Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Más de 8.000 hectáreas calcinadas, 2.500 personas desalojadas, un daño ecológico brutal y una causa judicial atascada en un juzgado pequeño: así funciona la impunidad cuando el desastre no lo provocan los pobres.
DOÑANA ARDIÓ EN 2017, LA JUSTICIA SIGUE EN 2026
El 24 de junio de 2017, Doñana sufrió el incendio más grave en décadas. Ardieron más de 8.000 hectáreas en el entorno de Las Peñuelas, en Moguer. Nueve años después, el paisaje ya no humea, pero el expediente judicial sí. Huele a abandono, a burocracia, a esa forma tan española de dejar que el tiempo lo pudra todo hasta que la indignación se canse antes que los tribunales.
Según publicó elDiario.es el 21 de junio, el proceso sigue sin avances reales desde mayo de 2024, cuando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Moguer dictó un auto para continuar como procedimiento abreviado las diligencias contra tres personas investigadas. Tres investigados. Un incendio monstruoso. Una zona devastada. Y una causa que, a fecha de junio de 2026, ni siquiera ha dado traslado a las partes personadas —las dos acusaciones particulares y la Fiscalía— de la copia de las actuaciones para que puedan calificar el delito y presentar sus escritos de acusación.
Esto no es lentitud. Es una trituradora institucional. Una máquina de desactivar responsabilidades. Primero arde el monte. Luego arde la paciencia de las y los afectados. Después arde la confianza en la justicia. Lo único que no arde nunca es la impunidad.
Las fuentes judiciales citadas hablan de una “gran causa” que bloquea un juzgado “pequeño” como el de Moguer, y apuntan que quizá la instrucción debería haberse llevado desde la Audiencia Provincial de Huelva. Traducido: un desastre ambiental de dimensiones históricas acaba atrapado en una estructura incapaz de absorberlo. Como si Doñana fuera un expediente menor. Como si 8.468 hectáreas fueran una carpeta mal colocada en una estantería.
El presidente de la Plataforma de Afectados por el Incendio de Las Peñuelas, Ángel Ruiz, lo resume con palabras que pesan: están “cansados” y “tristes”. No han recibido “ni ayudas ni justicia”. Nueve años después, siguen esperando. Y ni siquiera se declaró la zona catastrófica, pese a que ardieron miles de hectáreas del entorno de Doñana y resultaron afectados vecinos y vecinas de Mazagón, además del camping Doñana.
La justicia lenta no es neutral. La justicia lenta castiga más a quien ya perdió. Castiga a las personas afectadas, a las y los vecinos, a quienes tuvieron que salir corriendo, a quienes vieron su vivienda, su caravana, su negocio o su entorno convertidos en ceniza. Y también castiga a lo que no puede declarar ante un juez: los pinos, las aves, los mamíferos, los suelos, las dunas, los humedales, la memoria viva de un espacio natural protegido.
UNA CARBONERA, HORNOS SIN AUTORIZAR Y UN PAÍS QUE MIRA TARDE
El auto del 30 de mayo de 2024 apuntaba a tres investigados vinculados a una empresa carbonera como presuntos responsables de un delito de incendio forestal por “imprudencia grave”. El juez señalaba que las diligencias practicadas ofrecían indicios de la comisión de ese delito. No hablamos de un rayo, ni de una fatalidad abstracta, ni de esa palabra cómoda que tanto gusta cuando nadie quiere mirar hacia arriba: “accidente”.
La carbonera de Las Peñuelas tenía autorización desde el 18 de junio de 2002 para funcionar “exclusivamente” con tres hornos destinados a la obtención de carbón vegetal. Pero, según el auto, contaba con diez hornos. Y el 20 de febrero de 2017 solicitó construir dos hornos más en otra zona. El Ayuntamiento pidió autorización de la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Esa autorización, según el juez, nunca se presentó. No se autorizó la construcción. Pero se construyeron.
Ahí está el país entero en miniatura. La norma existe. El papel existe. La advertencia existe. Luego llega la realidad y alguien hace lo que quiere. Después, cuando todo sale mal, aparecen las excusas, los retrasos, las competencias cruzadas, los juzgados pequeños, los expedientes inmensos y las víctimas mirando una puerta cerrada.
La empresa tenía una resolución del 16 de enero de 2017 que autorizaba el uso de fuego en hornos de carbón o piconeras hasta el 31 de diciembre de 2017, pero con obligaciones claras: cortafuegos perimetral alrededor de cada horno, eliminación completa de vegetación, vigilancia durante la combustión y actividad solo cuando las condiciones meteorológicas lo permitieran. El juez fue claro: esas obligaciones “no se cumplían” el día del incendio.
Ese 24 de junio, sobre las 17.30 horas, un trabajador encendió al menos el horno número 12, siguiendo órdenes e instrucciones de los otros dos investigados, según el auto. Después tuvo el horno abierto unos minutos. A las 20.00 horas, abandonó las instalaciones. Sin personal. Sin vigilancia. Y todo ello con temperaturas superiores a 39 grados, vientos fuertes y escasa humedad relativa. La carbonera siguió funcionando. Claro que siguió. En el capitalismo español, parar por prudencia suele parecer más grave que arriesgar el territorio entero.
El fuego se habría iniciado sobre las 20.20 horas por partículas incandescentes de carbón vegetal arrastradas por el viento hasta la vegetación del talud perimetral. Luego avanzó rápido. Muy rápido. El incendio pasó de menos a más, adquirió gran virulencia y generó múltiples focos secundarios en cuestión de minutos. Obligó a desalojar un camping de Mazagón, un hotel y una urbanización. También se liberaron linces de un centro de recuperación. Uno murió.
La cifra final es una bofetada: 8.468 hectáreas afectadas en Moguer, Almonte, Lucena del Puerto y Palos de la Frontera. De ellas, 7.546,1148 hectáreas forestales y unas 957,1844 no forestales, parte del Espacio Natural Protegido. Hubo daños en viviendas, vehículos, caravanas e instalaciones turísticas. Fueron desalojadas unas 2.500 personas. El incendio afectó a 40 especies de plantas, 75 de aves y 38 de mamíferos. El juez habló de un “grave daño ecológico que tardará años en recuperarse”. El fuego no quedó extinguido hasta las 13.30 horas del 4 de julio de 2017, tras movilizar a 700 efectivos, entre bomberos forestales del Plan Infoca, agentes de medio ambiente, la Brigada de Investigación de Incendios Forestales y la Unidad Militar de Emergencia.
Y aquí seguimos. Con el monte quemado, las y los afectados esperando, la causa penal atascada y una posible demanda de responsabilidad civil contra el Gobierno y la Junta de Andalucía pendiente también de ese retraso. Porque la plataforma sostiene que las inspecciones a la carbonera no se hicieron bien y que la falta de limpieza en la zona favoreció la expansión del fuego.
Que todo arda, que nadie pague. Ese parece el lema no escrito de una época que protege mejor los expedientes que los ecosistemas.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir