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Entrevistamos a la banda viguesa APHONNIC tras su gesto por Palestina en el Resurrection Fest: una bandera, una denuncia y una donación íntegra que incomodó a más de uno.
En un panorama musical cada vez más domesticado por el algoritmo, el patrocinio y el miedo a perder bolos, APHONNIC ha hecho lo que casi nadie se atreve: subirse a un escenario y hablar claro. La banda viguesa, con más de dos décadas de trayectoria, se ha ganado el respeto dentro del metal estatal a base de potencia, letras comprometidas y una ética que no se doblega. No vienen del circuito de las grandes multinacionales ni han hecho carrera a base de postureo: vienen del sur gallego, del ruido honesto, de cantar lo que incomoda.
En medio del Resurrection Fest, uno de los mayores festivales de rock y metal del Estado, APHONNIC desplegó una gigantesca bandera palestina como gesto de denuncia ante el genocidio en Gaza. Lo hicieron sin aspavientos ni miedo, sabiendo que callar también es posicionarse. Mientras muchas bandas esquivan el conflicto y los organizadores del festival han eliminado su actuación de las publicaciones oficiales, APHONNIC planta cara, dona íntegro su caché a una ONG para la infancia palestina y deja claro que el rock, cuando quiere, todavía puede ser resistencia.
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¿Cuándo y cómo decidisteis llevar una bandera palestina al escenario del Resurrection Fest?
Muy buenas. Lo decidimos directamente cuando supimos que había una pantalla LED de unos 15×6 metros detrás nuestro. La logística era perfecta para dar visibilidad a la causa del pueblo palestino, y así lo hicimos.
¿Esperabais algún tipo de reacción, positiva o negativa, por parte del festival?
El festival no nos ha vetado en ningún momento. Nos ha dejado hacer nuestro trabajo, nos ha proporcionado un horario maravilloso en el escenario principal y nos ha permitido poner en la pantalla lo que hemos querido. No ha habido ningún impedimento por su parte, y es de agradecer.
¿Qué pensasteis al ver que Resurrection Fest ha borrado vuestra actuación de su cobertura oficial?
Somos un grupo pequeño; las redes arden e interactúan con los conocidos y con los grupos grandes. Hemos estado parte del viernes y todo el sábado en el festival viendo grupos y saludando amigos. Es cierto que mucha gente nos ha dicho que no han dado mucha visibilidad a la actuación en redes, pero son todo conjeturas. Nosotros sí hemos visto algunas cosas —pocas, es cierto—, pero no hay problema con eso. Ellos nos han dejado hacer nuestro trabajo en todo momento, que era lo importante. No tenemos nada que reprocharles; al contrario.
Vuestro gesto ha sido de los pocos posicionamientos explícitos en un gran festival. ¿Por qué creéis que hay tanto silencio en el sector musical respecto al genocidio en Palestina?
Nos consta que varios grupos durante los días de festival sí lo han hecho. Igual no fue tan visual como lo nuestro, pero lo han hecho, y eso es lo que cuenta. Mucha gente no quiere meterse en problemas, pero a la larga es un error. Están matando niños en hospitales y escuelas, no dejan entrar ayuda humanitaria… Es más que terrible.
Algunas bandas cancelaron por los vínculos del festival con fondos como KKR. Vosotros decidisteis actuar. ¿Por qué?
Nuestra música, aunque no es 100% política, tiene un gran porcentaje de canciones que sí lo son, y lógicamente estamos posicionados. No dar visibilidad siempre nos ha parecido un error, por eso decidimos ir. Por si no ha quedado claro: hemos tocado, hemos cobrado y donaremos el importe íntegro que nos ha pagado el festival a una ONG que pueda hacer llegar ayuda a esos niños palestinos. No será mucho, pero será la totalidad de lo que nos han pagado. Mucha gente solo habla y te quiere dirigir la vida diciéndote lo que tienes que hacer. Directamente nos da igual: este es nuestro proyecto y nuestra decisión.
