El futuro mira a Ayuso: del espejismo liberal al callejón sin salida
La presidenta madrileña se aferra a un relato de victimismo y confrontación que ya no convence ni dentro ni fuera de su partido.
Un genocidio no justifica otro. El pueblo alemán desafía a su gobierno, pilar europeo de Israel
Berlín convierte las calles en un clamor que desarma el relato oficial: no quieren ser cómplices del pilar europeo de Israel.
El juicio imposible de Luigi Mangione
El Departamento de Justicia de Trump dinamita el derecho a un proceso justo
La exconsellera del PP acepta la pena mínima tras un desfalco millonario
Pilar Bonet se declara culpable de robar 2,2 millones y se conforma con dos años y medio de cárcel, alegando que todo se debió a una “adicción a las compras”.
“Puede darse por jodido”. Un tribunal conservador juzgará al fiscal general por el caso Ayuso
El Supremo se convierte en escenario de una operación política que huele a ajuste de cuentas. UN JUICIO CON SELLO POLÍTICO El mensaje de Antonio Maestre lo resumía en una frase: “Puede darse por jodido”. Y es que lo que está en juego no es…
Ayuso y Almeida se quedan solos con Israel
Sánchez y Felipe VI proyectan centralidad internacional, los barones populares reculan ante el clamor social y Ayuso posa junto a la embajada israelí.
Israel cada vez más arrinconado: UEFA y FIFA preparan la expulsión de su fútbol
Cuando el balón ya no tapa la sangre, las gradas se convierten en trincheras contra el genocidio.
Microsoft corta el grifo a Israel: el espionaje masivo sobre Palestina se queda sin nube
La presión interna y las revelaciones periodísticas obligan a la multinacional a frenar su colaboración en la vigilancia de millones de palestinos
El altavoz pop del genocidio tiembla en Europa
Eurovisión se juega su futuro: Israel podría ser expulsada tras el boicot de varios países
El enemigo número uno de Trump: la caza de James Comey
Trump ha convertido la justicia en un campo de venganza personal, y la imputación de James Comey es el último episodio de una democracia bajo asedio.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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