Reportaje | ¿Todo empezó el 7 de octubre? La historia que quieren que olvides
Este reportaje recorre el origen histórico del conflicto mucho antes del 7 de octubre. Desde el mandato británico y la Declaración Balfour hasta la Nakba, el derecho al retorno y la construcción de un sistema político y legal que permitió expulsar a un pueblo de su tierra mientras se normalizaba el relato de que todo comenzó cuando Palestina respondió.
Mamdani toca el nervio del rentismo en Nueva York
Mamdani ha tocado donde más duele: el negocio de convertir la vivienda en una máquina de expulsar gente.
Nueva York tiene apenas un 1,4% de disponibilidad de alquileres, recibió más de 7 millones de solicitudes para unas 10.000 viviendas asequibles y acumula edificios públicos con moho, ascensores rotos y reparaciones pendientes por casi 80.000 millones de dólares. Pero el escándalo, para la derecha, no es que miles de personas vivan atrapadas en esa ruleta inmobiliaria. El escándalo es que alguien plantee poner límites a los propietarios negligentes.
El plan de Mamdani habla de 400.000 viviendas asequibles, 22.000 millones de dólares de inversión y 5.600 millones para rescatar la vivienda pública. Y por eso han salido corriendo a gritar “comunismo”. No defienden la libertad. Defienden que la ciudad siga funcionando como una caja registradora para rentistas.
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Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
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E. Jean Carroll y la maquinaria de barro tras denunciar a Trump por violación
Trump perdió dos veces en los tribunales contra E. Jean Carroll. Dos veces.
Un jurado le atribuyó responsabilidad por abuso sexual y difamación en 2023, con 5 millones de dólares de indemnización. Otro jurado elevó la cifra a 83,3 millones en 2024 por sus ataques continuados.
Y aun así, Carroll no ha cobrado ni un céntimo. Ahora, encima, el Departamento de Justicia la investiga por posible perjurio.
Una mujer denuncia. Gana. Vuelve a ganar. No cobra. Y acaba bajo sospecha.
No quieren justicia. Quieren escarmiento.
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Israel no quiere un acuerdo: quiere que la guerra siga mandando
Israel no está reaccionando a la diplomacia: está intentando dinamitarla.
Cuando EEUU e Irán parecen acercarse a una tregua de 60 días, Netanyahu responde ampliando el fuego sobre Líbano. Ordena evacuaciones al sur del río Zahrani, convierte Tiro —una ciudad donde vivían más de 200.000 personas— en “zona de combate” y vuelve a bombardear Beirut.
No es un accidente. Es una estrategia.
Cada vez que la paz amenaza con abrirse paso, Israel encuentra una forma de devolver la región al ruido de las bombas. En abril, tras el alto el fuego, lanzó ataques que dejaron más de 300 muertos y cerca de 1.000 heridos en una sola tarde. En Gaza, bajo otra tregua frágil, ya ha matado a más de 900 palestinos desde octubre de 2025.
Netanyahu no teme que fracase la paz.
Teme que funcione.
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Irlanda golpea al negocio colonial israelí midiendo cada euro
Irlanda acaba de hacer algo que buena parte de Europa lleva años evitando: tocar, aunque sea mínimamente, el negocio que rodea a los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado.
La futura ley, que podría aprobarse antes de mediados de julio, prohibirá la importación de productos procedentes de los asentamientos de Cisjordania. No hablamos de una sanción devastadora. Apenas afecta a mercancías valoradas en unos 200.000 euros anuales. Y sin embargo, la reacción ha sido inmediata: presión de Israel, advertencias de congresistas estadounidenses y campañas de los lobbies empresariales.
Porque el problema nunca ha sido el dinero. El problema es el precedente.
Mientras gran parte de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos según el derecho internacional, la Unión Europea sigue comerciando con normalidad. Condena sobre el papel. Negocio en la práctica. Irlanda ha decidido romper parcialmente esa comodidad.
Eso sí, con límites muy claros. El Gobierno irlandés ha renunciado a incluir los servicios en la prohibición tras las presiones empresariales. Otra vez aparece la misma frontera: los derechos humanos llegan hasta donde no empiezan los beneficios de las multinacionales.
