Trump se traga su guerra contra Irán y la disfraza de acuerdo histórico
Donald Trump quería una victoria rápida. Un golpe de autoridad. Una de esas escenas de poder imperial con bandera, rueda de prensa y titulares obedientes hablando de “firmeza”. La guerra contra Irán empezó el 28 de febrero con bombardeos de Estados Unidos e Israel y con la promesa tácita de siempre: destruir, imponer, redibujar el mapa y luego llamar paz al repliegue. Pero casi cuatro meses después, el resultado es bastante menos cinematográfico. Trump ha terminado aceptando un memorando de entendimiento que no parece una rendición iraní, sino una retirada estadounidense envuelta en celofán electoral.
La escena es reveladora. Tras la cumbre del G7 en Evian, Francia, celebrada el 16 de junio, el presidente estadounidense salió a explicar un acuerdo que, según la Casa Blanca, fue firmado digitalmente el domingo por el vicepresidente Vance y el presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, con Trump como testigo. Después lo firmaron Trump y el presidente Pezeshkian. La rúbrica protocolaria está prevista este viernes en Ginebra. Mucha solemnidad para intentar tapar una evidencia bastante simple: la guerra no consiguió lo que prometía conseguir.
El consumo se desploma y los supermercados ya muestran la Argentina real de Milei
El dato de mayo no es una anomalía. Es una radiografía. Otra más. En los supermercados y comercios barriales de Argentina ya no hace falta esperar a que hable ningún ministro con gráficos, sonrisas forzadas y jerga de consultora. Basta mirar el carrito. O mejor dicho, lo poco que queda dentro del carrito. Según el último informe de Scanntech, el consumo cayó 2,9% frente a abril y 4,2% frente a mayo de 2025. Otra caída. Otro golpe. Otro mes en el que el relato liberticida choca contra la caja registradora.
El gobierno de Javier Milei lleva más de 24 meses administrando una economía donde el sacrificio siempre cae del mismo lado. Las y los trabajadores ajustan. Las jubiladas y jubilados ajustan. Las familias ajustan. Los hogares ajustan incluso en lo que antes parecía intocable. No hablamos de cambiar el restaurante por comer en casa. Hablamos de dejar de comprar bebidas, productos de limpieza, desodorante, shampoo o pasta de dientes. Cuando cae la venta de lo básico, no hay “sinceramiento” posible: hay empobrecimiento.
La gran derrota de Trump y la propaganda: explicamos uno por uno los 14 puntos del acuerdo de paz
El Gobierno de Donald Trump ha decidido enseñar su versión del acuerdo con Irán antes de que Teherán diga oficialmente esta boca es mía. Lo hizo el 17 de junio, a través de un alto cargo de la Administración estadounidense, que recitó en rueda de prensa los 14 puntos del Memorando de Entendimiento con el que Washington pretende presentar el final de la guerra como una victoria de la diplomacia. Qué casualidad. Primero se bloquea, se amenaza, se asfixia, se coloca al mundo al borde de una crisis energética y luego se comparece con tono solemne para decir que se ha evitado el desastre.
El acuerdo debe ratificarse presencialmente este viernes en Suiza, es decir, el 19 de junio, y hasta ahora Irán no se ha pronunciado oficialmente sobre la publicación estadounidense. Ese silencio importa. Importa porque no estamos ante un tratado cerrado, limpio y firmado con luz natural, sino ante un texto provisional, difundido desde la Casa Blanca, con versiones previas filtradas por Bloomberg y CNN que, según el propio relato periodístico, coinciden en lo esencial pero difieren en detalles. La paz, cuando la narra solo una de las partes, también puede ser propaganda.
Guantánamos europeos: la UE ya no esconde su frontera sucia
No lo llamen política migratoria. Eso suena demasiado limpio. Demasiado burocrático. Demasiado europeo. Lo que acaba de aprobar la Eurocámara el 17 de junio es otra cosa: colonialismo administrativo con sello institucional. Una maquinaria pensada para que Europa pueda seguir hablando de derechos humanos en los discursos mientras coloca los cuerpos migrantes lejos de sus cámaras, sus tribunales y sus conciencias.
El Reglamento de Retornos aprobado por el Parlamento Europeo permite crear centros de devolución de personas migrantes en terceros países. Es decir, lugares fuera de la UE donde enviar a personas expulsadas incluso aunque no tengan vínculo alguno con el país de destino. La fórmula es sencilla. Europa decide. Otro territorio encierra. Otra población carga con el coste político, social y humano. La frontera ya no se dibuja en los mapas: se subcontrata.
Las supervivientes de Epstein vuelven a pagar el precio de una impunidad obscena
Durante décadas, la red de Jeffrey Epstein funcionó como suelen funcionar las cloacas del poder: con dinero, contactos, silencio y una arquitectura social diseñada para que las víctimas sean siempre sospechosas y los poderosos, apenas nombres incómodos en un expediente. Mujeres y niñas fueron captadas, explotadas y violadas mientras demasiadas instituciones miraban hacia otro lado. Ahora, cuando la desclasificación de los Archivos Epstein debía servir para empujar verdad, justicia y reparación, muchas supervivientes han recibido otro castigo. Otro más. La maquinaria que no las protegió entonces tampoco las protege ahora.
