Bill Gates quiere que hagamos menos frente a la crisis climática
Cuando el capital dicta los ritmos del planeta, la tecnología se convierte en coartada.
De aquellos polvos estos lodos: el Departamento de Justicia que se rindió ante Trump
El libro “Injustice” desnuda cómo la administración Biden permitió que Trump quedara impune por corrupción y el asalto al Capitolio.
Sin límite: el negocio fósil que se acelera hacia el colapso climático
Mientras el planeta arde, las petroleras inyectan 256.000 millones de barriles nuevos en el sistema, burlándose de los acuerdos internacionales y de cualquier límite moral.
Vídeo | El silencio tras los gritos: cómo los medios occidentales justificaron la violación de palestinas
El doble rasero mediático convirtió el dolor en propaganda y la verdad en un arma de guerra.
Trump reabre la era nuclear: Estados Unidos retoma los ensayos atómicos y lo justifica con mentiras
El nuevo ensayo nuclear de Washington reaviva el fantasma de la guerra fría mientras China y Rusia niegan las acusaciones de Trump y el mundo advierte del peligro de una nueva carrera armamentística.
Murió Dick Cheney, el arquitecto de la mentira
El exvicepresidente de Estados Unidos, uno de los responsables directos de la invasión de Irak y del uso sistemático de la tortura, muere a los 84 años sin haber rendido cuentas.
¿Qué significa realmente la victoria de Zohran Mamdani para la oposición estadounidense?
Su triunfo no solo derrota a un aparato corrupto, sino que demuestra que la organización colectiva sigue siendo la única fuerza capaz de desafiar al poder económico.
A Valencia se viene robando de casa
El PP valenciano multiplica los contratos cruzados entre viejos socios mientras Mompó se postula como sucesor de Mazón
Los que también tendrían que dimitir en València
El fango de la DANA cubre a todo el Consell de Mazón, y no solo a su presidente.
Editorial | Vamos a contar mentiras
Cuando el poder miente sin rubor y la impunidad se disfraza de victimismo
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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