Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un mapa de favores donde cada actor sabe qué papel jugar.
EL ENLACE QUE NADIE QUIERE NOMBRAR
La foto es del 20 de junio de 2019. No es una imagen cualquiera. Es una prueba recuperada del móvil de Antxon Alonso, ese empresario que vivía de Acciona igual que un pez vive del agua. En la imagen aparecen Santos Cerdán y Justo Pelegrini, exCEO de Acciona. No es una reunión fortuita. Es parte de lo que la UCO describe como un “operativo” entre Servinabar, Acciona y el Ministerio de Transportes durante los años en que José Luis Ábalos mandaba en la casa (2018-2021).
Un operativo en que cada pieza sabía dónde colocarse y para qué.
La UCO no habla en condicional. Apunta, señala, describe métodos y lugares. Lo hace con una frialdad quirúrgica. Habla de móviles apagados, del uso de Threema para dificultar rastros, de mensajes manuscritos mostrados en pantalla, de reuniones en un piso alquilado en Fuencarral como si esto fuera una mala serie política en la que siempre hay un apartamento para conspirar lejos de los pasillos oficiales.
Habla de dos encuentros muy concretos: 12 y 20 de junio de 2019. Y de algo todavía más inquietante: que esas reuniones coinciden con adjudicaciones millonarias en Logroño, Sevilla y Sant Feliú.
La casualidad no existe cuando el dinero público está en juego.
Lo que la UCO describe no es un desliz. Es un sistema. Un sistema donde un exsecretario de Organización del PSOE, un empresario y un directivo de una de las mayores constructoras del país compartían mesa, métodos y calendario.
UN SISTEMA DE FAVORES QUE NO SE ROMPE: SE RENUEVA
Servinabar, la empresa de Antxon, tenía un único cliente real: Acciona. El 75,33% de sus ingresos venían de ahí. A cambio, Acciona firmaba con Servinabar un memorándum de entendimiento antes de cada expediente. Y cuando la obra caía del lado de Acciona, Antxon cobraba su parte: el 2% neto.
Un sistema demasiado perfecto para ser accidental. Demasiado rentable para ser ético.
La UCO reconstruye la red pieza a pieza. Señala que en el calendario de Antxon aparecía una “Cena Santi/Justo” el 28 de septiembre de 2020. Un “Café con Justo/Santi” el 5 de mayo de 2021. Y que en el móvil había fotografías enviadas a Karmele, su mujer, como si todo esto formara parte de una rutina profesional más.
Como si reunirse con un exjefe de Organización del PSOE y un directivo de Acciona fuera tan normal como revisar el correo.
Y luego está lo que produce verdadera náusea.
Con una tarjeta de crédito de Servinabar, se pagaron 33.574 euros en gastos de Santos Cerdán. Viajes, consumos, estancias. Entre el 6 y el 14 de agosto de 2023, la tarjeta pagó 1.259 euros en Tenerife, mientras Cerdán viajaba con su familia.
Pagó con la empresa que vivía de su presunto “enlace” con Acciona.
Nada de esto es puntual. Nada es esporádico. Nada es aislado.
Es la respiración misma del capitalismo español: empresas que dependen del Estado, políticos que dependen de las empresas y un flujo constante de favores que asegura que todo siga igual.
Quienes defienden que “esto no es corrupción, es cómo funciona la administración” confiesan, sin querer, la verdad.
La administración funciona así porque está construida para funcionar así.
La UCO no está destapando un caso. Está radiografiando una cultura política donde la frontera entre lo público y lo privado está más borrosa que los vídeos de las antiguas cintas VHS.
El 3 de diciembre declararán más exdirectivos de Acciona. Algunos nombres nuevos. Otros viejos conocidos. Todos piezas de un engranaje que lleva décadas girando sin que nadie se atreva a detenerlo.
Y mientras tanto, la pregunta que flota es simple:
¿Qué parte de este país está realmente construida sin amaños, sin favores, sin cenas discretas, sin notas manuscritas mostradas por webcam para evitar rastros digitales?
La indignación debería ser un deber civil.
Porque si el sistema sigue así es porque hemos aceptado que la corrupción es un paisaje inevitable.
Y no lo es.
Nunca lo fue.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir