Trump y Netanyahu querían redibujar Oriente Medio y han fabricado una crisis permanente
El error de Trump y Netanyahu fue creer que bastaba con golpes militares para provocar el colapso interno de Irán. Subestimaron a un régimen que lleva casi 50 años preparándose para sobrevivir a sanciones, ataques y amenazas. También sobreestimaron el poder de la fuerza para doblegar una estructura política que entiende su supervivencia como victoria. Desde el cierre de Ormuz en marzo, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo sigue paralizada. Y sin avances diplomáticos reales, resulta difícil imaginar una reapertura inmediata. El golpe no afecta solo a Irán. Golpea a los Estados del Golfo, al comercio energético y a la economía global.
El capitalismo no fracasa: funciona exactamente para quien está diseñado
El nuevo informe del laboratorio de Thomas Piketty desmonta la gran mentira neoliberal sobre la desigualdad y señala a los ultrarricos como principal problema global
“Hay imágenes que lo dicen todo”: la Policía intenta vender humanidad mientras se multiplican las denuncias de violencia policial
Una foto con un niño en brazos no borra las cargas, las detenciones violentas ni las denuncias de brutalidad policial. La Policía intentó vender “humanidad” con un tuit cuidadosamente diseñado, pero las redes respondieron con otras imágenes: agentes empujando manifestantes, reduciendo activistas y agrediendo a docentes. Porque sí, hay imágenes que lo dicen todo. Y muchas no las publica la Policía.
Reportaje | ¿Todo empezó el 7 de octubre? La historia que quieren que olvides
Este reportaje recorre el origen histórico del conflicto mucho antes del 7 de octubre. Desde el mandato británico y la Declaración Balfour hasta la Nakba, el derecho al retorno y la construcción de un sistema político y legal que permitió expulsar a un pueblo de su tierra mientras se normalizaba el relato de que todo comenzó cuando Palestina respondió.
Opinión | Guía práctica para el que pueda hacer
Opinión | Guía práctica para el que pueda hacer
Por Luis Aneiros
“El que pueda hacer, que haga” no suena a reflexión de expresidente preocupado. Suena a manual de instrucciones para una derecha que lleva años confundiendo democracia con propiedad privada. Que hagan los jueces, que hagan los medios, que hagan los policías, que hagan los tertulianos, que hagan los ultras con bandera y megáfono. Que cada cual aporte lo suyo: una denuncia sin pruebas, una portada basura, una filtración conveniente, un acoso en la puerta de casa, una porra donde había dignidad.
La gracia (si es que esto tiene alguna) es que Aznar ya sabe cómo funciona. Lo sabe demasiado bien. Sabe que no hace falta ganar siempre en las urnas si puedes convertir el ruido en clima, la sospecha en condena social y la mentira en tertulia de máxima audiencia. Sabe que basta con repetir patria, libertad y España mientras se desmonta todo lo que hace habitable un país.
Y frente a eso, la pregunta final pesa más que todo el cinismo anterior: ¿la izquierda decente también necesita una guía? Porque igual el problema no es que Aznar diga “que hagan”. Igual el problema es que demasiada gente lleva demasiado tiempo mirando cómo hacen.
España hierve en mayo mientras los negacionistas siguen vendiendo humo climático
Mayo. Y media España ya vive como si estuviera atrapada en agosto.
No es “calorcito”. No es “lo normal”. Estamos viendo récords históricos mientras las ciudades se convierten en hornos y las noches tropicales llegan antes que las rebajas de verano. Santander a más de 37 grados. Donostia rompiendo registros de hace casi un siglo. Y todavía hay quien se ríe de la crisis climática desde un plató con aire acondicionado.
Nos dijeron que exagerábamos. Que había tiempo. Que el mercado lo arreglaría solo. Mientras tanto, las petroleras siguen ganando miles de millones y la ciudadanía aprende a sobrevivir entre incendios, olas de calor y facturas imposibles.
El problema ya no es el futuro. El problema es que el futuro ha empezado.
Europa abre la puerta al negocio del genocidio mientras acelera su rearme
Europa habla de derechos humanos mientras financia empresas vinculadas al negocio de la guerra en Palestina.
Sí. Con dinero público europeo. Con programas de innovación. Con contratos militares. Con filiales opacas y empresas de vigilancia que llevan años siendo denunciadas por organizaciones internacionales.
El nuevo informe sobre la expansión de compañías israelíes en la UE deja una pregunta incómoda: ¿cuánto del rearme europeo termina alimentando tecnologías probadas sobre población civil palestina?
No es teoría. Son nombres, cifras, fondos europeos y estructuras creadas para esquivar controles. Y mientras Gaza sigue siendo arrasada, Europa sigue haciendo negocios.
Netanyahu expande la guerra en Líbano y llama seguridad a una ocupación
Netanyahu acaba de dejarlo bastante claro: el alto el fuego en Líbano vale lo que Israel quiera que valga.
Desde el 17 de abril había una tregua. Sobre el papel. Porque sobre el terreno el ejército israelí no se ha ido, sigue ocupando parte del sur de Líbano y ahora presume de ampliar operaciones, tomar “posiciones estratégicas” y reforzar una supuesta zona de seguridad dentro de territorio ajeno.
Traducción: ocupación.
Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí ha dejado más de 3.200 personas asesinadas y más de 1 millón de desplazadas en Líbano. Aldeas demolidas, infraestructuras civiles destruidas, nuevas órdenes de evacuación y más de 100 objetivos bombardeados en una sola noche.
Y mientras tanto, Washington mira, calcula y bendice. El Gobierno de Trump habría dado luz verde a la escalada, con una condición casi obscena: no destrozar Beirut demasiado. Como si el problema fuera la intensidad estética de la destrucción y no la destrucción misma.
Israel vuelve a repetir el guion de la ocupación de Líbano. El mismo fracaso. La misma soberbia. La misma maquinaria de guerra vendida como defensa.
Vídeo | Palantir en España: el contrato opaco que mete a Silicon Valley en el corazón de Defensa
Defensa entregó a una empresa nacida en el ecosistema de la CIA una pieza sensible de la inteligencia militar española, sin publicidad, con una sola oferta y bajo una capa de secreto que huele demasiado a negocio blindado.
La guerra de Binoche contra la ultraderecha francesa: Canal+ quiere disciplinar al cine europeo
Cuando el mismo grupo controla el dinero, las pantallas y la difusión, la libertad cultural deja de ser un derecho y empieza a parecer un privilegio condicionado.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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