El Banco Mundial pone cifra al desastre de Trump
El Banco Mundial lo ha dicho con la frialdad habitual de los organismos que ponen decimales donde otras y otros ponen vidas: la economía global se encamina a crecer solo un 2,5% en 2026, frente al 2,9% de 2025. Es el peor ritmo desde la pandemia de Covid-19. Otro “shock”, dicen. Como si hubiera caído del cielo. Como si no tuviera responsables, mapas, firmas, despachos, contratos militares y ruedas de prensa.
No estamos ante una tormenta inevitable. Estamos ante una guerra de elección. La ofensiva ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado los precios de la energía, ha reactivado las presiones inflacionarias y ha elevado el coste de la deuda. Dicho de otra forma: Trump y Netanyahu prenden fuego al tablero y luego las y los trabajadores pagan la gasolina, el pan, el alquiler y los intereses.
Fujimori y Sánchez se juegan Perú voto a voto mientras el racismo vuelve a hacer campaña
Perú vuelve a estar al borde del abismo político. No por accidente. No por una fatalidad tropical, ni por ese tópico colonial que presenta a América Latina como un territorio condenado al caos. Está al borde porque cada elección vuelve a abrir la misma herida: quién tiene derecho a decidir el país y quién debe limitarse a obedecerlo desde lejos, desde la sierra, desde las comunidades rurales, desde esos lugares que las élites solo recuerdan cuando necesitan minerales, mano de obra barata o votos disciplinados.
A 11 de junio, con el 98% del recuento oficial de la ONPE escrutado, Keiko Fujimori aparece con el 50,002% de los votos. Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, queda en el 49,998%. La diferencia es de 651 votos. Sí, 651 votos en un país de más de 19 millones de personas llamadas a las urnas el 7 de junio. Una presidencia colgando de una cifra microscópica. Una democracia puesta en suspenso por un puñado de actas. Un país entero mirando una pantalla como quien mira una operación a corazón abierto.
Huelgas de hambre contra el silencio: diez activistas siguen secuestrados por llevar ayuda a Gaza
El 24 de mayo, diez integrantes de una caravana humanitaria organizada por Maghreb Sumud Organization y la Global Sumud Flotilla fueron apresados en el este de Libia cuando intentaban cruzar el país para llevar ayuda a Gaza. No armas. No propaganda. No tropas. Ayuda humanitaria. Esa precisión importa, porque vivimos en una época en la que el poder llama “amenaza” a una ambulancia, “provocación” a una caja de alimentos y “radicalidad” a cualquier gesto que no acepte mirar hacia otro lado mientras un pueblo es asediado.
La educación pública habla desde abajo: es la hora de los profesores y profesoras
El curso 2025-2026 no acaba en silencio. Acaba con ruido. Con huelgas. Con acampadas. Con profesoras y profesores organizándose desde abajo porque, cuando la institución no escucha, la dignidad aprende a hablar por su cuenta. En el País Valencià, una huelga indefinida iniciada el 11 de mayo y suspendida temporalmente ha colocado a las asambleas docentes en el centro del tablero. En Catalunya, más de un mes de paros territoriales y generales ha demostrado que se puede sostener el conflicto sin quemar a la gente. En Madrid, ya se prepara una huelga indefinida unitaria para el inicio del próximo curso. También hubo protestas en Galiza y Aragón.
Trump cancela unos bombardeos que Irán dice no haber evitado con ningún acuerdo
Donald Trump ya no sabe qué hacer. Amenaza, retrocede, presume, bloquea, vuelve a amenazar y luego intenta vender el retroceso como si fuera diplomacia de alto nivel. Anunció que suspendía “los ataques y bombardeos programados contra Irán para esta noche” después de haber alcanzado, según él, un acuerdo con Teherán para lograr la paz. La palabra clave es “según él”. Porque Irán tardó apenas unos minutos en negar que existiera tal acuerdo.
