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La Fiscalía Anticorrupción seguirá haciéndose cargo de las diligencias sobre los presuntos delitos de tráfico de influencias y falsedad, mientras que la Fiscalía Europea investigará si hubo malversación de fondos europeos, ya que el contrato del que se lucró el hermano de Ayuso se pagó con ellos
Este lunes, la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, ha acordado que la Fiscalía Anticorrupción seguirá haciéndose cargo de las diligencias de investigación que se han abierto sobre el contrato que está vinculado a Tomás Díaz Ayuso, hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Es decir, tal y como el fiscal jefe Alejandro Luzón había solicitado, la investigación sobre el contrato de 1,5 millones de euros que la Comunidad de Madrid adjudicó a la empresa Priviet Sportive para la dotación de mascarillas en la pandemia y por el que Tomás Díaz Ayuso percibió supuestamente una cuantiosa comisión de 280.000 euros por intermediación, seguirá en Anticorrupción. La presidenta de la Comunidad de Madrid aclaró que Tomás Díaz Ayuso no cobró esa cantidad sino 55.000 euros más IVA.
Esto no evitará que la Fiscalía Europea, que quería quedarse con esta causa en su totalidad, asuma la investigación sobre un presunto delito de malversación de fondos europeos, ya que ese contrato de emergencia para la adquisición de mascarillas en plena pandemia se pagó con ellos. Falta por saber si Europa admite esta decisión. Por lo tanto, habría dos investigaciones en paralelo, en Madrid y en Luxemburgo.
El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, tiene claro que sin ese delito de malversación, lo que queda por investigar atañe únicamente a la Justicia Española, ya que estaríamos hablando de delitos de tráfico de influencias o prevaricación administrativa por conceder un contrato al hermano de una presidenta autonómica.
La semana pasada, la representante de España de la Fiscalía Europea, Concepción Sabadell, se puso en contacto con Luzón para reclamarle las diligencias que tiene abiertas sobre los contratos adjudicados por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y de los que su hermano habría salido beneficiado, sin embargo, sin embargo, el fiscal jefe de Anticorrupción no estaba dispuesto a entregar sus pesquisas, iniciadas a raíz de varias denuncias de partidos que se encuentran en la oposición de la región. Por eso, solicitó a Delgado que convocase una junta de fiscales.
Denuncia de Unidas Podemos, PSOE y Más Madrid
A finales de febrero, Anticorrupción decidió abrir diligencias tras la denuncia de Unidas Podemos, PSOE y Más Madrid sobre el contrato que ha situado al hermano de Ayuso en el foco de la polémica.
Sin embargo, para el fiscal jefe «los denunciantes proponen distintas hipótesis sobre su eventual participación en presuntos delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación y negociaciones prohibidas a los funcionarios» pero lo «sustentan en una secuencia de hechos que, en estos momentos, no permiten acordar la remisión a la Fiscalía del Supremo, pues no constituyen indicios razonablemente verosímiles de la realización del hecho investigado, de su carácter delictivo y de la responsabilidad en el mismo de la persona aforada».
Unidas Podemos denunciaba que Tomás Díaz Ayuso medió con el Gobierno regional y que consiguió una «comisión» por ello. El PSOE entendía que con ese contrato para la compra de mascarillas podía haberse cometido «tráfico de influencias» y «malversación de caudales públicos»; y Más Madrid señalaba en su denuncia que podría haber «cohecho» y «tráfico de influencias».
Ayuso: «No me preocupa el contrato, me preocupa España porque pienso que está en las peores manos»
Este lunes le han vuelto a preguntar por esta cuestión a Ayuso en un acto público en IFEMA. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha insistido en que «no hay nada» irregular en el contrato del que se benefició su hermano: «Este contrato lo podrán llevar después, la semana que viene, al Vaticano, a la OTAN, a la ONU, a todas las fiscalías… Sin embargo, cuando no hay nada, no hay nada, por mucho que se empeñen una vez y otra a alimentarlo». Y ha recalcado: «No me preocupa el contrato, me preocupa España porque, viendo todo esto, pienso que está en las peores manos».
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