La ministra de Exteriores irlandesa ha señalado directamente el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania y la actuación del Gobierno israelí como razones para impulsar la medida. Una acusación poco habitual en una Europa que suele refugiarse en declaraciones ambiguas mientras la ocupación avanza sobre el terreno.
Lo más revelador es que una ley con un impacto económico tan reducido haya provocado semejante ofensiva política. Quizá porque deja al descubierto una realidad incómoda: durante décadas se ha permitido que los asentamientos funcionen como si fueran una actividad económica más, cuando son una pieza central de una ocupación que la mayoría del mundo considera ilegal.
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Trumpismo teocrático: los republicanos de Carolina del Norte ya plantean legalizar asesinatos para impedir abortos
Quieren que parezca una “defensa de la vida”. Pero lo que están escribiendo en Carolina del Norte es otra cosa: una puerta legal para justificar violencia contra mujeres, personal sanitario y cualquiera que ayude a abortar.
Sí. Legisladores republicanos han presentado una propuesta que podría amparar el uso de fuerza letal para impedir abortos. No es una exageración. Está en el texto.
El trumpismo ya no discute derechos reproductivos. Está construyendo un proyecto teocrático donde el cuerpo de las mujeres deja de pertenecerles y el fanatismo religioso empieza a infiltrarse en las leyes. Primero fueron las prohibiciones. Luego los anticonceptivos. Ahora esto.
Y lo peor es que estas barbaridades nunca aparecen de golpe. Primero parecen imposibles. Después “debatibles”. Luego llegan las víctimas.
Trump amenaza a Omán mientras hace negocios millonarios en el Golfo: la diplomacia mafiosa de “o obedecéis o os bombardeamos”
Trump amenaza con “volar por los aires” a Omán mientras hace negocios millonarios allí. Sí. El mismo Trump que prometía acabar con las guerras eternas. El mismo que vende el personaje de presidente pacifista mientras convierte Oriente Medio en una mezcla de casino, petróleo y amenazas militares.
Y lo peor no es solo la frase. Es la normalidad con la que ya se acepta que un presidente de Estados Unidos amenace públicamente a un aliado histórico porque intenta negociar con Irán el control del estrecho de Ormuz. Diplomacia mafiosa. O haces lo que digo o te destruyo.
Mientras tanto, su empresa levanta un resort de lujo de 500 millones de dólares en Omán. Bombas arriba. Campos de golf abajo. El capitalismo convertido en chantaje geopolítico televisado.
Lo contamos en este artículo. Sin maquillaje. Sin la propaganda del “presidente anti guerras”.
España hierve en mayo mientras los negacionistas siguen vendiendo humo climático
Mayo. Y media España ya vive como si estuviera atrapada en agosto.
No es “calorcito”. No es “lo normal”. Estamos viendo récords históricos mientras las ciudades se convierten en hornos y las noches tropicales llegan antes que las rebajas de verano. Santander a más de 37 grados. Donostia rompiendo registros de hace casi un siglo. Y todavía hay quien se ríe de la crisis climática desde un plató con aire acondicionado.
Nos dijeron que exagerábamos. Que había tiempo. Que el mercado lo arreglaría solo. Mientras tanto, las petroleras siguen ganando miles de millones y la ciudadanía aprende a sobrevivir entre incendios, olas de calor y facturas imposibles.
El problema ya no es el futuro. El problema es que el futuro ha empezado.
El trumpismo quiso convertir a Bolsonaro en un mártir de Hollywood y ha terminado destapando otro escándalo de corrupción
Hollywood. Steve Bannon. QAnon. Bolsonaro convertido en mártir cinematográfico mientras Brasil arde entre corrupción, conspiraciones y delirios mesiánicos.
Querían vender una película épica para salvar al bolsonarismo antes de las elecciones de octubre. Lo que han conseguido es otra cosa: audios filtrados, sospechas de caja B, millones opacos y una candidatura que empieza a hundirse.
La extrema derecha lleva años intentando convertir la política en espectáculo. El problema aparece cuando el guion se rompe y empiezan a aparecer las facturas.
Y esta vez las cifras son obscenas.
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Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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