EE.UU. exige justicia a México mientras bloquea la suya
Estados Unidos ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer cuando mira hacia el sur: dar lecciones. El embajador Ronald Johnson presumió el 16 de junio de que Washington ha entregado a México a 313 personas buscadas por la justicia mexicana desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. Lo presentó como cooperación, como eficacia, como una demostración de que ambos países caminan juntos contra el crimen. Bonito envoltorio. Vieja mercancía.
Porque al otro lado de esa foto diplomática hay un dato que desmonta el teatro completo: México reclama que, entre el 1 de enero de 2018 y el 13 de mayo, ha solicitado a Estados Unidos 269 extradiciones. Resultado: ninguna concedida. Cero. Ni una. De esas 269 peticiones, 36 fueron rechazadas y 233 siguen pendientes. Esa es la cooperación bilateral cuando se apagan las cámaras. Washington exige velocidad, pruebas, obediencia y titulares. Pero cuando México pide lo mismo, Estados Unidos descubre de pronto los matices, los procedimientos, las dudas jurídicas y la sacrosanta complejidad administrativa.
El ganador de la guerra entre EE.UU. e Irán es… Pakistán
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene un ganador inesperado. No es Washington. No es Tel Aviv. Ni siquiera Teherán, aunque haya logrado sobrevivir políticamente y convertir el estrecho de Ormuz en una palanca de presión mundial. El gran beneficiado es Pakistán, ese tercer actor que se colocó en el centro del tablero como mediador mientras el resto hacía lo de siempre: bombardear, amenazar, bloquear, negociar sobre escombros y llamar “diplomacia” a lo que antes fue destrucción planificada.
El Mundial enseña la fiesta y México grita por sus desaparecidos
El Mundial arrancó en Ciudad de México con la liturgia habitual del negocio global: estadios llenos, pantallas gigantes, himnos, marcas, seguridad, turismo, cámaras y una promesa repetida hasta el cansancio. La promesa de que el fútbol lo tapa todo. Lo tapa durante unas horas. Lo tapa en los planos televisivos. Lo tapa en los discursos oficiales. Pero no lo borra.
Al mismo tiempo, familias de personas desaparecidas salieron a las calles para recordar lo que el Estado mexicano y la maquinaria FIFA preferirían dejar fuera de campo: casi 135.000 personas desaparecidas. No son una nota al margen. No son una incomodidad estética para turistas. No son “la otra cara” de la fiesta, como si el dolor fuera una sección secundaria del espectáculo. Son el centro de una crisis nacional que lleva años abierta, sangrando, acumulando nombres, expedientes, fosas, silencios y madres que han tenido que aprender a buscar con sus propias manos lo que las instituciones no encuentran o no quieren encontrar.
La casta eran ellos: el jefe de Gabinete de Milei ocultó medio millón de dólares
El relato libertario tenía una frase simple, útil y venenosa: la casta tiene miedo. La repitieron hasta convertirla en contraseña política. La usaron contra trabajadoras y trabajadores públicos, contra docentes, contra jubiladas y jubilados, contra cualquiera que se atreviera a pedir derechos en un país triturado por la desigualdad. Pero ahora la casta tiene despacho, micrófono oficial y nombre propio: Manuel Adorni.
El jefe de Gabinete de Javier Milei está bajo presión tras admitir que ocultó al fisco medio millón de dólares. No hablamos de una sospecha menor, ni de una confusión administrativa, ni de una línea mal completada en una declaración jurada. Hablamos de dinero no declarado. Hablamos de un alto cargo del Gobierno argentino reconociendo que tenía fondos fuera del radar fiscal mientras su propio Ejecutivo predica sacrificio, ajuste y moralina contra quienes no llegan a fin de mes. Según publicó El País, Adorni pasó de negar irregularidades ante el Congreso el 29 de abril a reconocer después ahorros no declarados por unos 500.000 dólares, supuestamente procedentes de inversiones en criptomonedas realizadas entre 2014 y 2018.
Colombia decide entre paz integral y bukelismo de ultraderecha
Colombia llega a la segunda vuelta presidencial del 21 de junio con una pregunta brutal encima de la mesa. No es una pregunta menor, ni técnica, ni de esas que se esconden en los programas electorales para que nadie las lea. Es una pregunta de país. De vida o muerte política. ¿Se avanza hacia una seguridad humana basada en derechos, acuerdos de paz y protección de líderes sociales, o se entrega el Estado a la fantasía autoritaria de las megacárceles, los bombardeos y el castigo como espectáculo?
La votación en el exterior ya está abierta desde el 15 de junio y se extenderá hasta el 21 de junio. Hay 1.414.661 personas colombianas habilitadas fuera del país: 777.343 mujeres y 637.318 hombres. Se han dispuesto 253 puestos de votación en 67 países, con 1.489 mesas entre el 15 y el 20 de junio, y 2.181 mesas el propio 21 de junio. No es un detalle administrativo. Es una diáspora votando sobre el futuro de un país atravesado por décadas de violencia, desplazamiento, desigualdad y promesas rotas.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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