Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El control de las redes sociales por parte de magnates amenaza la estabilidad democrática, mientras Bruselas vacila en su respuesta.
El ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, ha lanzado una advertencia contundente desde Bruselas: las democracias europeas no pueden seguir subordinadas a los intereses de empresarios como Elon Musk o Mark Zuckerberg. Las redes sociales, convertidas en instrumentos políticos, están siendo utilizadas para desestabilizar instituciones y promover agendas extremistas.
El caso más reciente es la campaña abierta de Musk a favor de Alternativa por Alemania, un partido ultraderechista que busca capitalizar las elecciones del próximo 23 de febrero. Este tipo de apoyo, lejos de ser neutral, utiliza el inmenso alcance de X (antigua Twitter) para influir en la opinión pública y amplificar discursos polarizantes. Mientras tanto, plataformas como Meta o TikTok continúan bajo el radar por incumplimientos de las normas digitales de la UE, aunque Bruselas parece estar cediendo a presiones externas, especialmente tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.
El problema no es solo el contenido, sino el modelo de negocio. Estas corporaciones explotan las «lagunas» regulatorias de la Ley de Servicios Digitales (DSA) para maximizar beneficios a costa de difundir desinformación y dividir a las sociedades. La influencia directa sobre procesos electorales y la promoción de partidos antidemocráticos son solo la punta del iceberg en un sistema que prioriza las ganancias privadas sobre el bien común.
Bustinduy ha destacado que la soberanía digital debe ser una prioridad al mismo nivel que la soberanía territorial. Europa no puede permitir que su sistema político dependa de las decisiones unilaterales de multimillonarios con intereses particulares. La democratización de la esfera digital es, por tanto, una tarea urgente si se quiere preservar la estabilidad de las instituciones.
UNA RESPUESTA TÍMIDA ANTE UN DESAFÍO EXISTENCIAL
La respuesta de la Comisión Europea ha sido, hasta ahora, insuficiente. A pesar de investigaciones abiertas contra X, Meta y otras plataformas, los avances en la aplicación de la normativa digital son lentos y poco contundentes. Según el Financial Times, incluso se estarían revisando a la baja algunos expedientes, una señal alarmante en un contexto de creciente inestabilidad política y ascenso de la extrema derecha.
Bustinduy ha dejado claro que no basta con denunciar la desinformación o escandalizarse por la interferencia de magnates tecnológicos. Lo que se necesita es una acción decidida, tanto para cerrar las lagunas legales como para garantizar que las normas existentes se apliquen de manera efectiva.
Sin embargo, la falta de voluntad política es evidente. Bruselas sigue actuando con una prudencia excesiva frente a las amenazas que representan Musk y Zuckerberg. Este retraso es especialmente preocupante en un momento en que la ultraderecha gana terreno en varios países europeos, utilizando las mismas redes sociales como herramienta para expandir su influencia.
Bustinduy ha subrayado que reforzar el Estado del bienestar es clave para enfrentar estas amenazas. La ampliación de derechos sociales y una prosperidad compartida son esenciales para contrarrestar la inestabilidad que las grandes plataformas digitales están amplificando.
La advertencia es clara: si Europa no actúa con firmeza, las democracias podrían seguir subordinadas a los intereses de unos pocos magnates tecnológicos que juegan con el destino de millones desde sus oficinas en Silicon Valley.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir