Opinión | Votos y contradicciones
Nos enseñaron a votar.
Pero nunca a entender el poder.
Décadas de democracia sin cultura democrática. Sin explicar qué hace un juez, qué significa separar poderes o por qué lo público importa. Mientras tanto, nos repetían que “todos son iguales” y que “la política no sirve para nada”.
Y así hemos llegado hasta aquí: gente defendiendo la sanidad pública mientras vota a quienes la privatizan. Preocupados por el clima mientras apoyan a quienes lo niegan. Trabajando 40 horas por 1.200€ y entregando el poder a quienes desprecian a la clase trabajadora.
No son gigantes. Son molinos.
Opinión | ¿A Zapatero sí y a M. Rajoy no?
«La derecha va a gritar Zapatero hasta quedarse sin voz. Muy bien. Que grite. Pero cada vez que lo haga conviene recordarles que M. Rajoy no es solo una inicial en unos papeles: es el símbolo de un país donde la responsabilidad política se evapora cuando llega demasiado arriba»
Opinión | El PSOE ya no entiende Andalucía
La derrota socialista no es solo electoral. Es cultural, emocional y política. Mientras Moreno destruye servicios públicos sin castigo, el PSOE sigue haciendo campañas como si Andalucía fuese la de hace veinte años.
Opinión | Quince años después, sigo creyendo que les molestamos demasiado
Spanish Revolution cumple 15 años. Y quizá lo más extraño de todo es que seguimos aquí. Molestando.
Florentino Pérez: 11 años sin hablar. Por otros 11 más
El presidente del Real Madrid no rompió el silencio para explicar nada: lo rompió para recordarnos quién manda.
Opinión | Florentino Pérez y el viejo derecho de los poderosos a despreciar
No vi a un presidente defendiendo al Real Madrid. Vi a un hombre de poder recordándole a una periodista cuál cree que es su sitio. Por Javier F. Ferrero Hay momentos en los que el poder se explica solo. No necesita informes, ni biografías, ni…
Opinión | Cuando las cloacas gobiernan
Durante años llamaron paranoia a lo que hoy una sentencia judicial reconoce como una operación política, policial y mediática contra una fuerza democrática
Opinión | Andalucía o el garrotazo autoinfligido
Andalucía afronta unas elecciones donde la derecha roza la mayoría absoluta mientras los problemas reales siguen teniendo nombre de clase: sanidad, vivienda, salarios y vida imposible
Opinión | «Prioridad nacional» o el eufemismo que ordena quién merece vivir mejor
Cuando la política convierte derechos en privilegios, ya no habla de gestión, habla de exclusión
Opinión | ASÍ SE FABRICA UN MONSTRUO
«Una figura grotesca que no cae del cielo, sino de un sistema que convierte la ignorancia en poder»
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El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
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