición parlamentaria.
El resultado es que la derecha gobierna incluso cuando no tiene mayoría social aplastante.
Si simplificamos el mapa político de estas elecciones, queda algo muy claro:
- Derecha: PP + Vox consolidan bloque de poder.
- Centroizquierda: PSOE aguanta.
- Izquierda alternativa: desaparece.
Y cuando desaparece un actor político, no desaparecen sus votantes.
Lo que desaparece es su capacidad de influir en las decisiones.
Y en política, eso significa algo muy simple:
quedarse mirando desde fuera mientras otros gobiernan.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir