La defensa de Begoña Gómez denuncia ante el CGPJ que conoció por la prensa la apertura de juicio oral y las medidas cautelares antes de ser notificada formalmente. Si esto se confirma, no hablamos de una torpeza: hablamos de una quiebra democrática.
CUANDO LA PRENSA SE ENTERA ANTES QUE LA DEFENSA
La defensa de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, registró en la noche del sábado 20 de junio una queja ante el Consejo General del Poder Judicial contra el juez Juan Carlos Peinado. El motivo no es menor. Según el escrito presentado por su abogado, Antonio Camacho, la defensa se habría enterado por los medios de comunicación de la apertura de juicio oral y de la adopción de medidas cautelares contra Gómez antes de recibir notificación formal por los cauces procesales establecidos.
Conviene detenerse aquí. Porque esto no es una anécdota de pasillo, ni una pelea más en el barro político-mediático. Hablamos de una resolución de enorme trascendencia: apertura de juicio oral, retirada del pasaporte y obligación de comparecer dos veces al mes en el juzgado. Y, según la defensa, todo eso llegó antes a la prensa que a quien debía poder recurrirlo, estudiarlo y combatirlo jurídicamente. La justicia no puede funcionar como una exclusiva filtrada a mediodía.
El auto de Peinado aparece firmado electrónicamente a las 11.59 del sábado 20 de junio. Los medios de comunicación, según la información publicada por elDiario.es, tuvieron acceso a su contenido en torno a las 13.00. La defensa sostiene que, cuando presentó la queja, todavía no había recibido notificación alguna. Es decir, se habría producido una situación grotesca: el país leyendo la decisión judicial mientras la defensa técnica de la investigada se enteraba por la prensa. Muy edificante. Muy Estado de Derecho de escaparate.
El escrito de Camacho habla de una “grave irregularidad en el funcionamiento del órgano judicial” y denuncia una posible vulneración del derecho de defensa y de la tutela judicial efectiva. No es un tecnicismo. El artículo 24 de la Constitución no está para decorar manuales de oposiciones ni para invocarlo solo cuando conviene a tertulianos con toga imaginaria. Protege el derecho a ser informado de las actuaciones que afectan directamente a una persona investigada. Sin notificación real, no hay defensa real. Sin defensa real, el procedimiento se convierte en una coreografía de poder.
La Ley de Enjuiciamiento Criminal, en sus artículos 160 y siguientes, establece la obligación de notificar las resoluciones judiciales a las partes personadas. No dice “salvo que un sábado apetezca que lo sepa antes la prensa”. No dice “salvo que el caso tenga utilidad política”. No dice “salvo que el ruido mediático sea parte del castigo”. Dice lo que dice: hay que notificar. Y cuando lo que se decide afecta a derechos fundamentales, esa obligación deja de ser un trámite y se convierte en una garantía básica.
EL LAWFARE TAMBIÉN SE HACE CON EL RELOJ
Lo más grave no es solo la falta de notificación denunciada. Es el tipo de resolución que estaría circulando antes por los medios que por la defensa. La retirada del pasaporte y las comparecencias periódicas no son un detalle administrativo. Son medidas cautelares que afectan a derechos de una investigada y que abren inmediatamente la puerta a recursos, alegaciones y respuesta jurídica. Si la defensa no conoce formalmente la resolución, no puede actuar con plenitud. Así de simple. Así de brutal.
El escrito lo formula con claridad: conocer estas decisiones por la prensa compromete “seriamente la imagen de la Administración de Justicia” y el principio de igualdad de armas entre las partes. Y esa expresión, igualdad de armas, debería retumbar bastante más. Porque el problema de fondo es precisamente ese. Una parte queda expuesta públicamente mientras intenta averiguar por canales informales lo que el juzgado debería haberle comunicado por vía oficial. Primero el escarnio, después el expediente. Primero el titular, después la defensa.
Este caso hace tiempo que dejó de parecer una instrucción normal. Peinado ha acumulado decisiones, giros, exposiciones públicas y movimientos procesales que han convertido la causa contra Begoña Gómez en una maquinaria de presión política sobre el Gobierno. Y aquí hay que decirlo sin el miedo reverencial con el que se suele hablar del poder judicial: las y los jueces tienen independencia, sí. Pero la independencia judicial no es impunidad, no es barra libre y no es una patente de corso para convertir un procedimiento penal en un espectáculo de desgaste institucional.
La defensa pide al CGPJ que inste a la Inspección de Tribunales a verificar cómo se dictaron estas resoluciones y por qué no se notificaron a la defensa. También solicita que se adopten medidas si se acredita un funcionamiento anormal o irregular del órgano judicial, sin perjuicio de posibles responsabilidades disciplinarias. Es lo mínimo. Lo mínimo en una democracia que aún quiera llamarse democracia sin ponerse colorada.
Y todo esto llega en vísperas de una reunión clave. El Poder Judicial se reúne el lunes 22 de junio para decidir si abre expediente disciplinario a Peinado por otra cuestión igual de escandalosa: la queja presentada por el Ministerio del Interior después de que el juez justificara la retirada del pasaporte de Begoña Gómez insinuando que los policías encargados de su escolta, o sus mandos, podrían ayudarla en una hipotética fuga. Una acusación gravísima, lanzada sin el menor pudor institucional contra servidores públicos. Para aporrear manifestantes nunca hay tanta imaginación disciplinaria; para perseguir políticamente, siempre sobra literatura judicial.
La Comisión Permanente del CGPJ aplazó hasta el lunes 22 de junio la votación sobre la propuesta de su presidenta, Isabel Perelló, para abrir expediente disciplinario al magistrado. La defensa de Gómez espera que su propia queja también sea tratada por los vocales. Veremos. Porque una parte del problema está ahí: en saber si el gobierno de las y los jueces va a actuar como órgano de control o como club de protección corporativa.
El asunto ya no va solo de Begoña Gómez. Va de si un juez puede convertir una instrucción penal en una herramienta de castigo político, de si la prensa puede funcionar como buzón paralelo de resoluciones judiciales, de si las garantías procesales siguen valiendo cuando la persona investigada sirve para golpear al presidente del Gobierno. Va de algo mucho más incómodo: de si una parte del aparato judicial se cree por encima de la democracia.
Porque cuando una defensa se entera por los medios de una decisión que limita derechos, el problema no es de comunicación. El problema es de poder. Y cuando el poder se acostumbra a saltarse las garantías porque tiene un objetivo político delante, lo que empieza como una filtración acaba oliendo a operación de Estado.
También te puede interesar
POLÍTICA ESTATAL
Nacho Cano, la pirámide del privilegio que acabó con 6,2 millones en deudas
16 julio 2026
Vallejo-Nájera: el Mengele español que la democracia siguió condecorando
13 julio 2026
España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
2 julio 2026
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
1 julio 2026Related posts
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
A FONDO: ¿Quién GANA con el CAOS en CEUTA? #Reportaje SR
¿Qué ocurre cuando las personas dejan de ser tratadas como seres humanos y pasan a utilizarse como herramientas políticas? En este nuevo #ReportajeSR de Spanish Revolution, Léa Gugelmann analiza a fondo la…
THUNDERFORGE – El PENTÁGONO se echa en manos de la INTELIGENCIA ARTÍFICIAL #ReportajeS
El Pentágono ha dado un paso sin precedentes: poner la toma de decisiones y la estrategia militar en manos de la inteligencia artificial. Patricia Salvador te cuenta en este #ReportajeSR cómo, a…