Donar el beneficio de la actuación a la infancia palestina no es solo simbólico. ¿A qué organización irá y por qué habéis elegido esa vía?
En estos días lo anunciaremos. Hemos estado recopilando información y en breve lo haremos público. Creemos que es la mejor forma de poder ayudar, aunque sea un mínimo.
¿Qué papel tiene, para vosotros, el rock y el metal como espacios de resistencia? ¿Creéis que siguen siéndolo?
El metal a día de hoy está bastante adormilado en las capas de arriba. Hay muchos grupos de rap que están haciendo mejor este trabajo, poniendo nerviosos a sus dirigentes en algunos países. Hoy en día todo está extremadamente politizado y la cosa se está poniendo muy tensa en toda Europa. Hacen falta más grupos de rock como Rage Against the Machine.
¿Os preocupa que os cierren puertas después de esto? ¿Lo volveríais a hacer?
Es la sexta vez que tocamos en el Resu. Por nuestra parte no ha habido ningún problema, y creo que por parte de ellos tampoco. En su comunicado han mostrado su solidaridad y condenado la masacre que se está llevando a cabo con el pueblo palestino. El tiempo dirá. Del resto de festivales, al nivel en que nos movemos nosotros, no deberíamos tener ningún problema. De todas formas, no nos preocupa.
¿Qué dirías a quienes acusan este tipo de gestos de «politizar la música»?
Desde arriba te quieren dormido y el mínimo despierto para que produzcas. El problema es que creo que ya lo están consiguiendo, y es bastante triste. No hay peor cosa que andar dormido en la vida.
Sois de Vigo. ¿Cuánto de vuestra identidad gallega influye en vuestro compromiso social?
La identidad va en la persona única y exclusivamente. Simplemente hay que tener un poco de sentido común y conciencia con todo lo que está sucediendo en el mundo, pero la gente solo trata de ver su ombligo. Aquí lleva gobernando el PP años y años, y lo seguirá haciendo: caciques y narcos. No todos somos iguales respirando el aire en el mismo sitio.
¿Qué os inspira a seguir escribiendo letras que incomodan, en un panorama cada vez más plano?
Incomoda ver tanta desigualdad, incomoda ver a tanta gente dormida, incomoda ver como a la educación y a la sanidad pública la humillan. Es cierto que cada uno tiene sus inquietudes. Nosotros no somos salvadores de nada, pero hay cosas que nos incomodan y nos gusta dejar nuestro punto de vista en nuestra música.
¿Cuál es el papel del artista hoy? ¿Tiene la música todavía poder para incomodar, denunciar, transformar?
Hay muchos artistas que no quieren saber de política. Al final, esto es una decisión de grupo, como es en nuestro caso. Lo que vemos alrededor no nos gusta, por eso queremos hablar de ello. Otra gente escoge otra vía; cada uno es libre de hacer lo que le haga feliz mientras se respete al resto.
La música siempre puede incomodar; basta con encender la chispa adecuada. Mira todo lo que está pasando con estos chavales de Kneecap o con Bob Vylan. Lo que parece increíble es que Inglaterra y Europa censuren a esta gente por decir que se está cometiendo un genocidio. Decir la verdad trae muchos problemas. Siempre presente Pablo Hasél.
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No esperaban aplausos. Ni se plantean pedir perdón. Para APHONNIC, hacer lo correcto no necesita justificación. En un mundo anestesiado por la indiferencia, su gesto reaviva una pregunta incómoda:
¿de qué sirve la música si no es para decir lo que duele?
Que tomen nota los que prefieren llenar estadios sin decir ni una palabra sobre la masacre.
Porque al final, el silencio también hace ruido. Pero del que mata.
1️⃣ 📢Solo una banda se atrevió a hablar con claridad de Palestina en el Resurrection Fest.
— Spanish Revolution (@Spanish_Revo) July 3, 2025
Y ha sido censurada.
Abrimos hilo🧵👇 pic.twitter.com/v7xJFfgEZ3
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