Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Un expresidente francés condenado por conspiración criminal: la connivencia entre poder político y dictadura petrolera vuelve a sacudir los cimientos de la democracia europea.
EL PACTO SECRETO ENTRE PARÍS Y TRÍPOLI
El jueves 25 de septiembre de 2025, el Tribunal Correccional de París declaró a Nicolas Sarkozy culpable de conspiración criminal por un acuerdo corrupto con el régimen libio de Muamar el Gadafi. Fue absuelto de otros cargos como corrupción, malversación de fondos públicos libios o financiación ilegal de campaña, pero la condena basta para confirmar la podredumbre de las élites políticas francesas. La sentencia contra el expresidente de 70 años aún no se ha hecho pública, pero se espera que su defensa recurra de inmediato.
Los fiscales sostuvieron que Sarkozy y su círculo urdieron en 2005 un “pacto de corrupción” con el dictador libio. A cambio de maletines de dinero, el entonces ministro del Interior y futuro presidente se comprometía a rehabilitar internacionalmente a Gadafi, aislado por su historial de terrorismo de Estado —incluido el atentado contra el vuelo de Pan Am en Lockerbie en 1988—. La escena posterior resulta obscena: en 2007 Sarkozy desplegaba la alfombra roja en París para que el coronel plantara su jaima a pocos metros del Elíseo, mientras Francia proclamaba ser la patria de los derechos humanos.
El giro fue grotesco. Cuatro años después, en 2011, Sarkozy se situó a la cabeza de los bombardeos de la OTAN contra el mismo Gadafi, en un cambio de guion que resume el cinismo de la geopolítica occidental: primero se aceptan los dólares manchados de sangre, luego se lanza la maquinaria de guerra para recolocar los intereses estratégicos en el Mediterráneo. Ni justicia ni moral, solo negocios y petróleo.
UN EXPRESIDENTE MARCADO POR LA CORRUPCIÓN
Este no es el primer golpe judicial contra Sarkozy. Ya había sido condenado dos veces: en 2021 por corrupción e influencia indebida al intentar sobornar a un juez, y en 2023 por ocultar el exceso de gasto en la campaña de 2012 que perdió frente a François Hollande. Llegó a portar una pulsera telemática, una imagen inédita para un expresidente francés. Ahora, el veredicto sobre Libia sella el retrato de un hombre cuyo legado político se escribe entre la degradación de la democracia y el servilismo al capital extranjero.
Su círculo íntimo tampoco sale indemne. Claude Guéant, director de la campaña de 2007 y exministro, ha sido declarado culpable de conspiración y corrupción. Brice Hortefeux, otro histórico aliado, fue condenado por conspiración. Éric Woerth, hoy en las filas de Macron, resultó absuelto. La línea que separa la derecha tradicional del liberalismo centrista parece borrarse en los pasillos donde se negocian favores, contratos y silencios.
En paralelo, la historia ofrece un giro macabro. El empresario franco-libanés Ziad Takieddine, que en 2016 confesó haber transportado maletas llenas de efectivo desde Trípoli a París, murió súbitamente de un infarto en Beirut apenas dos días antes de la sentencia. Durante años jugó al vaivén con sus declaraciones: primero acusó, luego se retractó, después desmintió su propia retractación. En 2020, la sospecha de que Sarkozy y sus aliados lo compraron para cambiar su versión abrió otro frente judicial que aún sigue abierto. Incluso Carla Bruni, la esposa del expresidente, está bajo investigación por presuntas presiones sobre testigos.
La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un hombre condenado tres veces, marcado por la sombra del dinero sucio y del chantaje, siga teniendo influencia en la política francesa? Porque Sarkozy, lejos de estar aislado, se reúne con líderes de la derecha y del centro, incluyendo al nuevo primer ministro Sébastien Lecornu, incapaz de formar gobierno tras una moción de censura. El viejo orden se resiste a morir y arrastra consigo a generaciones de dirigentes que siguen consultando al caído.
La Francia republicana, la de la liberté, égalité, fraternité, se ve así atravesada por una paradoja corrosiva: sus presidentes pueden ser elegidos con dinero dictatorial, condenados por corrupción y aun así conservar un rol de consejeros de Estado. La democracia queda reducida a una fachada, mientras los engranajes reales —los del capital financiero, los contratos de armas, el petróleo del desierto— dictan la partitura.
