¿En qué tres cosas nos estamos equivocando para detener a la extrema derecha?
Ignorancia, instrumentalización y obsesión: los tropiezos en nuestro combate contra el odio en forma de partido político
‘Efecto Streisand’ en la cara de la derecha: el beso que PP y Vox quisieron censurar y se está haciendo viral
La lucha por los derechos y la representación de la comunidad LGTBI+ es constante y no puede ser silenciada
Victoria contra la precariedad: 500 trabajadoras ganan la batalla ante el ‘Glovo’ de la limpieza
La victoria de las trabajadoras de Clintu es una prueba de que la lucha sindical y la reivindicación de derechos laborales pueden dar frutos
«FCK NZS»: 3.000 euros de multa a una aficionada de fútbol por mostrar una bandera antifascista
¿Cómo puede ser que una bandera que proclama el rechazo al nazismo sea vista como un acto de odio?
Toros y niños: Vox y PP cierran un acuerdo en Baleares para que las y los menores accedan a las plazas
No deberíamos permitir a las jóvenes generaciones presenciar este espectáculo de violencia y muerte.
Yolanda Díaz, sobre Feijóo y su deriva ideológica sobre la reforma laboral: «No tiene ni programa ni palabra»
¿Y entonces, por qué votaron en contra?, preguntó Díaz
La verdadera prioridad tras el 28M: PP y Vox incrementan sus salarios en más de 25 municipios
Los ayuntamientos se han convertido en su caja fuerte personal.
«Ni el día del trabajo porque no ha trabajado nunca». Reacciones en redes al «No celebro el Orgullo porque soy heterosexual» de Abascal
«El día de las Fuerzas Armadas sí lo celebras y no hiciste la mili», señalan.
La desesperación de Helena y su bebe de 4 meses: la solución a un desahucio es una noche de hostal
«A las 10:45 nos echan, pero ni el Ayuntamiento ni la Generalitat nos dan soluciones», denuncian
«¿Dónde está ese supermercado? ¡¿DÓNDE?!» Feijóo, su desconexión con la realidad y sus naranjas a 12 céntimos el kilo
«Posiblemente sea el precio que tenían la última vez que tuvo que hacer la compra», indicaron en redes.
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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