Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
El crucero atracado en Tenerife ha dejado una lección bastante simple: los virus no entienden de soberanismo ultra, ni de fronteras patrióticas, ni de propaganda contra la salud pública.
LOS VIRUS NO PIDEN PERMISO A TRUMP NI A MILEI
La crisis del MV Hondius, fondeado en el puerto de Granadilla, en Tenerife, ha colocado a la Organización Mundial de la Salud ante una paradoja brutal. La OMS ha tenido que coordinar una respuesta internacional justo cuando dos gobiernos ultraderechistas, el de Donald Trump en EEUU y el de Javier Milei en Argentina, han decidido despreciarla, abandonarla o usarla como muñeco político. La realidad, esa cosa tan incómoda para quienes gobiernan a golpe de consigna, ha sido más clara que cualquier comunicado: cuando aparece un brote sanitario en un barco con pasajeros de distintos países, no sirve de nada gritar “soberanía” desde un despacho. Sirve coordinar. Sirve compartir información. Sirve tener protocolos. Sirve, precisamente, lo que estos dos gobiernos atacan.
El caso tiene una ironía difícil de mejorar. Argentina aparece como uno de los probables focos iniciales del contagio, mientras EEUU se ha visto obligado a repatriar desde Tenerife a 17 ciudadanos, uno de ellos con medidas especiales tras un primer positivo leve que terminó dando negativo. Es decir: los gobiernos que desprecian la institución acaban beneficiándose de la arquitectura que esa institución mantiene. La ultraderecha insulta el puente mientras cruza por él. Luego llama libertad a serrar las vigas.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, lo resumió con una frase que debería estar en todas las paredes de quienes creen que la epidemiología se combate con banderas: “A los virus no les importan nuestras políticas, ni nuestras fronteras ni las excusas que podamos tener”. También añadió que “la mejor inmunidad que tenemos es la solidaridad”. No es poesía institucional. Es una descripción bastante sobria del mundo real. Un mundo donde un patógeno puede viajar más rápido que la burocracia, donde una escala en un puerto puede convertirse en problema internacional y donde la cooperación no es una virtud decorativa, sino infraestructura de supervivencia.
El operativo no fue una foto para una rueda de prensa. La OMS envió personal experto al buque para colaborar en la evaluación médica, coordinó el envío de 2.500 kits de diagnóstico desde Argentina a laboratorios de 5 países y elaboró orientaciones operativas para el desembarco seguro en Tenerife. Esa es la parte aburrida de la política que salva vidas: normas, procedimientos, laboratorios, trazabilidad, vigilancia. Todo lo que no cabe en un mitin de Trump ni en un tuit de Milei.
RECORTAR SALUD PÚBLICA PARA COMPRAR ARMAS ES UNA FORMA DE CEGUERA
La OMS llega a esta crisis debilitada. No por casualidad. Trabaja con un presupuesto recortado en torno a un 20%, después de pasar de 5.300 millones de dólares a 4.200 millones. La retirada de EEUU ha dejado un agujero cercano a los 600 millones de dólares y el viraje de muchos Estados hacia el gasto militar ha terminado de hacer el resto. Misiles sí. Epidemiología no. Tanques sí. Vigilancia sanitaria global ya si eso otro día. El capitalismo armado siempre encuentra dinero para preparar la guerra, pero regatea cuando toca prevenir la muerte evitable.
Alberto Infante, exfuncionario de la OMS y exdirector general de la Agencia de Calidad y de Ordenación Profesional, Cohesión y Alta Inspección del Sistema Nacional de Salud, lo ha expresado con precisión: si no existiera la OMS, habría que inventarla. Y no por fetichismo institucional. Por puro sentido común. Cambio climático, modificación de los patrones de distribución de enfermedades, viajes constantes, más presión sobre ecosistemas antes menos transitados. Todo empuja en la misma dirección. La salud pública ya no cabe dentro de una frontera nacional. Quienes fingen lo contrario no están defendiendo la soberanía. Están vendiendo humo ideológico en plena emergencia.
El Reglamento Sanitario Internacional demuestra justamente eso. No es una recomendación simpática. Es un instrumento de derecho internacional legalmente vinculante que define derechos y obligaciones cuando una amenaza sanitaria puede cruzar fronteras. En el caso del MV Hondius, permitió establecer un marco: primer puerto de arribada, acceso de especialistas, evaluación médica, desembarco, repatriaciones y cuarentenas. No es perfecto. Nada lo es. Pero ofrece algo que la política de los bravucones no puede ofrecer: previsibilidad. Y en una crisis sanitaria, la previsibilidad vale oro.
España ha aplicado una cuarentena de 42 días para los pasajeros aislados en el Hospital Gómez Ulla, con el cómputo fijado desde el 10 de mayo siguiendo la recomendación de la OMS. Hasta el 12 de mayo, las informaciones disponibles situaban el brote en 10 casos confirmados, 3 fallecimientos y una paciente francesa en estado crítico. Son cifras que obligan a hablar con prudencia, pero también con memoria. Porque cada vez que se ridiculiza la prevención, cada vez que se presenta la salud pública como gasto superfluo, se está preparando el terreno para improvisar después con solemnidad.
Y luego está el esperpento madrileño. El hospital Enfermera Isabel Zendal, vendido por Ayuso como gran símbolo pandémico, no sirve para acoger a los 14 españoles del crucero. Costó cerca de 200 millones de euros, cuando se había previsto por 50 millones, y fue presentado como “el mejor hospital de pandemias del mundo”. Pero cuando aparece una crisis vinculada a un patógeno emergente, los pasajeros pasan de largo. La propaganda inauguró un monumento; la realidad pidió un hospital.
Trump, lejos de rectificar, ha dicho que se alegra de haber iniciado la salida de EEUU de la OMS. Milei, fiel a su papel de alumno aplicado del desastre, acusa a la organización de anteponer la política a la evidencia. La frase sería graciosa si no fuera obscena. Porque pocas cosas hay más políticas que desmantelar cooperación sanitaria mientras se presume de dureza. Pocas cosas hay más ideológicas que negar la utilidad de una institución justo cuando sus mecanismos permiten gestionar una crisis que afecta a ciudadanas y ciudadanos de varios países.
El brote del MV Hondius no ha absuelto a la OMS de todos sus errores, pero sí ha dejado desnuda una verdad incómoda: frente a los virus, el soberanismo ultra es apenas ruido de despacho, y el ruido no diagnostica, no coordina y no salva vidas.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir