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La negativa del Partido Popular Europeo (PPE), que cuenta con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a firmar una carta abierta que condena la violencia de la extrema derecha deja un oscuro precedente. Este acto representa un golpe letal a las voces progresistas que buscan frenar el ascenso de la intolerancia y la amenaza de la ultraderecha en la Unión Europea.
La carta, impulsada por cinco de los principales grupos políticos en el Parlamento Europeo, incluidos los Socialistas y Demócratas, Renew, los Verdes y la Izquierda, hace un llamado a rechazar la normalización de la extrema derecha. Además, denuncia el reciente ataque físico al político alemán Matthias Ecke, quien fue gravemente herido mientras colocaba carteles de campaña.
LA INTRANSIGENCIA DEL PPE Y SU ALEGADA COMPLICIDAD
La renuencia del PPE a firmar esta carta no es una mera cuestión de política partidista. Es un reflejo de su incapacidad para enfrentarse a las fuerzas antidemocráticas que están avivando la violencia política en Europa. Valérie Hayer, eurodiputada francesa y líder del grupo Renew, respaldado por Emmanuel Macron, condenó la negativa del PPE, señalando que pone en duda su compromiso en la lucha contra las fuerzas destructivas de la ultraderecha.
En las últimas semanas, las tensiones entre los partidos europeos se han intensificado, especialmente tras el debate sobre las posibles alianzas que las formaciones dominantes estarían dispuestas a conformar después de las elecciones de junio. Durante este debate, Von der Leyen se mostró ambigua sobre su posición respecto al grupo conservador de derecha ECR, que incluye el partido de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, junto a otros grupos extremistas.
La situación empeora cuando el PPE responde airadamente a la carta abierta, calificándola de «juego sucio» y desestimando las sugerencias de una posible colaboración con la extrema derecha como «fake news». Mientras tanto, Von der Leyen ha reiterado su rechazo a las fuerzas reaccionarias, asegurando que solo trabajaría con partidos comprometidos con el Estado de derecho, el apoyo a Ucrania y la condena de las acciones del Kremlin.
LA ULTRADERECHA Y LA AMENAZA CRECIENTE A LA DEMOCRACIA
La realidad es que la extrema derecha busca reescribir la historia más oscura de Europa, socavando todo lo que se ha construido y envenenando las democracias con un discurso lleno de odio. Los signatarios de la carta abierta destacan la creciente ola de acoso, vandalismo, desinformación y difamación que están promoviendo las fuerzas extremistas en todos los Estados miembros.
Nancy Faeser, ministra del Interior de Alemania, atribuye la violencia al clima de odio generado por la extrema derecha, que utiliza las redes sociales para esparcir su retórica y justificar ataques contra políticos. Aunque las investigaciones sobre el ataque a Ecke siguen en curso, los informes iniciales indican que un grupo de adolescentes lo agredió sin motivo claro. Sin embargo, el hecho no puede analizarse en el vacío. Es una consecuencia directa del entorno hostil promovido por los grupos extremistas.
La líder de Renew ha subrayado la importancia de que el PPE reconsidere su postura, ya que la negativa a condenar a las fuerzas ultraderechistas pone en entredicho su compromiso con una Europa inclusiva y respetuosa con los principios democráticos. La connivencia, tácita o explícita, con estas fuerzas erosiona la integridad de la política europea y pone en peligro a las y los políticos que enfrentan la violencia en el terreno.
La escalada de la violencia política en Europa no puede ser ignorada. La negativa del PPE a unirse a esta condena es un testimonio de cómo ciertos partidos están dispuestos a sacrificar principios fundamentales en aras de alianzas dudosas. La defensa de la democracia y la justicia no puede ser rehén del cálculo político, y cualquier forma de ambigüedad frente a la ultraderecha solo sirve para fortalecer su agenda destructiva.
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