27 Sep 2022
DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Sobres y dinero negro: la academia en la sombra creada por tres trabajadores del Banco de España 

Tres inspectores del Banco de España cobran miles de euros en mano y en metálico, sin documentos acreditativos de los pagos, a decenas de estudiantes que preparan oposiciones a esta entidad

Tres inspectores o altos cargos del Banco de España: el director del departamento de Resolución, su hermano, inspector de la entidad, y una tercera inspectora, han montado una academia en la sombra en donde trabajan como preparadores de aspirantes que pretenden obtener una plaza en el supervisor bancario, como desvela en exclusiva este miércoles elDiario.es.

Los tres formadores llevan aproximadamente cinco años impartiendo a decenas de alumnos, la mayoría con estudios económicos y que no llegan a la treintena, las cuatro asignaturas imprescindibles para acceder a una de las plazas más codiciadas del organismo regulador, las de inspección de entidades de crédito, un puesto que garantiza un sueldo inicial de 55.000 euros brutos anuales y la posibilidad de hacer carrera en el extranjero.

Esas cuatro asignaturas: Contabilidad, Sistema Financiero, Matemáticas y Estadística son, según los alumnos consultados por elDiario.es, esenciales para sacar adelante los casos prácticos y ejercicios para superar el examen que da derecho a ser inspector de entidades de crédito en el Banco de España.

Banco de España Madrid 06

160 euros por asignatura y mes

Los tres profesores cobran la misma tarifa a los alumnos, 160 euros por asignatura y mes, por lo que este sistema de clases particulares le ha permitido a alguno de ellos cobrar hasta 8.000 euros mensuales, un sobresueldo sin ningún control por parte del Banco de España y que se suma a su salario como trabajadores públicos.

Según una investigación que ha llevado a cabo el citado diario durante meses, los pagos se hacen mayoritariamente con dinero en efectivo y se realizan en domicilios particulares o locales de hostelería donde esos tres empleados citan a sus alumnos. Los abonos por transferencia o plataformas como Bizum son excepcionales y suelen reservarse a personas que viven fuera de Madrid, donde residen los tres preparadores.

Dinero en efectivo y sin documentos acreditativos de los pagos

Como no hay documentos acreditativos de los pagos (ni facturas, ni albaranes, ni recibís) con los que puedan acreditar sus gastos, los alumnos no tienen posibilidad de pedir un préstamos, una beca o una ayuda pública.

A esta especie de academia, los opositores llegan a través de personas que prepararon en años anteriores o incluso a través de profesores distintos. Es un secreto a voces que hay más preparadores dentro del cuerpo de inspectores del Banco de España, algo que el citado periódico no ha podido confirmar.

Durante los primeros años la formación tenía lugar en clases presenciales, pero desde que estalló la pandemia se imparte de forma telemática a través de la aplicación Zoom, con sesiones de tres horas semanales o mediante un sistema de vídeos pregrabados, que incorporan una marca de agua con el nombre del opositor para evitar que pasen de mano en mano a alumnos que no han pagado.

Eso sí, cuando se decretó el confinamiento, algunos de los alumnos de Alberto Casillas Cuevas, profesor de Contabilidad, le preguntaron por la posibilidad de hacer transferencias para abonar las clases. El profesor les pidió que esperasen a que el Gobierno relajase las limitaciones de movilidad para cobrar todo junto en efectivo, que recibe él en persona o a través de su hermano. Consultado por elDiario.es, Alberto Casillas asegura que no va a responder a nada sobre este asunto.

Su hermano Juan Casillas Cuevas, imparte clases de Estadística y Matemáticas de forma independiente en sesiones de tres horas semanales cada una. En su caso, el importe a pagar se duplica hasta los 320 euros mensuales por opositor y en los últimos años ha manejado grupos que superaban los 25 alumnos, lo que le ha llegado a reportar algunos meses ingresos de 8.000 euros entre las dos asignaturas. La forma de pago también es en metálico.

