Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
La SER gira a la derecha y Barceló y Aroca se van dejando el recado en antena
La Cadena SER vive una sacudida que ya no puede venderse como renovación, relevo generacional o ajuste interno. Hay demasiadas piezas moviéndose a la vez. Demasiados nombres. Demasiadas salidas. Y, sobre todo, demasiadas señales. La despedida de Ángels Barceló de Hoy por hoy, hace una semana, no fue solo el cierre de una etapa radiofónica. Fue un mensaje. Medido, elegante, pero clarísimo. “Yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la de la derecha”, dijo la periodista. La frase no necesitaba subtítulos.
Barceló no habló desde la rabieta. Habló desde el conocimiento de quien ha visto por dentro cómo se desplaza una casa. Cómo cambia el tono. Cómo se ajustan las voces. Cómo se empieza a llamar “equilibrio” a lo que muchas veces es simple domesticación editorial. Cuando una emisora empieza a tener miedo de parecer demasiado incómoda para la derecha, el problema no es la izquierda: el problema es quién manda.
La desconfianza mediática ya es una emergencia democrática, y RTVE aparece como una excepción incómoda
La crisis de confianza en los medios ya no es una sensación difusa, ni una queja de barra de bar, ni una paranoia de quienes están hartas y hartos de ver tertulias convertidas en juicios sumarísimos. Es un dato. Y bastante demoledor. El último Digital News Report del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, elaborado por la Universidad de Oxford junto a la Universidad de Navarra a partir de una encuesta de YouGov a unas 2.000 personas en España, vuelve a poner negro sobre blanco una realidad muy incómoda: el 74% de los españoles afirma tener dudas para distinguir entre noticias reales y falsas en internet.
Feijóo vuelve a hablar como quien sabe demasiado
Alberto Núñez Feijóo volvió a El Hormiguero el 18 de junio y dejó una frase que no debería pasar como una simple opinión de plató. Pablo Motos le preguntó si era posible que el PSOE acabara imputado. El líder del PP respondió: “Creo que técnicamente, legalmente, con el Código Penal en la mano, es muy posible que el PSOE acabe imputado”. Muy posible. Dicho así, con esa solemnidad de opositor eterno, con esa falsa prudencia de quien no afirma pero deja caer.
La cuestión no es menor. La noticia no es solo que Feijóo atacara al Gobierno, algo que hace prácticamente a diario. La noticia es otra: el jefe de la oposición volvió a hablar como si manejara un calendario judicial paralelo. Como si no estuviera opinando desde fuera, sino anticipando desde dentro. Como si el PP tuviera una ventanilla privada donde se mezclan sumarios, filtraciones, deseos políticos y titulares preparados para el consumo de la mañana siguiente.
El caso Plus Ultra ya alcanza a las hijas de Zapatero
El caso Plus Ultra acaba de dar otro salto político y judicial. No uno menor. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha acordado citar como investigadas a Alba y Laura Rodríguez Espinosa, hijas del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, dentro de la investigación abierta sobre el denominado caso Plus Ultra. La decisión llega apenas un día después de que el propio Zapatero compareciera ante el magistrado también en calidad de investigado. El calendario no es casual en términos políticos. Tampoco resulta irrelevante en términos judiciales.
La resolución fue dictada este jueves 18 de junio, según la información publicada por ElPlural.com, y responde a una petición de la Fiscalía Anticorrupción para incorporar a ambas al procedimiento. Es decir, no hablamos de un movimiento ornamental, ni de una citación decorativa para rellenar un sumario. Hablamos de una ampliación del foco investigador que ya no se queda en la figura del expresidente, sino que entra directamente en su entorno familiar más inmediato.
Calama cierra la puerta a Zapatero mientras el caso Plus Ultra ensancha el cerco familiar
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha decidido no atender, al menos por ahora, la petición de la defensa de José Luis Rodríguez Zapatero para ampliar la comisión rogatoria enviada a Estados Unidos sobre el teléfono móvil del empresario Rodolfo Reyes. La defensa quería saber más. Bastante más. Quería conocer cómo se incautó ese dispositivo, quién autorizó su clonado, qué autoridad hizo el volcado, qué programa se utilizó y qué garantías existen para asegurar que las conversaciones no fueron manipuladas.
No hablamos de un detalle técnico. Hablamos de una pieza que, según la propia investigación, ha tenido peso en la imputación del expresidente y en la entrada y registro de su oficina. Cuando una causa judicial se apoya en el contenido de un móvil clonado en otro país, preguntar por la cadena de custodia no es una maniobra dilatoria: es exigir garantías mínimas. Pero Calama ha optado por dejar esa puerta cerrada hasta que Estados Unidos autorice formalmente el uso del contenido como prueba en un eventual juicio.
La UCO estrecha el cerco sobre el novio de Ayuso: medio millón sin explicación y facturas sin estructura
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha entregado al juzgado de instrucción número 19 de Madrid un informe que deja en una posición muy delicada a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. No hablamos de una anécdota contable, ni de una confusión menor entre papeles, ni de ese ruido administrativo con el que la derecha intenta envolver todo lo que huele a privilegio. Hablamos de compras sin justificación aparente, valoraciones empresariales que suben y bajan como si fueran decorado de cartón, facturaciones de cientos de miles de euros sin estructura visible y una sospecha de fondo: que el dinero utilizado en parte de estas operaciones podría proceder de la comisión de mascarillas cobrada durante la pandemia.
El informe fue entregado el 18 de junio y apunta directamente a una operación muy concreta: la compra del 100% de Círculobelleza por parte de Maxwell Cremona por 499.836,92 euros. Casi medio millón. La cifra importa. Importa porque, según la UCO, en la escritura no aparece una explicación clara de cómo se valoró esa sociedad ni por qué se fijó ese precio. Y más importa todavía cuando la empresa presentaba una facturación reducida y prácticamente no tenía personal contratado.
Una empresa casi sin cuerpo, pero con precio de lujo.
El silencio de Aznar sobre Zapatero huele demasiado a clase dirigente
José María Aznar lleva 22 años fuera de La Moncloa, pero se comporta como si aún pudiera dar órdenes desde el atril. No gobierna, pero marca línea. No firma decretos, pero reparte doctrina. Y para eso tiene FAES, esa fábrica de informes conservadores donde el neoliberalismo se disfraza de análisis y la nostalgia de poder se presenta como preocupación por España.
Desde 2024, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales ha dedicado decenas de textos a cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez y contra el PSOE. Lo ha hecho con entusiasmo, con insistencia y con ese tono de superioridad moral tan propio de quienes privatizarían hasta el aire si el BOE les dejara. José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán, Leire Díez, Begoña Gómez o David Sánchez han sido convertidos en personajes recurrentes de su literatura política. FAES no analiza: señala. No estudia: condena. No interpreta: dicta sentencia antes de que hablen las y los jueces.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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