Europa abre la puerta al negocio del genocidio mientras acelera su rearme
Europa habla de derechos humanos mientras financia empresas vinculadas al negocio de la guerra en Palestina.
Sí. Con dinero público europeo. Con programas de innovación. Con contratos militares. Con filiales opacas y empresas de vigilancia que llevan años siendo denunciadas por organizaciones internacionales.
El nuevo informe sobre la expansión de compañías israelíes en la UE deja una pregunta incómoda: ¿cuánto del rearme europeo termina alimentando tecnologías probadas sobre población civil palestina?
No es teoría. Son nombres, cifras, fondos europeos y estructuras creadas para esquivar controles. Y mientras Gaza sigue siendo arrasada, Europa sigue haciendo negocios.
Mamdani plantea 200.000 viviendas asequibles nuevas y expone cómo golpear el corazón del negocio inmobiliario
La vivienda no se arregla rezando al mercado: se arregla poniendo dinero público, suelo, normas y poder político contra quienes han convertido vivir bajo techo en una subasta permanente. LA CIUDAD QUE CONSTRUYEN LAS Y LOS TRABAJADORES NO PUEDE EXPULSARLOS El 26 de mayo, el…
Ébola en el Congo: el virus avanza rápidamente y el mundo sigue sin moverse
Ébola en el Congo: la epidemia que el mundo rico prefiere no mirar
Casi 750 casos. 177 muertes sospechosas. Un brote detectado desde el 24 de abril y hospitales ya desbordados. La República Democrática del Congo afronta su decimoséptimo brote de ébola mientras la ayuda internacional se recorta, la guerra rompe el territorio y las y los sanitarios intentan contener una enfermedad brutal con recursos insuficientes. Luego vendrán los discursos solemnes. La palabra “cooperación”. La foto institucional. Pero la verdad es mucho más sucia: cuando una epidemia avanza sobre hospitales destruidos, cuerpos contagiosos, miedo social y recortes, no estamos ante una fatalidad. Estamos ante abandono organizado.
Netanyahu expande la guerra en Líbano y llama seguridad a una ocupación
Netanyahu acaba de dejarlo bastante claro: el alto el fuego en Líbano vale lo que Israel quiera que valga.
Desde el 17 de abril había una tregua. Sobre el papel. Porque sobre el terreno el ejército israelí no se ha ido, sigue ocupando parte del sur de Líbano y ahora presume de ampliar operaciones, tomar “posiciones estratégicas” y reforzar una supuesta zona de seguridad dentro de territorio ajeno.
Traducción: ocupación.
Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí ha dejado más de 3.200 personas asesinadas y más de 1 millón de desplazadas en Líbano. Aldeas demolidas, infraestructuras civiles destruidas, nuevas órdenes de evacuación y más de 100 objetivos bombardeados en una sola noche.
Y mientras tanto, Washington mira, calcula y bendice. El Gobierno de Trump habría dado luz verde a la escalada, con una condición casi obscena: no destrozar Beirut demasiado. Como si el problema fuera la intensidad estética de la destrucción y no la destrucción misma.
Israel vuelve a repetir el guion de la ocupación de Líbano. El mismo fracaso. La misma soberbia. La misma maquinaria de guerra vendida como defensa.
El imperio mediático de Vincent Bolloré: la maquinaria ultra que quiere capturar Francia
Bolloré cree que para gobernar hay que derribar la hegemonía cultural de la izquierda. La Nouvelle Droite ya lo intentó antes, pero sin los recursos del magnate. Aquí está la diferencia obscena: la ultraderecha intelectual soñaba con disputar ideas; Bolloré puede comprar las fábricas que las producen.
Francia mira ya a las presidenciales de 2027 con una pregunta incómoda: qué pasa cuando la extrema derecha no necesita ganar primero las urnas porque antes ha ganado televisiones, radios, editoriales, kioscos y salas de cine.
La motosierra de Milei ya entra en los hospitales: recortes, cáncer y vacunas mientras crece la mortalidad infantil
El ajuste ultra del Gobierno argentino deja sin medicamentos a pacientes oncológicos, desmantela programas sanitarios históricos y empuja a la sanidad pública hacia el colapso.
El ébola no estalla solo: guerra, expolio y recortes occidentales detrás de otra tragedia africana
Mientras Occidente levanta fronteras y discursos humanitarios, el Congo vuelve a pagar con muertos décadas de saqueo, abandono sanitario y violencia armada El ébola ha vuelto a expandirse por el este de la República Democrática del Congo. Ya hay 139 personas muertas y más de…
Trump quiere borrar al único congresista negro demócrata de Carolina del Sur y devolver el reloj político a 1897
La derecha estadounidense ya ni disimula: manipular distritos electorales para expulsar a representantes negros y blindar un poder blanco, conservador y cada vez más autoritario.
Ben Gvir o la obscenidad convertida en ministerio
El hombre que humilla activistas maniatados, reparte rifles y celebra sogas representa hoy el rostro más brutal del Gobierno de Netanyahu.
La guerra de Binoche contra la ultraderecha francesa: Canal+ quiere disciplinar al cine europeo
Cuando el mismo grupo controla el dinero, las pantallas y la difusión, la libertad cultural deja de ser un derecho y empieza a parecer un privilegio condicionado.
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González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás
Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.
González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.
¿Ha cruzado Peinado la última línea?
El juez Juan Carlos Peinado ha vuelto a hacer lo que mejor define esta instrucción: estirar el caso hasta convertirlo en un espectáculo político con toga. El 20 de junio, el magistrado envió a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y le impuso medidas cautelares: retirada del pasaporte, prohibición de salir del territorio nacional y comparecencia quincenal en el juzgado. Hasta ahí, el repertorio habitual de una causa que lleva demasiado tiempo oliendo más a obsesión que a justicia.
Pero esta vez Peinado fue más lejos. Mucho más lejos. En su auto llegó a sugerir que los agentes encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos”, colaborar en una hipotética fuga. Es decir, el juez no solo dibuja a la investigada como alguien que podría escapar. Dibuja también a policías nacionales como posibles cómplices. Sin una prueba concreta encima de la mesa. Sin individualizar conductas. Sin indicios determinados. Una sombra lanzada sobre servidores públicos porque sí. Porque encaja en el relato.
Israel mata al cámara Ahmed Wishah y vuelve a llamar “terrorista” al periodista muerto
El cámara de Al Jazeera Ahmed Wishah fue asesinado el 20 de junio en un ataque aéreo israelí contra una vivienda del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza. No murió en una abstracción bélica. No cayó en “daños colaterales”. Fue alcanzado por un bombardeo en una casa de un campo de refugiados, uno de esos lugares donde la palabra refugio ya suena a burla cruel cuando la maquinaria militar israelí decide que no hay techo, calle, hospital, escuela, convoy, tienda de campaña ni cámara que merezca seguir en pie.
Según Al Jazeera, en el ataque murieron dos personas y al menos otra persona palestina resultó herida. La cadena fue directa: condenó el “asesinato deliberado” de Ahmed Wishah, trabajador de Al Jazeera Mubasher, y recordó que es el 12º trabajador de la red asesinado en Gaza desde que comenzó la guerra genocida de Israel en octubre de 2023. Doce trabajadores de un mismo medio muertos. Doce. Luego vendrán los portavoces con su jerga de expediente, sus frases prefabricadas y sus acusaciones sin pruebas. Pero el dato queda ahí, como una losa sobre la conciencia de un mundo que mira demasiado y actúa demasiado poco.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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