Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Eurovisión se juega su futuro: Israel podría ser expulsada tras el boicot de varios países
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha confirmado lo que parecía imposible hace apenas un año: habrá una votación en noviembre para decidir si Israel sigue en Eurovisión 2026. La presión de varias televisiones públicas, entre ellas las de España, Irlanda, Países Bajos, Islandia y Eslovenia, ha forzado lo que se anuncia como un pulso histórico.
EL BOICOT SE HACE IMPARABLE
La misiva enviada este 25 de septiembre por Delphine Ernotte Cunci, presidenta de la UER, reconoce una “diversidad de posturas sin precedentes” y la necesidad de una “base democrática más amplia” para afrontar el caso. La traducción política es clara: la organización ya no puede esconder bajo la alfombra el rechazo creciente a que un Estado acusado de genocidio participe en un festival televisivo de masas.
El ejemplo es evidente: Rusia fue expulsada en 2022 tras invadir Ucrania. En cambio, Israel ha competido en 2024 en Malmö y en 2025 en Basilea, mientras las calles se llenaban de manifestaciones propalestinas. La comparación ya no resiste. Si Moscú quedó fuera por la guerra, ¿por qué Tel Aviv sigue ocupando un escenario pop europeo mientras bombardea hospitales en Gaza?
Los boicots no son simbólicos. Varias cadenas nacionales amenazan con retirar sus delegaciones, lo que implicaría no solo la pérdida de credibilidad del festival, sino también un agujero económico millonario en uno de los espectáculos televisivos más rentables del continente.
EUROVISIÓN, CULTURA O BLANQUEO
La edición de 2026, que conmemora el 70 aniversario del certamen y se celebrará en Viena, está en entredicho. La ORF, televisión anfitriona, ya ha advertido que el show seguirá adelante incluso con menos participantes y menos ingresos. La pregunta es a qué precio.
Eurovisión nació en 1956 como un proyecto para unir a una Europa marcada por la guerra. Setenta años después, el festival corre el riesgo de convertirse en la alfombra roja de un Estado señalado por Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional y centenares de ONG por crímenes contra la humanidad.
La cultura nunca es neutral. En Malmö y en Basilea, los focos dentro del recinto competían con los gritos en las calles. La música pop no puede disimular lo que la política internacional ya califica como apartheid y limpieza étnica.
Lo que está en juego no es una canción ni una gala televisiva, sino la dignidad de un continente. Europa tendrá que decidir si su escaparate cultural más visto se convierte en un instrumento de propaganda o en un acto de coherencia histórica.
Próxima parada: noviembre. Ahí se sabrá si Eurovisión sigue siendo un escenario para el espectáculo o si se atreve, por primera vez, a cortar el cable que conecta música y genocidio.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Ayuso convierte la maternidad en trinchera ideológica con su “ley del concebido no nacido”
Isabel Díaz Ayuso ha anunciado que el próximo 2 de julio llevará a la Asamblea de Madrid un pleno extraordinario para debatir y aprobar la llamada “ley del concebido no nacido”. No es una anécdota parlamentaria. No es una medida técnica. Es una pieza más en la ofensiva reaccionaria que intenta reescribir los derechos sexuales y reproductivos con lenguaje administrativo, una carpeta institucional y una sonrisa de superioridad moral.
La propuesta reconoce al “concebido no nacido” como “miembro más de la unidad familiar”. Dicho así parece una fórmula burocrática. Pero no lo es. Es política pura. Y de la más peligrosa: la que pretende colarse por la puerta de las ayudas sociales para instalar una visión ultraconservadora de la maternidad, del cuerpo de las mujeres y de la familia. No están ampliando derechos: están moviendo el marco para que el embarazo pese jurídicamente antes que la vida material de las mujeres.
El pacto entre EE.UU. e Irán redibuja Oriente Medio y deja a Israel mirando el desastre
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, firmado el 18 de junio por Donald Trump y Masoud Pezeshkian, ya tiene su etiqueta grandilocuente: el “gran pacto”, el “acuerdo del siglo”, la jugada histórica que supuestamente cerraría una etapa de guerra y abriría otra de negociación. La liturgia también fue cuidadosamente escogida. Trump lo formalizó en Versalles, al margen de la cumbre del G7, como si el decorado imperial pudiera maquillar lo evidente: las potencias no reconstruyen el orden internacional, lo reparten.
Es el primer pacto firmado por un presidente estadounidense y un presidente iraní desde la Revolución Islámica de 1979. No es un detalle menor. Tiene 14 puntos, prolonga el alto el fuego durante 60 días, incluye a Líbano y abre la puerta a negociar un arreglo permanente, incluido el programa nuclear iraní. Dicho así parece diplomacia. Pero la diplomacia, cuando llega después de miles de muertos, suele ser el nombre elegante del fracaso moral.
Israel rompe con Kaja Kallas porque ya no soporta que Europa pronuncie la palabra apartheid
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció el 18 de junio que rompe “todo contacto” con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La razón, según él, es que Kallas habría comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid durante una visita a México el pasado mayo. No hablamos de una ruptura por una masacre, ni por la expansión colonial en Cisjordania, ni por el asedio a Gaza, ni por la normalización de un régimen de privilegio étnico, militar y territorial. Hablamos de una ruptura por una palabra.
Ahí está el asunto. Israel no rompe con quien bombardea, ocupa, desplaza, bloquea o coloniza. Rompe con quien señala.
Vídeo | Estrenamos este domingo la segunda parte del reportaje “Palestina y la historia que quieren borrar”
Spanish Revolution estrena este domingo a las 15:00 la segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”, el reportaje dirigido y presentado por Patricia Salvador dentro de #ReportajesSR, el proyecto audiovisual dirigido por Patricia Salvador y Lea Guggelman.
Bajo el título “La Nakba eterna”, esta nueva entrega continúa el recorrido iniciado en el primer capítulo, donde se abordaba la Nakba para desmontar la mentira de que la historia de Palestina comienza el 7 de octubre.
Vídeo | El turismo que saquea las ciudades mientras sonríe para la foto
El turismo urbano ya no puede seguir vendiéndose como una postal amable, una maleta con ruedas y una pareja haciéndose fotos frente a una fachada histórica. En demasiadas ciudades se ha convertido en otra cosa. En una forma educada de saqueo. Entra sonriendo, paga tres noches, deja propina si toca, sube una historia a Instagram y se marcha. Lo que queda detrás no sale en la foto: alquileres imposibles, vecinas expulsadas, comercios de barrio sustituidos por locales sin alma y calles que ya no pertenecen a quienes las habitan.
No es turismo. Es extracción.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir