Opinión | «Prioridad nacional» o el eufemismo que ordena quién merece vivir mejor
Cuando la política convierte derechos en privilegios, ya no habla de gestión, habla de exclusión
Opinión | ASÍ SE FABRICA UN MONSTRUO
«Una figura grotesca que no cae del cielo, sino de un sistema que convierte la ignorancia en poder»
Opinión | El día que nos explicaron cómo hacer ecologismo sin molestar a nadie
Una pequeña anécdota de trabajo que revela el gran problema del discurso climático contemporáneo
Los monstruos sí existían
De pequeños nos enseñaron que los monstruos eran imaginarios. La vida adulta nos obligó a descubrir que simplemente habían aprendido a gobernar.
Opinión | ¿Así se luchó contra Hitler?
La historia no siempre se repite con los mismos uniformes, pero sí con las mismas excusas. Por Javier F. Ferrero Hay algo profundamente perturbador en la forma en que parte del mundo está reaccionando ante el liderazgo de Donald Trump. No tanto por lo que…
Opinión | La Inteligencia Artificial que desnuda al poder
Quién decide para qué se gasta la energía del mundo y por qué seguimos aceptando que esa decisión no sea democrática.
Opinión | Trump no está salvando a Estados Unidos: está administrando su decadencia
El problema no es un presidente desbocado. El problema es un imperio que ya no puede sostener el relato que lo justificaba.
Opinión | La calumnia como estrategia
Cuando acusar sin pruebas deja de ser delito y se convierte en espectáculo político
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España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
Moncloa habría pedido a empresas públicas y participadas por la SEPI que eviten nuevos contratos con el gigante estadounidense. En nuestro #ReportajeSR ya contamos cómo Palantir había entrado en el corazón del sistema de inteligencia militar español mediante un contrato opaco, sin publicidad y con una sola oferta.
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.
Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.
Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos
La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.
Más de 2 millones de personas ya vieron nuestro vídeo: no, no es “el calor de siempre”
Europa arde, las infraestructuras fallan y el negacionismo climático sigue haciendo de coartada para no tocar el sistema que nos está llevando al abismo. Más de 2 millones de personas ya han visto este vídeo porque dice algo que millones sienten en el cuerpo, en…
Vídeo | Ciegos, sordos y mudos con Israel
Un mundo ciego, sordo y mudo. Eso es lo que han fabricado. Israel está haciendo desaparecer pueblos enteros en el sur del Líbano y, otra vez, la palabra oficial intenta maquillar la barbarie. No son “daños colaterales”. Son casas, calles, escuelas, huertos, cementerios, recuerdos y vidas reducidas a polvo. Lo hicieron en Gaza. Ahora lo repiten. Y el mundo institucional sigue mirando como si el horror no fuera con él.
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