Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El exvicepresidente de Estados Unidos, uno de los responsables directos de la invasión de Irak y del uso sistemático de la tortura, muere a los 84 años sin haber rendido cuentas.
EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ LA MENTIRA EN DOCTRINA
Murió Richard Bruce Cheney, más conocido como Dick Cheney, a los 84 años. Falleció el 4 de noviembre de 2025 por complicaciones respiratorias y cardiovasculares. La noticia, confirmada por su familia, cerró una vida marcada por el poder, la impunidad y el cinismo. Cheney fue vicepresidente de Estados Unidos entre 2001 y 2009, durante el Gobierno de George W. Bush, y uno de los principales artífices de la invasión de Irak en 2003, una guerra construida sobre falsedades y ejecutada con una violencia que dejó millones de víctimas.
El Proyecto “Costs of War” de la Universidad de Brown estima que las guerras derivadas del 11 de septiembre —Afganistán, Irak, Siria, Yemen y otros frentes— han causado hasta 4,7 millones de muertes. En su epicentro, la figura de Cheney aparece como símbolo del engranaje político, militar y corporativo que justificó la barbarie bajo el nombre de “libertad”.
Su legado es un manual de cómo el poder puede fabricar realidades a medida. El 26 de agosto de 2002, ante la convención de veteranos de guerra en Texas, Cheney declaró con rotundidad: “No hay duda de que Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva.” No existían tales armas. La CIA lo sabía, como reflejó un informe secreto de septiembre de 2002. Pero el relato de la amenaza fue más útil que la verdad.
Mientras analistas de inteligencia eran presionados para entregar “pruebas”, Cheney y su jefe de gabinete, Lewis Libby, visitaban la sede de la CIA una y otra vez. Según publicó The Washington Post el 4 de junio de 2003, esas visitas dejaban claro que la Casa Blanca esperaba un resultado concreto: justificar una guerra ya decidida.
El resto es historia: bombardeos sobre Bagdad, ejecuciones extrajudiciales, prisiones secretas y tortura sistemática. Cheney lo llamó “defensa nacional”. Los tribunales internacionales nunca lo llamaron “crimen”.
TORTURA, VIGILANCIA Y NEGOCIOS DE SANGRE
El Gobierno de Bush y Cheney institucionalizó la tortura. Bajo su dirección, la CIA implementó el programa de “interrogatorios reforzados”: ahogamientos simulados, privación del sueño, golpes controlados y abusos físicos documentados en Abu Ghraib, Bagram y Guantánamo. Todo con el sello legal del propio Departamento de Justicia y con la aprobación directa del vicepresidente.
El informe del Comité de Inteligencia del Senado de EE.UU. de 2014 describió aquellas prácticas como “inhumanas y brutalmente ineficaces”. Aun así, Cheney defendió públicamente la tortura hasta el final de su vida. “Lo volvería a hacer”, afirmó en una entrevista en 2018. Nunca pidió perdón. Nunca fue juzgado.
Su poder no provenía solo del cargo, sino de la red corporativa que lo sostenía. Antes de llegar a la vicepresidencia, Cheney dirigió Halliburton, una de las mayores contratistas del Pentágono, que obtuvo miles de millones de dólares en contratos sin licitación durante la guerra de Irak. Las fronteras entre Estado y negocio se disolvieron en un flujo continuo de petróleo, sangre y dinero.
Tampoco se limitó a la guerra exterior. Cheney fue clave en la creación del programa de vigilancia masiva “Stellar Wind” de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), autorizado en secreto en 2001. Según el informe del Watson Institute for International and Public Affairs, este programa permitió el espionaje masivo de llamadas, correos electrónicos y búsquedas en Internet, dentro y fuera del país, sin orden judicial. Fue el embrión del sistema de vigilancia global que Edward Snowden destaparía años después.
El mundo que Cheney ayudó a diseñar es el mundo que hoy naturaliza la guerra preventiva, el espionaje digital y la impunidad corporativa. La “seguridad nacional” fue la coartada perfecta para privatizar el miedo y convertirlo en una industria rentable.
Mientras tanto, ni él ni Bush enfrentaron una sola acusación formal ante el Tribunal Penal Internacional, a pesar de haber violado abiertamente la Convención de Ginebra y la Convención contra la Tortura. El doble rasero es evidente: los crímenes de guerra solo se juzgan cuando los cometen otros.
“Incluso el infierno lo habría rechazado”, escribió el actor y activista Liam Cunningham al conocer su muerte. El periodista Mehdi Hasan lo definió como “un criminal de guerra innegable y sin arrepentimiento”. Mientras tanto, figuras del establishment como Kamala Harris lo despidieron con solemnidad, hablando de “dedicación” y “amor al país”.
Pero lo cierto es que Dick Cheney murió en su cama, no en una celda, tras haber destruido países enteros y haber transformado el derecho internacional en un papel mojado.
A veces, la historia no hace justicia. Otras, simplemente la aplaza.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir