Perú vuelve a contener el aliento: Sánchez roza la presidencia mientras el fujimorismo prepara otra guerra contra las urnas
Perú vuelve a contener el aliento. Otra elección decidida por décimas. Otra noche en la que el fujimorismo empieza a hablar de “prudencia”, “espera” y “calma” justo cuando los votos rurales empiezan a desmontar el relato que daban por hecho.
Los conteos rápidos apuntan a una victoria mínima de Roberto Sánchez frente a Keiko Fujimori. Muy mínima. Dentro del margen de error. Pero suficiente para que la derecha peruana y sus aliados internacionales entren en modo alarma. Porque no es solo una elección. Es el choque entre un país agotado de élites corruptas y autoritarias y otro que intenta salir de una década de caos institucional, golpes parlamentarios y presidentes derribados uno tras otro.
Y claro. Fujimori ya deja caer lo que todos esperaban.
Que quizá el resultado no sea legítimo si ella pierde.
Lo mismo que hicieron en 2021 contra Pedro Castillo. Meses de acusaciones sin pruebas, impugnaciones masivas y campañas mediáticas para sembrar dudas sobre el voto popular. El problema no es la democracia cuando gana la derecha. El problema aparece cuando vota la periferia, el campo, el sur pobre y olvidado del país.
Porque ahí sigue latiendo el antifujimorismo.
Keiko Fujimori no es una candidata cualquiera. Es la hija de un dictador condenado por crímenes de lesa humanidad, desapariciones forzadas y masacres. Y aun así ha conseguido reunir detrás de ella a la derecha tradicional, la ultraderecha regional, el trumpismo latinoamericano y hasta apoyos internacionales vinculados a Vox y al aparato republicano estadounidense.
Mientras tanto, Sánchez ha levantado una coalición enorme y contradictoria, sí, pero unida por algo muy simple: impedir el regreso definitivo del fujimorismo al poder.
Perú se juega mucho más que una presidencia. Se juega si acepta otra vez que una minoría poderosa convierta las urnas en sospechosas cada vez que pierde.
Trump, retratado: Netanyahu no obedece y África se convierte en vertedero migratorio
El presidente que presume de mandar “todas las jugadas” no logra frenar los bombardeos israelíes y, al mismo tiempo, acelera acuerdos opacos para deportar personas a terceros países africanos, incluida República Centroafricana. NETANYAHU BOMBARDEA, TRUMP PRESUME Y LA REALIDAD LE CONTESTA Trump quiso vender autoridad….
Reportaje | ¿Todo empezó el 7 de octubre? La historia que quieren que olvides
Este reportaje recorre el origen histórico del conflicto mucho antes del 7 de octubre. Desde el mandato británico y la Declaración Balfour hasta la Nakba, el derecho al retorno y la construcción de un sistema político y legal que permitió expulsar a un pueblo de su tierra mientras se normalizaba el relato de que todo comenzó cuando Palestina respondió.
Mamdani toca el nervio del rentismo en Nueva York
Mamdani ha tocado donde más duele: el negocio de convertir la vivienda en una máquina de expulsar gente.
Nueva York tiene apenas un 1,4% de disponibilidad de alquileres, recibió más de 7 millones de solicitudes para unas 10.000 viviendas asequibles y acumula edificios públicos con moho, ascensores rotos y reparaciones pendientes por casi 80.000 millones de dólares. Pero el escándalo, para la derecha, no es que miles de personas vivan atrapadas en esa ruleta inmobiliaria. El escándalo es que alguien plantee poner límites a los propietarios negligentes.
El plan de Mamdani habla de 400.000 viviendas asequibles, 22.000 millones de dólares de inversión y 5.600 millones para rescatar la vivienda pública. Y por eso han salido corriendo a gritar “comunismo”. No defienden la libertad. Defienden que la ciudad siga funcionando como una caja registradora para rentistas.
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Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
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E. Jean Carroll y la maquinaria de barro tras denunciar a Trump por violación
Trump perdió dos veces en los tribunales contra E. Jean Carroll. Dos veces.
Un jurado le atribuyó responsabilidad por abuso sexual y difamación en 2023, con 5 millones de dólares de indemnización. Otro jurado elevó la cifra a 83,3 millones en 2024 por sus ataques continuados.
Y aun así, Carroll no ha cobrado ni un céntimo. Ahora, encima, el Departamento de Justicia la investiga por posible perjurio.
Una mujer denuncia. Gana. Vuelve a ganar. No cobra. Y acaba bajo sospecha.
No quieren justicia. Quieren escarmiento.
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Israel no quiere un acuerdo: quiere que la guerra siga mandando
Israel no está reaccionando a la diplomacia: está intentando dinamitarla.
Cuando EEUU e Irán parecen acercarse a una tregua de 60 días, Netanyahu responde ampliando el fuego sobre Líbano. Ordena evacuaciones al sur del río Zahrani, convierte Tiro —una ciudad donde vivían más de 200.000 personas— en “zona de combate” y vuelve a bombardear Beirut.
No es un accidente. Es una estrategia.
Cada vez que la paz amenaza con abrirse paso, Israel encuentra una forma de devolver la región al ruido de las bombas. En abril, tras el alto el fuego, lanzó ataques que dejaron más de 300 muertos y cerca de 1.000 heridos en una sola tarde. En Gaza, bajo otra tregua frágil, ya ha matado a más de 900 palestinos desde octubre de 2025.
Netanyahu no teme que fracase la paz.
Teme que funcione.
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Irlanda golpea al negocio colonial israelí midiendo cada euro
Irlanda acaba de hacer algo que buena parte de Europa lleva años evitando: tocar, aunque sea mínimamente, el negocio que rodea a los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado.
La futura ley, que podría aprobarse antes de mediados de julio, prohibirá la importación de productos procedentes de los asentamientos de Cisjordania. No hablamos de una sanción devastadora. Apenas afecta a mercancías valoradas en unos 200.000 euros anuales. Y sin embargo, la reacción ha sido inmediata: presión de Israel, advertencias de congresistas estadounidenses y campañas de los lobbies empresariales.
Porque el problema nunca ha sido el dinero. El problema es el precedente.
Mientras gran parte de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos según el derecho internacional, la Unión Europea sigue comerciando con normalidad. Condena sobre el papel. Negocio en la práctica. Irlanda ha decidido romper parcialmente esa comodidad.
Eso sí, con límites muy claros. El Gobierno irlandés ha renunciado a incluir los servicios en la prohibición tras las presiones empresariales. Otra vez aparece la misma frontera: los derechos humanos llegan hasta donde no empiezan los beneficios de las multinacionales.
La ministra de Exteriores irlandesa ha señalado directamente el aumento de la violencia de colonos en Cisjordania y la actuación del Gobierno israelí como razones para impulsar la medida. Una acusación poco habitual en una Europa que suele refugiarse en declaraciones ambiguas mientras la ocupación avanza sobre el terreno.
Lo más revelador es que una ley con un impacto económico tan reducido haya provocado semejante ofensiva política. Quizá porque deja al descubierto una realidad incómoda: durante décadas se ha permitido que los asentamientos funcionen como si fueran una actividad económica más, cuando son una pieza central de una ocupación que la mayoría del mundo considera ilegal.
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Trumpismo teocrático: los republicanos de Carolina del Norte ya plantean legalizar asesinatos para impedir abortos
Quieren que parezca una “defensa de la vida”. Pero lo que están escribiendo en Carolina del Norte es otra cosa: una puerta legal para justificar violencia contra mujeres, personal sanitario y cualquiera que ayude a abortar.
Sí. Legisladores republicanos han presentado una propuesta que podría amparar el uso de fuerza letal para impedir abortos. No es una exageración. Está en el texto.
El trumpismo ya no discute derechos reproductivos. Está construyendo un proyecto teocrático donde el cuerpo de las mujeres deja de pertenecerles y el fanatismo religioso empieza a infiltrarse en las leyes. Primero fueron las prohibiciones. Luego los anticonceptivos. Ahora esto.
Y lo peor es que estas barbaridades nunca aparecen de golpe. Primero parecen imposibles. Después “debatibles”. Luego llegan las víctimas.
Trump amenaza a Omán mientras hace negocios millonarios en el Golfo: la diplomacia mafiosa de “o obedecéis o os bombardeamos”
Trump amenaza con “volar por los aires” a Omán mientras hace negocios millonarios allí. Sí. El mismo Trump que prometía acabar con las guerras eternas. El mismo que vende el personaje de presidente pacifista mientras convierte Oriente Medio en una mezcla de casino, petróleo y amenazas militares.
Y lo peor no es solo la frase. Es la normalidad con la que ya se acepta que un presidente de Estados Unidos amenace públicamente a un aliado histórico porque intenta negociar con Irán el control del estrecho de Ormuz. Diplomacia mafiosa. O haces lo que digo o te destruyo.
Mientras tanto, su empresa levanta un resort de lujo de 500 millones de dólares en Omán. Bombas arriba. Campos de golf abajo. El capitalismo convertido en chantaje geopolítico televisado.
Lo contamos en este artículo. Sin maquillaje. Sin la propaganda del “presidente anti guerras”.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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