Starmer se va hoy y deja al Reino Unido mirando al abismo ultra
Keir Starmer llega a este lunes 22 de junio al borde de anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido, según The Guardian, The Observer y elDiario.es. No han pasado ni dos años desde aquella mayoría absoluta histórica que vendieron como regreso de la sensatez, del orden institucional, de la política adulta. Y ya está. Otra vez Downing Street convertido en sala de espera. Otra vez el país viendo desfilar primeros ministros como quien cambia fusibles en una casa que se cae.
La diferencia es importante. Starmer no se va arrastrado por una fiesta ilegal en pandemia, como Boris Johnson, ni por haber incendiado la economía en cuestión de días, como Liz Truss. No hay un gran caso de corrupción personal que explique la caída. Ese es precisamente el problema. Starmer no cae por un escándalo: cae por haber convertido la esperanza en gestión gris del derrumbe. Prometió reparar un país golpeado por 14 años de gobiernos conservadores, recortes, privatizaciones y Brexit. Pero ha gobernado como si bastara con administrar las ruinas con tono serio y cara de notario.
Colombia, otra vez ante el abismo: la ultraderecha gana por un hilo y ya enseña los dientes
De la Espriella ya se ha presentado como presidente electo, con su liturgia de patria, orden y destino recuperado. El repertorio habitual. Habla de democracia, libertad e institucionalidad mientras lo felicitan Trump, Milei, Abascal, María Corina Machado, Daniel Noboa, José Antonio Kast y Keiko Fujimori. Un casting bastante claro. Cuando la ultraderecha internacional aplaude al mismo tiempo, no está celebrando la libertad: está oliendo negocio, disciplina social y revancha de clase.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Colombia decide si quiere otro Milei
Colombia vota hoy con una pregunta demasiado grande para caber en una papeleta: si quiere profundizar una salida democrática a sus heridas o entregarse al espectáculo de la mano dura, la motosierra moral y el orden armado. La segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella no es una pelea normal entre dos candidatos con matices. No. Es un choque entre dos formas de entender el poder. Una, con todas sus limitaciones, habla de paz, reformas y continuidad progresista. La otra se disfraza de rebeldía mientras huele a élite, castigo y trumpismo caribeño.
Ébola en Congo: más de 200 muertos y el mundo vuelve a mirar tarde
El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya ha matado a 202 personas. No son “daños colaterales”, ni una estadística incómoda enterrada en una rueda de prensa. Son 202 vidas en un país al que el mundo suele mirar cuando hay minerales, guerra o negocio, pero no cuando lo que necesita es agua potable, diagnósticos rápidos, personal sanitario protegido y cooperación real.
Los datos comunicados este jueves 18 de junio por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades son durísimos: 875 casos confirmados desde que la epidemia fue declarada en el este del país el 15 de mayo. La tasa de letalidad se sitúa ya en el 23%. Solo 67 pacientes han logrado recuperarse. El brote avanza y la respuesta, como casi siempre, llega con esa lentitud obscena que solo parece aceptable cuando quienes mueren viven lejos de los centros de poder.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
La diferencia entre judíos y sionistas se vio en una valla: Israel también apalea a quienes se niegan a matar
El 17 de junio, miles de judíos ultraortodoxos se concentraron frente a la prisión número 10 de la base militar de Beit Lid, cerca de Netanya, para exigir la liberación de hombres detenidos por negarse a incorporarse al ejército israelí. La respuesta fue la marca de la casa. Policía, vehículos de agua, golpes, empujones, violencia. Y una imagen que debería perseguir a quienes todavía confunden deliberadamente judaísmo con sionismo político: un agente israelí lanzando a un niño judío por encima de una valla de separación.
¿Messi no juega en la selección de EE.UU.? Por qué el Mundial en USA fue una mala idea
Que una televisión estadounidense tenga que aclarar que Leo Messi no juega con la selección de Estados Unidos parece un chiste. No lo es. Es una radiografía. El cartel viral venía a decir que, aunque Messi juega en el Inter Miami, su selección es Argentina y no puede jugar con Estados Unidos. Una obviedad planetaria convertida en aclaración televisiva. Ahí empieza el problema. No porque haya gente que no sepa de fútbol, que todo el mundo empieza por algún sitio. El problema es otro: la FIFA ha entregado el Mundial a un país donde el fútbol se entiende demasiado a menudo como producto, no como cultura popular.
Trump se traga su guerra contra Irán y la disfraza de acuerdo histórico
Donald Trump quería una victoria rápida. Un golpe de autoridad. Una de esas escenas de poder imperial con bandera, rueda de prensa y titulares obedientes hablando de “firmeza”. La guerra contra Irán empezó el 28 de febrero con bombardeos de Estados Unidos e Israel y con la promesa tácita de siempre: destruir, imponer, redibujar el mapa y luego llamar paz al repliegue. Pero casi cuatro meses después, el resultado es bastante menos cinematográfico. Trump ha terminado aceptando un memorando de entendimiento que no parece una rendición iraní, sino una retirada estadounidense envuelta en celofán electoral.
La escena es reveladora. Tras la cumbre del G7 en Evian, Francia, celebrada el 16 de junio, el presidente estadounidense salió a explicar un acuerdo que, según la Casa Blanca, fue firmado digitalmente el domingo por el vicepresidente Vance y el presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, con Trump como testigo. Después lo firmaron Trump y el presidente Pezeshkian. La rúbrica protocolaria está prevista este viernes en Ginebra. Mucha solemnidad para intentar tapar una evidencia bastante simple: la guerra no consiguió lo que prometía conseguir.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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