Lo llaman democracia, pero es blindaje fiscal para Trump
Trump acaba de conseguir algo que cualquier ciudadano o ciudadana normal jamás conseguiría: que el poder político negocie con Hacienda para blindar sus auditorías.
Sí. El Departamento de Justicia firmó un apéndice que impedía seguir investigando fiscalmente a Trump, su familia y sus empresas. Y todo dentro de un acuerdo multimillonario pagado con dinero público.
Lo llaman democracia. Pero cuando el presidente usa el Estado para proteger sus negocios, ya no hablamos de igualdad ante la ley. Hablamos de impunidad para ricos. De una élite que juega con reglas distintas mientras al resto le persiguen hasta por un recibo.
Bolivia estalla contra Rodrigo Paz tras seis meses de restauración neoliberal
El presidente que prometió “capitalismo para todos” enfrenta ya una rebelión popular de mineros, campesinos, maestros, transportistas y organizaciones indígenas que denuncian entrega de recursos, ajuste económico, represión y subordinación a intereses extranjeros.
Ébola en el Congo y Uganda: la emergencia que el mundo mira tarde y mal
La OMS declara la emergencia internacional por un brote con 246 casos sospechosos, 80 muertes y una cepa sin vacuna aprobada, mientras la desigualdad sanitaria vuelve a dictar quién vive con protocolos y quién muere esperando ayuda.
Spanish Revolution cumple 15 años: del grito del 15M al intento permanente de domesticarnos
Quince años después, siguen intentando convencernos de que nada puede cambiar. Y quince años después, seguimos aquí para recordarles que mintieron.
El principio del fin de Eurovisión: menos países, menos dinero y una crisis moral imposible de tapar
La edición de Viena 2026 confirma el desgaste de un festival atrapado entre el negocio, la propaganda y una pérdida acelerada de credibilidad tras la retirada de España y otros cuatro países por la presencia de Israel.
El hantavirus desmonta la cruzada ultra de Trump y Milei contra la OMS
El crucero atracado en Tenerife ha dejado una lección bastante simple: los virus no entienden de soberanismo ultra, ni de fronteras patrióticas, ni de propaganda contra la salud pública.
El turismo depredador y la globalización están convirtiendo el planeta en una fábrica de pandemias
Nos dijeron que viajar sin parar era libertad. Era negocio. Y ahora pagamos las consecuencias de invadir cada rincón del planeta como si fuera un parque temático sin límites.
Ayuso y turismo del ridículo
La presidenta madrileña convirtió un viaje institucional en una operación ideológica fallida: colonialismo de escaparate, victimismo político y regreso precipitado
23 países movilizados y máxima alerta: así será el operativo para contener el brote de hantavirus del crucero MV Hondius
El Gobierno prepara un dispositivo coordinado con la UE y la OMS para evacuar a los pasajeros sin contacto con la población canaria mientras crece la preocupación por nuevos casos durante el periodo de incubación.
El hantavirus no es nuevo ni anuncia otra pandemia. Desmontamos los bulos alrededor del brote
El brote en un crucero de lujo ha dejado muertos, alarma y demasiados bulos. La ciencia pide calma: no es la covid, no se transmite igual y el riesgo global es bajo.
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Más de medio millón de personas ya han visto nuestro vídeo sobre cómo los centros de datos de la IA nos están dejando sin agua
Más de medio millón de personas han visto ya nuestro vídeo sobre el verdadero coste de los centros de datos de la inteligencia artificial. Más de medio millón. Y no lo han visto porque el asunto sea una curiosidad tecnológica ni porque les interese saber cómo funciona un servidor. Lo han visto porque cada vez más gente entiende que esa cosa aparentemente abstracta llamada IA tiene una existencia muy física: edificios gigantescos, subestaciones eléctricas, tuberías, kilómetros de cableado y millones de litros de agua desapareciendo dentro de sistemas de refrigeración.
La respuesta al vídeo confirma algo que las grandes tecnológicas preferirían seguir escondiendo detrás de anuncios llenos de palabras como innovación, progreso y futuro. La preocupación es real. La gente sabe que no estamos hablando de una nube mágica flotando sobre nuestras cabezas, sino de una industria pesada que quiere apropiarse de recursos públicos para alimentar negocios privados. Y quiere hacerlo deprisa, antes de que las comunidades entiendan qué les están plantando al lado de casa.
Nuestro vídeo reúne las advertencias de Erin Brockovich, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, un exboxeador estadounidense, Alexandria Ocasio-Cortez y Naciones Unidas. Personas con trayectorias, ideologías y responsabilidades muy distintas. Todas están mirando hacia el mismo lugar. Todas están viendo cómo la expansión descontrolada de los centros de datos amenaza el agua, dispara el consumo eléctrico y concentra todavía más poder en manos de un puñado de corporaciones.
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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