Los que vienen a detener el derroche: tras Torrelodones, el vicealcalde de Vox de Yebes, Guadalajara, se duplica el sueldo
Venían a cambiarlo todo, sobre todo en sus cuentas bancarias.
El Economista y el bulo contra Yolanda Díaz de los «parados ocultos»: desmontando fake news liberales
El «descubrimiento» de ‘parados ocultos’ por parte del diario económico no es más que un bulo
Vídeo | En 1993, Pedro Zerolo ya denunciaba las cacerías neonazis en el Orgullo. Hoy están en las instituciones
Han cambiado las camisetas negras por trajes y corbatas, pero su intolerancia y su odio siguen intactos
El aviso de Joaquim Bosch sobre lo que le importan a la derecha los diferentes matices de las izquierdas
La unión de las izquierdas debe prevalecer incluso después del 23J, ser un martillo pilón unido contra el verdadero enemigo
«Más sabe Perro Sanxe por perro que por Sanxe». Reacciones a la entrevista de Sánchez en el Hormiguero
«No hay que confundir tener acceso a personalidades con saber entrevistar», señaló Antonio Maestre
Vivir mejor y trabajar menos
«Queremos que las personas trabajen menos para que puedan vivir mejor. Hay suficiente riqueza en este momento para hacerlo», ha defendido Yolanda Díaz
La historia del hombre que quería reinar pero no se sabía ni la tabla del 2
¿Podría un rey que no sabe multiplicar, que no habla inglés y que se pierde en su propio reino, conducir a todos a un futuro seguro y próspero?
El caso Torrelodones y las mentiras de las derechas: PP y Vox duplican el gasto en sueldos y cargos a dedo
El gasto en sueldos de los concejales en Torrelodones era de 484.000 euros. Ahora esta cifra se disparará hasta alcanzar los 1,1 millones.
Al final sí que dan miedo «nuestras tetas»
La cantante Rocío Saiz fue detenida cuando se disponía a interpretar una canción y se quitó la camiseta como parte de su performance
«Vox es la idea que mató a Lorca»
Lorca luchó con sus palabras y sus obras, debemos luchar nosotros con nuestras acciones, nuestra voz y nuestro voto.
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‘MANGOS’, parte 8 | el peligro que se viene
Durante años nos vendieron Silicon Valley como un laboratorio de futuro. Jóvenes brillantes, garajes, innovación, camisetas negras, discursos sobre conectar a la humanidad y mejorar el mundo. La postal era limpia. La realidad, bastante más sucia. Detrás de cada promesa había concentración. Detrás de cada aplicación gratuita, extracción de datos. Detrás de cada “nube”, centros de datos, contratos, energía, agua, minerales, trabajadores y trabajadoras precarizadas, lobbies y dependencias públicas cada vez más profundas.
Ahora esa vieja maquinaria entra en una fase más peligrosa. Los MANGOS —Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX— no quieren dominar solo una red social, un buscador, un sistema de satélites, una nube o un modelo de inteligencia artificial. Quieren colocarse en todos los puntos por los que tendrá que pasar la economía digital de la próxima década. Chips, datos, cómputo, aplicaciones, satélites, sistemas operativos, distribución, defensa, publicidad, centros de datos y modelos generativos. El menú completo.
Y eso cambia la escala del problema.
‘MANGOS’, parte 7 | Google: la inteligencia artificial que no necesita pedir permiso porque ya vive en tu móvil
Google lleva años vendiéndose como una puerta al conocimiento. Una caja blanca. Un logo simpático. Una promesa infantil de acceso universal a la información. Durante mucho tiempo funcionó. Buscar algo en Internet era “googlearlo”, como si una empresa privada hubiera conseguido convertirse en verbo sin que eso pareciera un problema político. Y ahí empezó todo. Cuando una compañía logra confundirse con una acción cotidiana, ya no compite en un mercado. Organiza el mercado.
Ahora Google forma parte de los MANGOS, el nuevo club de gigantes tecnológicos que aspiran a dominar la inteligencia artificial: Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX. Es, junto a Meta, una de las supervivientes del viejo bloque de las GAFAM. No ha llegado a esta fase desde fuera. No es una recién llegada con hambre de disrupción. Es una de las corporaciones que ya moldeaban Internet antes de que ChatGPT encendiera la fiebre global el 30 de noviembre de 2022.
Su ventaja es brutal. Google no necesita convencer a medio mundo de entrar en su ecosistema porque medio mundo ya vive dentro. El buscador, Gmail, YouTube, Maps, Android, Chrome, Google Docs, la nube, la publicidad. Una arquitectura entera de dependencia cotidiana. La inteligencia artificial no aterriza ahí como un producto nuevo, sino como una capa añadida sobre una infraestructura existente. Gemini no tiene que llamar a la puerta. La puerta es suya.
‘MANGOS’, parte 6 | Nvidia: la fábrica de picos de la fiebre del oro de la inteligencia artificial
Toda fiebre del oro necesita una mentira y una verdad. La mentira es que cualquiera puede hacerse rico si corre lo bastante rápido. La verdad es que casi siempre ganan quienes venden las herramientas. En la inteligencia artificial, esa empresa se llama Nvidia.
Mientras OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX compiten por modelos, asistentes, plataformas, satélites y relatos de futuro, Nvidia ocupa un lugar más frío y mucho más decisivo: el hardware. Los chips. La base material. Sin sus procesadores, no hay entrenamiento masivo de modelos, no hay centros de datos a escala, no hay carrera por la IA generativa, no hay promesa de automatizarlo todo. Hay discursos, sí. Hay presentaciones. Hay CEOs hablando de cambiar el mundo. Pero falta la máquina.
Por eso Nvidia forma parte de los MANGOS, el nuevo acrónimo que agrupa a Meta, Anthropic, Nvidia, Google, OpenAI y SpaceX como las empresas llamadas a dominar la cadena de valor de la inteligencia artificial. Su papel es distinto al de las demás. No necesita llegar directamente a 3.500 millones de usuarios activos como Meta. No necesita tener la aplicación más conocida como OpenAI. No necesita controlar Android como Google ni lanzar satélites como SpaceX. Nvidia está antes. Más abajo. En el sótano real del sistema.
Y quien controla el sótano controla el edificio.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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