Trump amenaza, Irán se levanta de la mesa y la diplomacia vuelve a quedar secuestrada por el matón de siempre
Irán interrumpió este domingo 21 de junio las conversaciones con Estados Unidos en Suiza después de que Donald Trump volviera a hacer lo que mejor sabe hacer: convertir una negociación internacional en una demostración de chulería imperial. La delegación iraní abandonó el lugar de las reuniones en Bürgenstock, según informó la agencia oficial IRNA, después de reunirse con el intermediario qatarí. Las conversaciones se desarrollaban con mediación de Qatar y Pakistán. No hablamos de un malentendido protocolario. Hablamos de una potencia nuclear amenazando públicamente a otro Estado mientras sus representantes siguen sentados en una mesa que, supuestamente, debía servir para desescalar.
El mensaje de Trump en Truth Social fue una pieza clásica del manual mafioso de Washington: si Irán no detiene a sus “proxies pagados” y evita que “causen problemas”, Estados Unidos volverá a golpear “muy fuerte”, incluso “más fuerte” que la semana anterior. La frase no es diplomacia. Es amenaza. Es ruido de botas. Es la forma obscena en que el poder estadounidense pretende seguir dictando al mundo quién puede defenderse, quién debe arrodillarse y quién tiene derecho a existir sin pedir permiso.
Starmer se va hoy y deja al Reino Unido mirando al abismo ultra
Keir Starmer llega a este lunes 22 de junio al borde de anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido, según The Guardian, The Observer y elDiario.es. No han pasado ni dos años desde aquella mayoría absoluta histórica que vendieron como regreso de la sensatez, del orden institucional, de la política adulta. Y ya está. Otra vez Downing Street convertido en sala de espera. Otra vez el país viendo desfilar primeros ministros como quien cambia fusibles en una casa que se cae.
La diferencia es importante. Starmer no se va arrastrado por una fiesta ilegal en pandemia, como Boris Johnson, ni por haber incendiado la economía en cuestión de días, como Liz Truss. No hay un gran caso de corrupción personal que explique la caída. Ese es precisamente el problema. Starmer no cae por un escándalo: cae por haber convertido la esperanza en gestión gris del derrumbe. Prometió reparar un país golpeado por 14 años de gobiernos conservadores, recortes, privatizaciones y Brexit. Pero ha gobernado como si bastara con administrar las ruinas con tono serio y cara de notario.
Colombia, otra vez ante el abismo: la ultraderecha gana por un hilo y ya enseña los dientes
De la Espriella ya se ha presentado como presidente electo, con su liturgia de patria, orden y destino recuperado. El repertorio habitual. Habla de democracia, libertad e institucionalidad mientras lo felicitan Trump, Milei, Abascal, María Corina Machado, Daniel Noboa, José Antonio Kast y Keiko Fujimori. Un casting bastante claro. Cuando la ultraderecha internacional aplaude al mismo tiempo, no está celebrando la libertad: está oliendo negocio, disciplina social y revancha de clase.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Colombia decide si quiere otro Milei
Colombia vota hoy con una pregunta demasiado grande para caber en una papeleta: si quiere profundizar una salida democrática a sus heridas o entregarse al espectáculo de la mano dura, la motosierra moral y el orden armado. La segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella no es una pelea normal entre dos candidatos con matices. No. Es un choque entre dos formas de entender el poder. Una, con todas sus limitaciones, habla de paz, reformas y continuidad progresista. La otra se disfraza de rebeldía mientras huele a élite, castigo y trumpismo caribeño.
Ébola en Congo: más de 200 muertos y el mundo vuelve a mirar tarde
El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya ha matado a 202 personas. No son “daños colaterales”, ni una estadística incómoda enterrada en una rueda de prensa. Son 202 vidas en un país al que el mundo suele mirar cuando hay minerales, guerra o negocio, pero no cuando lo que necesita es agua potable, diagnósticos rápidos, personal sanitario protegido y cooperación real.
Los datos comunicados este jueves 18 de junio por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades son durísimos: 875 casos confirmados desde que la epidemia fue declarada en el este del país el 15 de mayo. La tasa de letalidad se sitúa ya en el 23%. Solo 67 pacientes han logrado recuperarse. El brote avanza y la respuesta, como casi siempre, llega con esa lentitud obscena que solo parece aceptable cuando quienes mueren viven lejos de los centros de poder.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
La diferencia entre judíos y sionistas se vio en una valla: Israel también apalea a quienes se niegan a matar
El 17 de junio, miles de judíos ultraortodoxos se concentraron frente a la prisión número 10 de la base militar de Beit Lid, cerca de Netanya, para exigir la liberación de hombres detenidos por negarse a incorporarse al ejército israelí. La respuesta fue la marca de la casa. Policía, vehículos de agua, golpes, empujones, violencia. Y una imagen que debería perseguir a quienes todavía confunden deliberadamente judaísmo con sionismo político: un agente israelí lanzando a un niño judío por encima de una valla de separación.
¿Messi no juega en la selección de EE.UU.? Por qué el Mundial en USA fue una mala idea
Que una televisión estadounidense tenga que aclarar que Leo Messi no juega con la selección de Estados Unidos parece un chiste. No lo es. Es una radiografía. El cartel viral venía a decir que, aunque Messi juega en el Inter Miami, su selección es Argentina y no puede jugar con Estados Unidos. Una obviedad planetaria convertida en aclaración televisiva. Ahí empieza el problema. No porque haya gente que no sepa de fútbol, que todo el mundo empieza por algún sitio. El problema es otro: la FIFA ha entregado el Mundial a un país donde el fútbol se entiende demasiado a menudo como producto, no como cultura popular.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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