Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Rebajar parcelas municipales en plena crisis habitacional es más que una venta: es un modelo de ciudad al servicio del ladrillo.
EL DESCUENTO COMO MECÁNICA DE SAQUEO
Madrid atraviesa una crisis habitacional profunda y conocida: 50.000 personas están en lista de espera en la EMVS, el precio de la vivienda ha subido un 51% en cuatro años y los salarios no acompañan. En cualquier ciudad que aspirara a ser habitable, estos datos obligarían a reforzar el parque público, proteger el suelo municipal y frenar el drenaje especulativo. En Madrid, pasa lo contrario. El Gobierno de José Luis Martínez-Almeida ha decidido poner en el mercado hasta 50 parcelas públicas en los Presupuestos de 2026, con capacidad para construir hasta 697 viviendas, todas ellas libres, todas ellas entregadas a la lógica del beneficio privado.
La operación tiene dos capas de obscenidad. La primera, la ya habitual: entregar suelo de todas y todos a promotoras que construirán sin límites de precio. La segunda es aún más grave. Quince parcelas se han rebajado respecto a su primera salida al mercado, con descuentos que llegan a casi un millón de euros. Como denuncia el concejal socialista Antonio Giraldo, “Almeida hará un Black Friday en suelo público” y la frase, más allá de la ironía, describe un patrón. En Haro 15 (Hortaleza), hoy se pretende vender por poco más de 500.000 euros lo que antes costaba 1,5 millones. En Pegaso 34B, el Ayuntamiento pedía 1,2 millones y ahora solo 370.000 euros. Rebajas de este calibre no responden a ninguna lógica de mercado. Son decisiones políticas.
El Ayuntamiento reconoce que estas parcelas quedaron desiertas en intentos previos. En lugar de revisar su modelo de ciudad, opta por bajar precios a niveles que las hagan irresistibles para cualquier promotora. El resultado es simple: el suelo público pierde valor y la ciudad pierde capacidad para garantizar vivienda digna. El patrimonio común se liquida al por mayor.
Frente a estas rebajas en chalés y unifamiliares, el consistorio sí ha elevado el precio de otras siete parcelas destinadas a bloques de pisos sin ningún límite de precio, con un incremento total de 10,1 millones, ajustándose al alza inmobiliaria. Un mensaje nítido: se baja cuando interesa a las promotoras, se sube cuando interesa a las promotoras. El equilibrio no es técnico, es ideológico.
EL MODELO QUE SE CONSOLIDA: MERCADO PARA ELLOS, INCERTIDUMBRE PARA TODAS
Mientras las y los madrileños esperan vivienda asequible, el gobierno municipal actúa como si la escasez fuera una oportunidad comercial. Si el Ayuntamiento construyera las casi 700 viviendas que caben en estas parcelas, el parque público aumentaría un 8%, un salto histórico para la EMVS. Pero esa decisión exigiría priorizar el derecho a la vivienda por encima del modelo inmobiliario. Y eso es incompatible con la política que comparten Almeida y Ayuso.
El Gobierno municipal renuncia a una herramienta esencial para contener precios, y lo hace en un contexto en el que cualquier análisis serio —como los de Tinsa, que detecta un 51% de incremento de precios— revela que Madrid está empujando a miles de personas fuera de sus barrios. Rebajar parcelas para chalés en mitad de la emergencia habitacional no es una torpeza: es una estrategia de clase.
La experiencia reciente lo demuestra. La parcela de Sierra Carbonera 39 se vendió por 384.912 euros a Gestión 100 SL. El ático de 52 m² que se construyó allí se vendió prácticamente por esa cifra. El resto del edificio se comercializó a precios por encima de 250.000 euros. Lo que se pierde es público; lo que se gana es privado.
