Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Si decir que una docena cuesta 48 mil pesos te convierte en enemigo del Estado, la libertad de expresión en Argentina ya tiene precio: el del hambre.
CUANDO LA REALIDAD SE MIDE EN EMPANADAS
Argentina está rota, pero el problema, según el Gobierno, es que Darín lo dice en voz alta.
El actor argentino, reconocido por su elegancia para decir verdades sin estridencias, cometió el pecado imperdonable de hablar en televisión sobre el precio de una docena de empanadas. Lo dijo sin gritar, sin insultar, sin consignas partidistas. Solo lanzó una cifra: 48 mil pesos por doce empanadas. Bastó eso para que el Ejecutivo libertario activara su maquinaria de propaganda, desatando una caza de brujas que va de los trolls de Caputo hasta los memes delirantes de Milei.
El problema no era el dato, sino el símbolo.
Darín no hablaba de empanadas. Hablaba de un país en el que comer empieza a ser un lujo. En el que una familia tipo necesita entre 800.000 y un millón de pesos para vivir, pero no llega. En el que tres kilos de carne cuestan lo mismo que una licuadora, y un menú familiar en un restaurante modesto representa más del 10% del ingreso mensual medio. En ese país, señalar que algo no encaja equivale a declararle la guerra a los delirios de grandeza de un presidente y sus apóstoles ultracapitalistas.
La inflación en Buenos Aires ha subido un 218% desde que Milei es presidente. El precio de la empanada, un 240%. El símbolo de la comida popular argentina ha sido devorado por el ajuste y la codicia. Pero cuando alguien con el alcance de Darín enuncia esa realidad, la reacción del poder no es corregir el rumbo, sino ridiculizar al mensajero, fabricarle una empanada de oro por IA y tratarle de «Ricardito» desde el Ministerio de Economía.
El ministro Caputo, conocido por esconder sus dólares en el extranjero mientras exige a las y los argentinos que vacíen sus colchones, prefirió comparar las empanadas con coches Porsche, y explicar que si las compras baratas “están a 16 mil pesos, qué decís Darín”. Como si eso corrigiera la brutalidad de fondo. Como si el pueblo viviera en Palermo Soho.
A falta de argumentos, Milei compartió un montaje con Darín sosteniendo una empanada de oro, burlándose con la misma ligereza con la que firma decretos para desguazar lo público, regalar recursos al capital extranjero o hundir salarios bajo una inflación planificada. No contento con eso, sumó a la diputada cosplay Lilia Lemoine y al diputado Agustín Romo a una ofensiva parlamentaria de memes, escraches y desprecio.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN, VERSIÓN EMPANADA
El Gobierno argentino ha inaugurado la censura 3.0: no prohíbe que hables, solo convierte tu opinión en blanco de burla oficial.
A eso le llaman “libertad”, en boca de quienes celebran la represión de protestas, los despidos masivos o el cierre de organismos culturales. Si decís algo que molesta, te inventan un meme, te ponen una IA con tu cara y te llaman “Ricardito”, aunque tengas décadas de carrera y más respeto ciudadano que toda la casta libertaria junta.
Darín respondió como quien no necesita gritar para que se escuche. Recordó que “hay gente que lo está pasando muy mal”, que no es ofensivo señalarlo, y que lo realmente despectivo es que un funcionario trate de “estúpido” a quien señala el sufrimiento cotidiano de la mayoría. Y remató con una frase que desarma a todo Milei:
“Si empezás a tener miedo de decir lo que pensás, te empezás a quedar callado. Y eso no está bien. Porque estamos en democracia”.
Pero la democracia argentina está herida. Y lo está porque no se puede hablar del hambre sin que el poder se ofenda. Porque los datos duelen más que los insultos. Porque los funcionarios que cobran sueldos públicos actúan como trolls con tarjeta oficial. Porque cuando alguien nombra el precio de una empanada, el sistema entero se siente aludido.
No es Darín el problema. Es el país donde doce empanadas valen lo mismo que una televisión.
Un país donde el salario se evapora antes que el fin de mes.
Un país donde el Ministerio de Economía responde a una crítica con memes y desprecio clasista.
El problema no es el precio de la empanada. El problema es quién puede comérsela.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Netanyahu ya no disimula: Gaza se ocupa por porcentajes
Netanyahu ya no disimula. Gaza se está ocupando por porcentajes: primero el 52%, luego el 60%, ahora ordena avanzar hasta el 70% y, cuando el público le pide el 100%, responde con una broma: “vayamos en orden”.
Eso no es seguridad. Es desposesión administrada. Es convertir un alto el fuego en una coartada para encerrar a 2,1 millones de personas en cada vez menos territorio, mientras el mundo finge sorpresa ante una estrategia que lleva meses desplegándose delante de todos.
Cuando un Gobierno habla de ocupar Gaza por fases, ya no estamos ante una guerra: estamos ante un plan.
👉 El artículo completo puede leerse en el primer comentario.
Y si quieres ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no baja la cabeza:
donorbox.org/aliadas
Contra el racismo institucional: Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le contestó con una palabra incómoda, pruebas
Ayuso intentó vender colapso y el Supremo le ha contestado con lo único que desmonta la propaganda: pruebas. Y no las había. Ni de que la sanidad fuera a hundirse, ni de que la educación fuera a reventar, ni de que Madrid fuese a convertirse en una especie de apocalipsis administrativo por regularizar a personas migrantes.
El truco es viejo y miserable: primero deterioran lo público y luego culpan a quienes llegan buscando derechos, trabajo y una vida posible. No era gestión. Era racismo institucional con membrete oficial.
El artículo completo puede leerse en el primer comentario 👇
Y si queréis ayudarnos a seguir haciendo periodismo que no agacha la cabeza: Donorbox.org/aliadas
Aimar Bretos toma ‘Hoy por hoy’ mientras la SER intenta vender normalidad donde huele a crisis
La SER intenta vender como relevo natural lo que suena demasiado a operación de poder.
Aimar Bretos asumirá Hoy por hoy el 31 de agosto, tras la salida de Àngels Barceló después de 21 años en la cadena y 7 al frente del programa. El problema no es Bretos. El problema es ese viejo truco de llamar “pluralidad” a lo que muchas veces significa presión editorial, ajuste interno y disciplina empresarial.
Porque cuando una periodista sale así, cuando compañeras y compañeros lamentan públicamente las formas, cuando la plantilla tiene que defender su profesionalidad, la palabra independencia empieza a sonar menos a principio y más a decorado.
A lo que llaman relevo quizá haya que llamarlo por su nombre: una operación de despacho con música de sintonía.
👉 Artículo completo en el primer comentario.
💥 Puedes ayudarnos a seguir haciendo periodismo incómodo en Donorbox.org/aliadas.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete el tecnofascismo en Defensa
Mientras nos hablan de modernización, eficiencia y seguridad, el Estado español abre la puerta de su inteligencia militar a una de las empresas más vinculadas al negocio global de la vigilancia, la guerra y el poder algorítmico. Te lo contamos en #ReportajesSR. Presentado por Patricia Salvador.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir