27 Sep 2022
DESTACADA, INTERNACIONAL

Se alimentan de sangre: la OTAN estaba en crisis hasta la invasión de Ucrania 

Carmen Claudín, investigadora del CIDOB especializada en Rusia: «Putin ha conseguido reanimar a la OTAN y darle una razón de ser»

En 2019, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que la OTAN se encontraba en «muerte cerebral» debido a la falta de coordinación entre Europa y Estados Unidos y también a las acciones agresivas en Siria por parte de Turquía, uno de los miembros clave de la Alianza Atlántica.

Alemania rechazaba esa opinión diciendo que: «La OTAN es y sigue siendo una piedra angular de nuestra seguridad. Una OTAN fuerte es de interés tanto alemán como europeo. Y las cooperaciones transatlánticas deben preservarse. Deben cuidarse». «Es nuestra garantía de seguridad y seguirá siendo», dijo la canciller alemana.

La OTAN tenía como objetivo contener los avances de la Unión Soviética en el mundo, sin embargo, algunos líderes de la política exterior de EEUU señalaron en 1990 que la OTAN no era la forma correcta de que América se relacionara con Europa tras la caída de la Unión Soviética.

La OTAN en crisis hasta que Putin invadió Ucrania

Donald Trump criticaba a menudo a la OTAN: quería que los aliados gastaran más en sus fuerzas armadas y que EEUU se retirara de la alianza, algo que irritó a la Seguridad de Washington, un comentario desafortunado después de que Trump sacara a las tropas estadounidenses de Siria, si consultar con otros liados de la alianza, para evitar enfrentamientos con Turquía, aliado de la OTAN, poniendo así en duda la confiabilidad de la Casa Blanca.

A finales de 2010, algunas críticas y preocupaciones, llevaron incluso a académicos partidarios de la alianza transatlántica a decir que la OTAN estaba en crisis. Altos funcionarios de la administración de Biden, escribieron en la revista Foreign Policy en 2018 que las cumbres de la OTAN «simplemente no valían la pena» y eran demasiado arriesgadas cuando Trump estaba en el cargo, ya que denigraba la alianza.

Por otra parte, el profesor de Harvard y embajador de Biden en China, Nicholas Burns, coescribió un artículo en 2019 en el que argumentaba que el ataque de Trump a la OTAN, los líderes cada vez más antidemocráticos bajo el paraguas de la OTAN (Turquía y Hungría), y el fracaso para confrontar a Putin «han llevado a la Alianza a la crisis más preocupante».

Ahora los actuales acontecimientos en Ucrania revelan una verdad fundamental de la organización: es una alianza destinada a contrarrestar a un adversario, para bien y para mal.

Carmen Claudín, investigadora del CIDOB especializada en Rusia, ha señalado que «Putin ha conseguido reanimar a la OTAN y darle una razón de ser», tras la posibilidad de un conflicto en la frontera entre Ucrania y Rusia.

El verano pasado se celebró una cumbre en Bruselas en la que se solicitó establecer un nuevo “concepto estratégico”, ya que estaba desfasado, con el fin de aprobarlo en la siguiente reunión de líderes, convocada en junio de este año en Madrid.

Si Vladímir Putin pretendía con esta crisis poner coto a la OTAN, lo cierto es que, de momento, la alianza militar está recuperando el sitio perdido en portadas, informativos y espacios de decisión mundiales y por fin muchos están poniendo cara a su secretario general, Jens Stoltenberg, por primera vez.

Además, la OTAN está reforzando su presencia militar en el flanco oriental a raíz de la crisis en Ucrania. En los últimos días, varios aliados han anunciado despliegues: Dinamarca envía una fragata al Báltico y cuatro F-16 a Lituania; España dos fragatas y estudia el envío de aviones de combate a Bulgaria; Francia ha dicho que está preparada para enviar tropas a Rumanía; Países Bajos enviará dos F-35 a Bulgaria; y EEUU también ha dejado claro que considera aumentar su presencia militar en la parte este de la alianza, poniendo en alerta a 8.500 de sus soldados.

Además, Biden anunció que la alianza respondería a Rusia en caso de que usara armas químicas en Ucrania. Asimismo, el presidente estadounidense anunció ayudas de 1.000 millones de euros en nueva ayuda humanitaria para los afectados por la nueva crisis de refugiados en Europa y otros 1.000 millones en ayuda militar y de seguridad para Ucrania.

Junto con los países europeos, la Casa Blanca y el Departamento de Estado anunciaron aún más sanciones contra los políticos, líderes militares y élites rusos, y medidas para detener a los evasores de sanciones.

Ahora la OTAN es un pilar clave a la invasión rusa de Ucrania y tal y como ha dicho su secretario general: «La OTAN está brindando un apoyo sin precedentes a Ucrania, ayudándola a defenderse».