Cerdán y el laberinto del poder empresarial: Acciona ya estaba dentro
La trama que nació antes del ministerio y que hoy amenaza con devorar al partido que la protegió
Un poco de sentido común ante el enésimo pulso ultra en Madrid
Cuando el fascismo intenta desfilar, lo mínimo es cerrarles la puerta
El Black Friday de Almeida con el suelo público
Rebajar parcelas municipales en plena crisis habitacional es más que una venta: es un modelo de ciudad al servicio del ladrillo.
El PP valenciano, reducido a un juguete en manos de la ultraderecha
Un partido en caída libre obligado a mendigar cada voto mientras Vox aprieta el cuello y marca la agenda
¿Cuánto daño puede hacer el último informe de la UCO al PSOE?
Un partido que se dice limpio no puede permitirse más sombras
Cerdán, Acciona y el viaje que nadie debía ver
Un caso que describe demasiado bien cómo funciona el poder cuando cree que nadie mira.
Feijóo, el líder mejor valorado según ‘La Razón’: el país paralelo donde las encuestas se cocinan al gusto del poder
Una encuesta que no mide opinión, sino obediencia mediática
La trama que apesta a poder: Cerdán, Acciona y un sistema diseñado para que nada cambie
Un mapa de favores donde cada actor sabe qué papel jugar.
PP y Vox quieren borrar la memoria LGTBIQ+ del País Valencià
Cuando el silencio institucional se convierte en censura encubierta
Almería: un presidente del PP detenido por corrupción en plena crisis sanitaria andaluza
El PP se hunde entre comisiones, obras amañadas y un deterioro institucional que ya no pueden ocultar
SÍGUENOS
Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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