Este proceso no ocurre aislado. Se integra en un ecosistema ya consolidado en Madrid: cesiones públicas a promotoras, alquiler asequible privatizado, criterios opacos en la selección de inquilinas e inquilinos, suelo municipal que cambia de manos sin un debate social real. Como recuerdan las y los socialistas, el Ayuntamiento impulsa “vivienda pública” mientras vacía el propio concepto por dentro.
El resultado está a la vista. Menos suelo público, más precariedad habitacional y una ciudad cada vez más hostil para quienes la sostienen. La vivienda se ha convertido en un sacrificio cotidiano para miles de familias. Y mientras tanto, el Ayuntamiento ejecuta su propio “viernes negro”: un descuento que en realidad es un despojo.
Hay ciudades que se venden. Y hay gobiernos que, por ideología, por cálculo o por sumisión al ladrillo, deciden rematarlas al mejor postor. Madrid corre ese riesgo. Y lo que se pierde no se recupera.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
España empieza a cerrar la puerta a Palantir: Spanish Revolution ya advirtió del peligro
Moncloa habría pedido a empresas públicas y participadas por la SEPI que eviten nuevos contratos con el gigante estadounidense. En nuestro #ReportajeSR ya contamos cómo Palantir había entrado en el corazón del sistema de inteligencia militar español mediante un contrato opaco, sin publicidad y con una sola oferta.
El PP copia el manual de Trump y Bolsonaro para ensuciar las urnas
Lo que está haciendo el PP con sus bulos sobre el proceso electoral no es nuevo, ni brillante, ni siquiera original. Está calcado del manual que Donald Trump activó en 2020 en Estados Unidos y que Jair Bolsonaro agitó en 2022 en Brasil: sembrar sospechas antes de que ocurra nada, convertir derechos en amenazas, presentar a quienes votan como material sospechoso y dejar flotando la idea de que solo hay democracia cuando gana la derecha.
Ahora el objetivo es el voto exterior, la llamada “ley de nietos” y el crecimiento del censo de personas españolas residentes fuera. Feijóo no necesita decir “pucherazo” con todas las letras para jugar a eso. Le basta con hablar de “ingeniería electoral”, insinuar que el Gobierno está fabricando votantes y colocar bajo sospecha a cientos de miles de personas que han recuperado la nacionalidad por vías legales. El País señala que el PP ha cuestionado el voto de más de 300.000 nuevos ciudadanos registrados al amparo de la Ley de Memoria Democrática y ha extendido dudas sobre el trabajo de funcionarias, funcionarios y personal diplomático encargado de tramitar peticiones de 2,45 millones de descendientes.
Patriotismo de pulsera y deuda con Hacienda: la España de la bandera en la muñeca también aparece en la lista de morosos
La Agencia Tributaria publicó el 30 de junio su decimotercera lista de grandes morosos con Hacienda. Y, otra vez, el retrato es incómodo. No solo por los nombres famosos. No solo por las cifras. También por la estética. Por esa manera tan española, tan de plató, tan de palco, de confundir el amor al país con llevar la bandera en la muñeca mientras la deuda con lo público queda para otro día. Patriotismo de mercadillo para tapar agujeros fiscales.
Más de 2 millones de personas ya vieron nuestro vídeo: no, no es “el calor de siempre”
Europa arde, las infraestructuras fallan y el negacionismo climático sigue haciendo de coartada para no tocar el sistema que nos está llevando al abismo. Más de 2 millones de personas ya han visto este vídeo porque dice algo que millones sienten en el cuerpo, en…
Vídeo | Ciegos, sordos y mudos con Israel
Un mundo ciego, sordo y mudo. Eso es lo que han fabricado. Israel está haciendo desaparecer pueblos enteros en el sur del Líbano y, otra vez, la palabra oficial intenta maquillar la barbarie. No son “daños colaterales”. Son casas, calles, escuelas, huertos, cementerios, recuerdos y vidas reducidas a polvo. Lo hicieron en Gaza. Ahora lo repiten. Y el mundo institucional sigue mirando como si el horror no fuera con él.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir