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Álvarez de Toledo, siempre polémica, carga contra la vicepresidenta Yolanda Díaz tras anunciar esta que escribió el prólogo de una reedición del Manifiesto Comunista.
La exportavoz del PP en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo, tachaba en abril de este año de «franquista» la nueva Ley de Memoria Democrática aprobada por el Consejo de Ministros y ha acusado al Gobierno de querer «liquidar» con ella «la paz civil».
Cargaba así contra la norma impulsada por la exvicepresidenta primera del Gobierno Carmen Calvo, que vió la luz ya con Félix Bolaños al frente el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática.
Llamativo que alguien que se califique de demócrata pelee por detener una ley que garantiza que todas las generaciones puedan conocer cómo se ha forjado nuestra democracia y cómo hemos llegado hasta aquí. Estas páginas oscuras de nuestra historia es doloroso, pero necesario como garantía de no repetición.
El comunismo y Álvarez de Toledo
Y más llamativo es incluso el ataque de Álvarez de Toledo contra la vicepresidenta Yolanda Díaz, de quien dice que ha hecho «apología» de una ideología, el comunismo, «que ha causado millones de muertos» en el último siglo. De esta manera, parece que el franquismo y lo que supuso le parece bien a la diputada popular, pero el Manifiesto Comunista ya no le gusta tanto.
El grupo parlamentario del Partido Popular registraba en el Congreso una pregunta dirigida a Díaz, en la que se le cuestiona acerca de la elaboración de un escrito comunista. Se trata de un prólogo de una reedición del Manifiesto Comunista, de Karl Marx y Friedrich Engels, que la dirigente firma coincidiendo con el centenario de la fundación del PCE, partido en el que ella milita. El libro está editado por Galaxia Gutenberg y estará disponible en las librerías esta misma semana.
Díaz ha redactado el prólogo en el año en que el Partido Comunista de España (PCE) cumple un siglo y en el que reflexiona sobre «el poder transformador» de un texto «fraternal, apasionado en su defensa de la democracia y la libertad», tal y como ella misma publicó en su perfil de Twitter.
Álvarez de Toledo y la también diputada popular, Pilar Marcos, han pedido a la dirección del PP en el Congreso que presente la siguiente pregunta al Gobierno: «¿Cómo justifica la vicepresidenta segunda su apología de una consigna política que ha causado cien millones de muertos?». La que fuera portavoz del PP en el Congreso y diputada por Barcelona publicaba en su perfil de Twitter: «Tras leer el mágico prólogo de la vicepresidenta @Yolanda_Diaz_ al Manifiesto Comunista hemos pedido a la dirección del @GPPopular que presente esta pregunta al Gobierno». Indescriptible.

Cayetana Álvarez de Toledo. Licencia Wikimedia Commons. Créditos: PP Madrid
Cien millones de muertos: no te creas todo lo que te digan
El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997) es un libro escrito por profesores universitarios e investigadores europeos y editado por Stéphane Courtois, director de investigaciones del Centro Nacional para la Investigación Científica, organización pública de investigación de Francia. Su propósito es catalogar diversos actos criminales (asesinatos, tortura, deportaciones, etc.) que son el resultado de la búsqueda e implementación del comunismo. Parece que todos los dedos apuntan a este libro cuando se pregunta de dónde se saca la cifra de 100 millones de muertos.
Diferentes historiadores han publicado estimaciones extremadamente diversas del número de muertes ocurridas en los países nombrados en el Libro negro. Por ejemplo, las estimaciones acerca de las muertes causadas por el régimen de Stalin en la Unión Soviética varían en más de 40 millones, mientras que los relativos a la China de Mao oscilan en más de 60 millones. Los autores reconocen que las estimaciones acerca de China y otros países aún dirigidas por regímenes comunistas son inciertas ya que sus archivos siguen cerrados.
No solo eso. El libro usa el término «comunismo» de una manera un tanto «libre» para referirse a una amplia variedad de sistemas diferentes, y que pone en el mismo saco. Habla de fenómenos históricos totalmente diferentes como la guerra civil de 1918-21, la colectivización forzosa y el Gran Terror en la Unión Soviética, el Gobierno de Mao en China y de Pol Pot en Camboya, el Gobierno militar etíope así como diversos movimientos políticos latinoamericanos, desde los Sandinistas en Nicaragua a Sendero Luminoso en Perú». Lo cierto es que las tradiciones e historia locales desempeñaron un papel como mínimo tan importante como el del comunismo en cada caso.
Lo cierto es que sólo algunos (o ninguno) de los regímenes mencionados en el libro fueron, de hecho, «comunistas». En la introducción del Libro negro, afirma que «algunos espíritus apesadumbrados o escolásticos siempre podrán defender que ese comunismo real no tenía nada que ver con el comunismo ideal». No elabora más este punto, se queda ahí, de modo que, para el propósito del libro, un Estado comunista se define como un régimen de partido único en el que el partido dirigente abiertamente proclama su adhesión al marxismo-leninismo, lo lleve a cabo o no. Y claro, en muchos muchos casos, pues no.
Puestos a caer en el populismo y en la arbitrariedad de datos, si se aplicasen las varas de medir expuestas por el libro negro al capitalismo, este sería responsable de al menos la misma cantidad de víctimas que los regímenes comunistas, o incluso más. Pero eso daría para otro artículo.
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