09 Oct 2026

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Marco Rubio y la fabricación del nuevo enemigo: ahora el terrorista eres tú
INTERNACIONAL

Marco Rubio y la fabricación del nuevo enemigo: ahora el terrorista eres tú 

El pasado 16 de julio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América presidió un aquelarre facha al que quiso llamar (y la prensa vocera así lo hizo) “reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político” y al que acudieron representantes de sesenta y seis países de todo el mundo. Durante su intervención, Marco Rubio hizo gala de un profundo anticomunismo que no sorprendió a absolutamente nadie. De hecho, en ningún momento de la mencionada reunión se produjo el descubrimiento de la sopa de ajo. No obstante, vamos a intentar desgranar el discurso de Rubio, que estuvo repleto de medias verdades y lagunas argumentales.

Después de los saludos y los agradecimientos pertinentes, empieza la puesta en escena. Si esto se tratara de una obra literaria de ficción (risas incómodas) esta parte correspondería al planteamiento, esto es, a la presentación del “problema” o del “conflicto” principal de la obra. Así pues, Marco Rubio empieza, con esa apariencia de bondad impostada que tanto caracteriza a la clase política en general, diciendo que “el deber más esencial del Estado es la protección de su pueblo, de nuestra gente”. Dicho de esta forma, ¿qué clase de desalmado sería capaz de no estar de acuerdo con Rubio? El problema de toda esta retahíla bienintencionada es que, en virtud de una serie de políticas ideadas a partir de los años cuarenta del siglo pasado e implementadas desde los años setenta en diversas partes del mundo, las autoridades se han dedicado incesantemente a desmantelar las instituciones estatales que se dedican a la protección social. Por otra parte, también estaría bien poder acotar el término “nuestra gente”. Visto lo visto, los y las estadounidenses de origen latinoamericano que no se llamen Marco Rubio, por lo que sea, no entran en este selecto grupo y son deportados al país de Veteasaberdónde. Hablaremos de esto en el siguiente párrafo.

A continuación habla de lo que él mismo llama, en un ejercicio de americanocentrismo “terrorismo tradicional”, esto es, el terrorismo islamista. Como ejemplos de esto, pone, entre otros, el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023 (cuyas consecuencias conocemos todos y todas), ese que todos los sistemas de seguridad e inteligencia que el propio Marco Rubio menciona no supieron, oh desgracia, evitar. Y de igual forma mete en el mismo saco a organizaciones tan antagónicas como ISIS o AlQaeda bajo el nombre de “jihad global”, en una simplificación de manual con el objetivo de hacer comprensible para cualquier persona, por mermada que sea, la existencia de un enemigo existencial. Sí, estamos hablando de recursos made in Joseph Goebbels. No será la primera ni la última vez en este discurso que Rubio necesite una carretilla de tamaño extra grande para acomodar el desmesurado contenido de su taleguilla, como en el famoso meme de South Park. Por suerte, continúa Rubio, estas amenazas han disminuido, pero seguirán existiendo mientras existan “sistemas de inmigración que ayuden a introducirlas”. Y esto lo dice un señor llamado Marco Antonio Rubio hijo de un matrimonio que emigró de Cuba a Estados Unidos en 1956. No sabemos lo que pensará Rubio al mirarse al espejo cada mañana, pero sí que es verdad que el chiste se cuenta solo.

Sin embargo, continúa Rubio, hay un tipo de terrorismo que se nos ha pasado por alto: el terrorismo de extrema izquierda. Este es, por increíble que parezca, “un tipo de terrorismo que cuenta con un nivel alto de aprobación social”. No, Marco, el terrorismo nunca cuenta con ninguna clase de aprobación a menos que seas un desequilibrado. Lo que pasa es que, siguiendo nuevamente la linea iniciada por Joseph Goebbels (“nosotros decidimos quién es judío y quién no”), estás llamando terroristas a gente que protesta porque la policía de tu país se dedica a tirotear de forma indiscriminada a ciudadanos afrodescendientes de tu país. Por otra parte, si las ideas de la izquierda tuvieran tanta aceptación como dices, seguramente tú no serías secretario ni del equipo del baseball de tus hijos.

El discurso continúa con una enumeración de atentados y organizaciones (podemos ponerles a ambos todas las comillas que queramos) que tuvieron más o menos actividad en el pasado. Nuevamente, podemos ver en el mismo saco a las FARC colombianas, a los Tupamaros uruguayos, al casi inexistente Ejército de Liberación Simbionés, al Estado Islámico o al asesino de Charlie Kirk (simpatizante, todo sea dicho, del mismo Partido Republicano al que Rubio pertenece). Todo es terrorismo, independientemente de la actividad terrorista y de las circunstancias de opresión en las que estas organizaciones nacen.

AVISO PARA NAVEGANTES: Antes de que me acusen de enaltecimiento, quiero dejar bien claro que no, no estoy justificando los atentados ni los asesinatos de nadie. Quitarle la vida a otra persona es el acto más deleznable que alguien que se llame a sí mismo “ser humano” puede cometer. No obstante, uno es un determinista convencido de la influencia del contexto en el devenir de los acontecimientos en la historia. Dicho de otra forma, si en un lugar se dan las condiciones necesarias (pobreza y opresión, por ejemplo) para que aparezca una banda terrorista, lo más seguro es que esta banda terrorista aparezca. Evitando estas condiciones, se contribuye a evitar su aparición.

Por increíble que parezca, en el discurso de Rubio quedan omitidos, por ejemplo, los bombardeos estadounidenses a embarcaciones en la zona del Caribe o las “intervenciones” de su país fuera de sus fronteras desde el final de la II Guerra Mundial (Siria en 1949, Cuba en 1952, Irán en 1953, Guatemala en 1954, República Democrática del Congo en 1961, Vietnam del Sur e Irak en 1963, Brasil en 1964, Indonesia y República Dominicana en 1965, Ghana en 1966, Camboya en 1970, Bolivia en 1971 y 2019, Chile y Uruguay en 1973, Argentina en 1976, Afganistán a partir de 1977, Granada en 1983, Panamá y Filipinas en 1989, Haití en 1991 y 2004, Venezuela en 2002 y 2019, Honduras en 2009, Libia en 2011, Ucrania en 2014, Yemen en 2015…). Se ve que aquello no era terrorismo. Era volver a poner las cosas en el lugar en el que tenían que estar. Y claro, te pasas ochenta años bombardeando y promoviendo golpes de estado por todo el planeta, pero luego te quejas de que haya gente un poquito rebotada por ello.

De esta forma acaba la primera parte del discurso y empieza la segunda, a la que podríamos llamar, no nudo, sino “lista de cosas que pretendemos defender”. Para seguir con la misma tónica que hasta ahora, Rubio identifica anarquismo con marxismo, comunismo con antiimperialismo… todo bien masticadito para que la audiencia no tenga que escarbar mucho (como si cualquier seguidor de los MAGA fuera a escarbar nada) y a continuación llegamos a la parte central del discurso, la que más ha trascendido en medios de todo el mundo. Tenemos delante un extenso desfile de sustantivos abstractos cuyo objetivo consiste crear un relato maniqueo y, por lo tanto, simplista, en el que solo existimos nosotros, los buenos y ellos, los malos. En estos términos, dice Rubio que el terrorismo de izquierda “es un resentimiento venenoso disfrazado de igualdad, justicia y liberación, una necesidad imperiosa de destruir lo que hombres superiores de arruinar lo bello y lo justo en nombre de personas llenas de fealdad que no tienen nada más que ofrecer al mundo. […] Para estos artífices de la violencia revolucionaria, el mayor logro de nuestra civilización es una humillación insoportable, un recordatorio de lo que no pueden hacer y de lo que no pueden ser.”

En resumen, nosotros construimos y ellos destruyen, nosotros somos guapos y ellos son feos… sí, argumentos que harían parecer un prodigio de madurez a un niño de preescolar, y que, por otra parte, no dicen absolutamente nada concreto.

Y como todos estos terroristas son muy feos y muy malos y lo único que quieren es destruir la luz del mundo (que, por supuesto somos nosotros), se han dedicado a entrenarse en campos de entrenamiento internacionales que, pese a tener uno de los mejores servicios secretos del mundo (o eso dicen las películas de Hollywood), nadie sabe dónde están.

Sí que hay dos menciones concretas en esta parte del discurso: La primera es Antifa, organización terrorista al que el término “organización”, no digamos ya el de “terrorista”, le viene grande. La segunda es Cuba, ese país cuyos habitantes llevan más de sesenta años a base de plátano y caña de azúcar porque, no lo olvidemos, el comunismo es malo malísimo (ejem, bloqueo!), pero que a la vez es el centro neurálgico del terrorismo internacional. Sí, el enemigo es a la vez fuerte y débil. ¡Gracias, Joseph!

El discurso concluye con un llamamiento a identificar (curioso, porque a mí me había dado la impresión de que ya estaban identificados, debo de estar haciéndome mayor) estos grupos terroristas, desmantelar su financiación internacional, sea la que sea, y defender ese concepto tan discutible que mucha gente, empezando por ellos mismos, tienen de la libertad.

Como hemos podido ver, un discurso plagado de omisiones interesadas, de inconcreciones al más puro estilo Mein Kampf, y de argumentario goebbeliano. Podemos intentar tranquilizarnos pensando que esto no es más que el desvarío de un fanático, pero este fanático y los demás fanáticos de su camarilla gozan de un inmenso poder. No pasará mucho tiempo hasta que nos veamos viviendo en un mundo plagado de grupos terroristas sin ningún atentado terrorista en su haber y de colaboradores de estos, y de una prensa servil que, como siempre, blanqueará y justificará las mil tropelías de las que vamos a ser víctimas. Esperemos no tener que poner nuestras barbas a remojar.

ACTUALIZACIÓN A 12-09-2026

En esta lista de «terroristas asintomáticos» podremos ver a las entidades pro-transgénero en su sentido más amplio, ya que, según este artículo, serán incluidas, junto con grupos anarquistas, de extrema izquierda e islamistas (siempre que no estén dirigidas por Mohamed Al Golani, por supuesto) en una lista de «amenazas para la seguridad» de Estados Unidos. Todo en el mismo saco para poder decir que todo lo que no me gusta es feo, malo y debe desaparecer.

Por otra parte, ya tenemos una entidad concreta que ha decidido echar el cierre tras la aplicación de esta doctrina. Se trata del colectivo italiano Autistici/Inventati, que llevaba más de dos décadas ofreciendo infraestructura y servicios en internet a entidades sociales y sin ánimo de lucro. Entre ellas estaba la ONG británica Palestine Action, que, como sabemos, fue ilegalizada hace pocos meses por su «apoyo» al terrorismo. Ante la perspectiva de unas sanciones económicas imposibles de asumir, Autistici/Inventati anunció su disolución hace pocos días.

Por su parte, el hecho de que el propio gobierno de Reino Unido, el mismo que ha proscrito a Palestine Action, haya anunciado sanciones a los productos procedentes de territorios ocupados de Cisjordania por causa de la limpieza étnica de la que tuvieron la primera noticia ayer a la hora del té, hace que todo este asunto parezca una macabra broma de mal gusto.

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