La tregua israelí en Líbano ya suma casi 3.500 bombardeos
Casi 3.500 bombardeos durante una tregua. Ese es el resumen. Israel llama alto el fuego a seguir destruyendo Líbano con otro nombre, mientras Washington convierte la paz en una cuestión de intensidad: no parar la guerra, solo hacerla más administrable. Cuando una tregua deja aldeas arrasadas, más de 1 millón de personas desplazadas y una quinta parte del país huyendo, no estamos ante un acuerdo frágil, sino ante una gran mentira.
La Fiscalía desmonta el caso contra David Sánchez y señala el festival de conjeturas del PP y la ultraderecha
La Fiscalía ha puesto nombre al método: conjeturas. Cuando no aparece la prueba, se invoca el apellido. Cuando no hay delito, se agita el parentesco. Y cuando los testigos contradicen el relato, se les ataca. El caso contra David Sánchez llega a su recta final con la acusación debilitada, la UCO cada vez más sola y una derecha que parece haber confundido los juzgados con un plató de televisión.
El poder, el silencio y Canal Sur: el caso que sacude a la principal productora de la RTVA
No hablamos de una empresita cualquiera ni de un jefe cualquiera. Hablamos del CEO de la principal productora de Canal Sur, investigado por agresión sexual y acoso, al frente de una empresa participada mayoritariamente por la Junta de Andalucía y alimentada por la televisión pública. El poder siempre dice que no sabía nada cuando el escándalo ya no cabe debajo de la alfombra. Y aquí hay demasiadas alfombras, demasiados despachos y demasiadas instituciones mirando hacia otro lado.
¿La paz? ¿Qué paz? Irán, Israel y el negocio de fingir que se negocia
La escalada no abre una puerta a la paz: desnuda un tablero donde cada alto el fuego parece una pausa técnica para recolocar misiles, sanciones, petróleo y propaganda.
El acero vasco, las armas de Israel y una jueza que señala lo evidente
Cuando se investiga a activistas, el Estado no suele tener tantos escrúpulos. Cuando el foco se acerca a una gran empresa, al acero, al negocio militar y a Israel, aparece de pronto la delicadeza procesal. Sidenor exportó 42 partidas de acero no aleado a IMI Systems LTD, fabricante israelí de armamento, mientras Gaza estaba bajo investigación internacional por crímenes de lesa humanidad y genocidio. Una jueza ha dicho lo evidente: España no podía mirar hacia otro lado. Tenía que preservar pruebas. Porque el genocidio no se sostiene solo con bombas. También se sostiene con contratos, proveedores, silencios y juzgados que deciden no molestar demasiado.
Trump vende treguas de cartón mientras Israel e Irán vuelven a encender la región
Trump necesita vender paz, pero lo que tiene entre manos es otra tregua de cartón. Israel bombardea, Irán responde, Líbano sangra y Gaza sigue contando muertos mientras Washington finge que controla algo más que el precio del petróleo. No es diplomacia fallida: es una arquitectura de impunidad sostenida por quienes hablan de paz mientras arman la guerra.
El ‘comando Leire’ también apuntó contra Óscar Puente por la auditoría de las mascarillas
Cuando una auditoría de mascarillas acaba convertida en objetivo de una trama para salvar a los de siempre, el mensaje es brutal: en este país la verdad puede salir carísima, sobre todo si molesta a alguien con agenda, contactos y miedo. No se trataba solo de defenderse. Se trataba de embarrar, señalar a funcionarias y convertir un informe incómodo en una conspiración útil. La cloaca, esta vez, no venía de fuera. Estaba demasiado cerca de casa.
El Papa habla de “plaga”, pero deja fuera a las víctimas que más incomodan a la Iglesia
El Papa habló de “plaga”, sí. Pero mientras pronunciaba palabras sobre escucha, justicia y reparación, las asociaciones de víctimas de abusos sexuales en la Iglesia se quedaban fuera, esperando una puerta que nunca se abrió. La Iglesia vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: administrar el dolor ajeno sin perder el control del decorado.
“Hay imágenes que lo dicen todo”: la Policía intenta vender humanidad mientras se multiplican las denuncias de violencia policial
Una foto con un niño en brazos no borra las cargas, las detenciones violentas ni las denuncias de brutalidad policial. La Policía intentó vender “humanidad” con un tuit cuidadosamente diseñado, pero las redes respondieron con otras imágenes: agentes empujando manifestantes, reduciendo activistas y agrediendo a docentes. Porque sí, hay imágenes que lo dicen todo. Y muchas no las publica la Policía.
De la Espriella: el trumpismo colombiano ya no disimula la motosierra ni la cárcel
De la Espriella no vende seguridad: vende miedo con traje caro, cárcel privada y bendición de Trump. Promete acabar en 90 días con décadas de violencia en Colombia, como si un país atravesado por guerra, desigualdad y abandono estatal pudiera arreglarse con megaprisiones y lenguaje de exterminio.
La ultraderecha latinoamericana ya tiene manual: copiar a Bukele, imitar a Trump, agitar la bandera y llamar “orden” al autoritarismo. Pero cuando un candidato habla de “limpiar” un país, conviene mirar quién pone los muertos, quién hace negocio con las cárceles y quién aplaude desde Washington.
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Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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