Sarkozy condenado: la sombra del dinero sucio de Gadafi sobre Francia
Un expresidente francés condenado por conspiración criminal: la connivencia entre poder político y dictadura petrolera vuelve a sacudir los cimientos de la democracia europea.
Carta abierta a Isabel Díaz Ayuso: cuando se elige el lado del verdugo
La historia no se escribe con fotos en la Puerta del Sol. La historia se escribe con los nombres de quienes sostuvieron al verdugo mientras la sangre corría.
Kimmel rompe récord de audiencia pese a la censura de Trump
Cuando la mordaza fracasa, la risa se multiplica.
Los tres jueces que sostienen la ofensiva judicial contra Begoña Gómez
Un tribunal conservador abre paso a la instrucción delirante de Juan Carlos Peinado
La motosierra de Milei se quedó sin gasolina: Argentina, al borde de la quiebra, se entrega a Trump
El presidente argentino pasa de la soberbia a la súplica: su economía depende ya de Washington.
Tiroteo en el ICE de Dallas: la violencia no entiende de fronteras, pero sí de víctimas
Un blanco estadounidense asesinó a dos migrantes y dejó heridos a otros antes de quitarse la vida. Mientras tanto, el Gobierno de EE UU sigue obsesionado con blindar las fronteras y no con detener la espiral de violencia que él mismo alimenta.
Maestre expone a Okdiario: un contrato para publicar propaganda sionista por 75.000 euros al año
Lo que se desvela con este documento no es un simple acuerdo publicitario, sino la venta de la información al mejor postor
Justicia a golpe de demandas y bulos: el programa de Marina Lobo con Cristina Fallarás
Una entrevista que desnuda el machismo judicial y el negocio de la transfobia en 2025
Demandar a quien escucha: la ofensiva contra Cristina Fallarás
Una demanda millonaria intenta silenciar a quien abrió la puerta a miles de voces anónimas
El PP dividido entre el negacionismo y la tibieza: Gaza como espejo de su fractura interna
La masacre palestina ha destapado las contradicciones de un partido que pretende gobernar mientras se niega a nombrar el genocidio.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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