La escena es grotesca. El jefe de la mayor potencia militar del planeta comunica en Truth Social que ha cancelado unos ataques contra otro país porque, afirma, las conversaciones con la República Islámica de Irán han sido elevadas al máximo nivel de su liderazgo y aprobadas. Dicho de otra forma: Trump anuncia que había bombardeos listos para esa misma noche, los cancela y espera aplausos por no pulsar el botón. La doctrina del matón de patio convertida en política exterior.
Feijóo no se atreve con la moción y espera que los jueces hagan el trabajo sucio
El Partido Popular ha descubierto, otra vez, que una moción de censura no se gana con titulares, tertulias y sobreactuación de bancada. Hace falta tener votos. Y Alberto Núñez Feijóo no los tiene. Por eso Génova ha dejado enfriar la idea de tumbar a Pedro Sánchez con una moción instrumental y ha optado por una estrategia mucho más cómoda: esperar sentado a que la maquinaria judicial le haga el camino que no consigue hacer en el Congreso.
No es valentía política. Es cálculo. Y bastante cobarde.
Gwyneth Paltrow desata la polémica vendiendo lujo en Israel
Gwyneth Paltrow ya no ocupa en España el mismo espacio mediático de otros años, pero en Estados Unidos sigue siendo mucho más que una actriz retirada a medias del gran escaparate de Hollywood. Es una ganadora del Oscar, una empresaria del bienestar, la cara visible de Goop y una marca humana cuidadosamente construida alrededor de la salud, el lujo, la espiritualidad de boutique y el consumo como camino hacia una supuesta plenitud. Ahora también es la imagen de una campaña inmobiliaria de lujo en Israel. Y no en cualquier momento. No ahora.
El anuncio, difundido en torno al 11 de junio, promociona 51 Park, un complejo residencial de lujo en Herzliya, ciudad costera al norte de Tel Aviv. El proyecto se presenta como una promesa de exclusividad, parques, diseño, vistas y vida aspiracional para quienes pueden pagar el privilegio de no mirar demasiado alrededor. Dos torres, lujo pulido, estética impecable. Todo limpio. Todo blanco. Todo tan ordenado que resulta obsceno.
Mazón, el Ventorro y el Gobierno de marketing: mientras la DANA mataba, el Consell controlaba el relato
Los WhatsApps del grupo del Consell durante el día de la DANA no son solo una filtración incómoda. Son una radiografía. Una de esas imágenes que muestran el hueso roto, la fractura política, la miseria de una administración que debía proteger vidas y acabó más pendiente del encuadre que del desastre. El 11 de junio, cuando esos mensajes salieron a la luz, las víctimas volvieron a sufrir otro golpe. Otro más. Porque lo que aparece ahí no es un gobierno desbordado por una tragedia imprevisible, sino un gobierno obsesionado con parecer gobierno.
El Supremo cierra la puerta al indulto de García Ortiz y exige ejecutar la condena
El Tribunal Supremo ha decidido ponerse firme. La Sala Penal ha informado en contra del indulto solicitado para el exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz y ha defendido que la condena debe ejecutarse. Sin rodeos. Sin concesiones. Sin esa elasticidad que tantas veces aparece en la justicia española cuando el poder afectado tiene otros apellidos, otros despachos o mejores amistades.
La decisión se conoció el 11 de junio, a las 14:13, y llega de la mano del mismo tribunal que condenó a García Ortiz por revelación de datos reservados. La Sala ha remitido un informe desfavorable, aprobado por mayoría, al considerar que la petición no ofrece motivos suficientes para activar una medida de gracia. El indulto, recuerda el Supremo, no es un comodín político ni una goma de borrar institucional. O eso dice ahora.
El juez permite por fin a la UCO seguir el dinero del novio de Ayuso tras seis meses de bloqueo
El juez Antonio Viejo ha autorizado por fin a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil a investigar las cuentas de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Por fin. Porque la petición no llegó ayer ni apareció por arte de magia en mitad del ruido mediático. Llevaba seis meses esperando firma, parada en un juzgado, después de que Viejo sustituyera a la magistrada anterior, ya jubilada. Medio año para permitir a la UCO hacer lo que cualquier investigación seria exige desde el primer minuto: seguir el dinero.
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Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
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