Ahora sus grupos son algo inferiores a los de otros años, con 15 alumnos por asignatura, y organiza cobros trimestrales en su casa de Boadilla del Monte, aunque también se pueden pagar sus clases en la residencia de su hermano Alberto, en el centro de Madrid, o en un bar de la capital a donde acude a recoger el dinero personalmente.

Juan Casillas también ha eludido contestar a las llamadas de teléfono y tampoco ha respondido a las preguntas que elDiario.es le ha remitido por escrito a través de correos electrónicos y mensajes de texto a su teléfono, que sí ha leído.

La tercera preparadora, Patricia Navarro-Rubio Poole, imparte clases de Sistema Financiero. Graba las explicaciones en vídeo y las difunde a través de una intranet a la que se accede con una clave y una contraseña y desde una única dirección IP. Cada vídeo, en el que aparece su imagen al principio y a continuación una voz en off, se puede visionar durante un máximo de cinco días e incluye una marca de agua con el nombre del opositor. De esa forma, evita que pueda ser difundido y, en caso de que ocurra, poder cazar a quien use su formación sin pasar por caja.

Además, cuelga apuntes de cada tema y es la única que oferta otra serie de servicios complementarios además de las clases, que se pagan también en metálico: exámenes semanales por 160 euros y quincenales por 100 euros, además de una modalidad tipo test por la que hay que pagar 70 euros. En su caso, el dinero en efectivo lo recoge personalmente en una oficina de coworking situada en la glorieta de Cuatro Caminos de Madrid.

Uno de los alumnos consultados ha señalado que realiza los pagos a través de Bizum a un teléfono distinto del que la preparadora utiliza como forma de contacto con sus alumnos. Contactada por este periódico, la inspectora ha asegurado que no va a pronunciarse sobre el tema.

Preparación de oposiciones exenta de IVA

Según la normativa de Hacienda, la preparación de oposiciones está exenta de IVA y, por tanto, no existe la obligación de expedir factura. Es así desde 2013 cuando la Dirección General de Tributos, tras años de controversia, resolvió en una consulta vinculante que las clases de preparación de oposiciones son materias incluidas en los planes de estudio del sistema educativo español y, en consecuencia, están exentas de ese impuesto. Estos ingresos, en todo caso, deben computarse como rendimientos de una actividad económica y tributar así en el IRPF, según expertos fiscalistas consultados por elDiario.es. Además, deben reflejarse en el Libro de Registro de Ingresos.

Sin ningún tipo de control sobre la segunda actividad

Según la respuesta que ha ofrecido a la redacción del citado diario el Banco de España, los tres inspectores tienen concedida la compatibilidad para ejercer una segunda actividad que otorga la Oficina de Conflicto de Intereses, que depende orgánicamente del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Sin embargo, algunos de los permisos no cuadran con las actividades que vienen ejerciendo durante los últimos años.

Por ejemplo, a Alberto Casillas, se le aprobó en agosto de 2015 un permiso para «realizar una actividad privada de enseñanza en el Centro de Estudios Profesionales», algo que nada tiene que ver con la especie de academia que ha improvisado junto a sus compañeros del Banco de España.

Patricia Navarro-Rubio también recibió autorización, en septiembre de 2020, para «realizar una actividad privada, por cuenta propia, consistente en la preparación de oposiciones», a pesar de que ya llevaba al menos desde 2016 impartiendo clases de Sistema Financiero a decenas de opositores.

En el caso de Juan Casillas, le fue reconocida la compatibilidad para impartir docencia por cuenta propia en julio de 2018, pero llevaba ya varios años impartiendo estas clases a opositores al igual que Patricia Navarro-Rubio.

Las solicitudes de compatibilidad se presentan directamente ante la citada Oficina de Conflicto de Intereses por los interesados y una vez concedidas, no hay ningún control sobre esta segunda actividad.

El pasado lunes, los profesores pidieron a sus alumnos que no se atendiese a elDiario.es.