La condena a Sarkozy no limpia la mancha, la hace más visible. En los jardines del Elíseo aún resuenan los ecos de aquella tienda beduina levantada en 2007, símbolo grotesco de la connivencia entre la política europea y la barbarie del dinero manchado de sangre.
Porque cuando el poder se financia con maletines de dictadores, lo que se desploma no es solo un presidente, es la credibilidad de toda una república.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Xbox despide a 3.200 personas: el riesgo era de los jefes, la factura es de la plantilla
Xbox acaba de confirmar la mayor reestructuración de su historia. El 6 de julio, Asha Sharma comunicó a la plantilla que la división reducirá aproximadamente 3.200 puestos durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos y cuatro estudios saliendo de Xbox hacia nueva gestión. Microsoft, en paralelo, recorta unos 4.800 empleos en total, alrededor del 2% de su plantilla global. No es una anécdota. Es una purga empresarial envuelta en lenguaje de consultora.
La frase oficial es casi una confesión: “nuestro negocio hoy no es saludable”. La dirección reconoce márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de negocios comparables, una base instalada menor, costes más altos y una apuesta por Game Pass, el modelo multiplataforma y una cartera más amplia de contenidos que “no creció al ritmo esperado”. Dicho sin barniz corporativo: los jefes imaginaron una máquina de crecimiento infinito, compraron estudios, multiplicaron equipos, alargaron inversiones y ahora explican que se equivocaron. Pero quienes salen por la puerta no son quienes vendieron la fantasía. Son trabajadoras y trabajadores que hicieron exactamente lo que les dijeron.
Sony quiere matar el disco: juegos digitales para ricos y propiedad de mentira
Sony ya ha puesto fecha al entierro del formato físico. En su propia web de PlayStation avisa de que, desde enero de 2028, los nuevos juegos lanzados para PlayStation se podrán comprar en PlayStation Store y en tiendas, pero solo en formato digital. Los discos de juegos publicados antes de esa fecha seguirán funcionando, sí. Ese matiz importa. Pero el camino está marcado: el futuro que Sony quiere vender no cabe en una estantería, cabe en una cuenta, en una contraseña, en un servidor y en unas condiciones de uso que casi nadie lee porque están escritas precisamente para que casi nadie las lea.
La compañía lo presenta como adaptación al consumo. Reuters informó el 1 de julio de que Sony dejará de producir discos físicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation desde enero de 2028, en un giro que llega después de que cerca del 80% de sus ventas completas de juegos en el año fiscal 2025 fueran digitales. La cifra parece aplastante. Lo digital ya domina. Pero una cosa es que millones de personas compren digital porque es cómodo, porque hay rebajas puntuales o porque las empresas empujan el mercado hacia ahí; otra muy distinta es convertir esa tendencia en una jaula.
Organizaciones sociales señalan a Indra por engordar con el negocio de la guerra
La campaña Desarmando Indra llevó el 30 de junio a la Junta General de Accionistas una denuncia incómoda: la empresa crece mientras crecen el rearme, las fronteras militarizadas y el genocidio contra el pueblo palestino. INDRA, BENEFICIOS Y ARMAS: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE ENCUENTRA PRESUPUESTO…
Vídeo | Dignidad contra la FIFA: el vídeo que desmonta el antirracismo de escaparate ya supera el millón de reproducciones
Nuestro vídeo sobre el gesto de Hossam Hassan contra el racismo ya supera más de 1 millón de reproducciones en apenas unas horas en nuestras redes. Y no es casualidad. La escena resume, en pocos segundos, una de las grandes hipocresías del fútbol global: la FIFA puede inventar símbolos, campañas y protocolos contra el racismo, pero cuando alguien los usa para denunciar una situación incómoda, el sistema mira hacia otro lado.
Vídeo | Votar al lobo: cuando la clase trabajadora compra el discurso de quienes la quieren más débil
Es el gran éxito político de la derecha: lograr que parte de la clase trabajadora mire hacia abajo con rabia y hacia arriba con obediencia. Que se enfade más con quien cobra una ayuda que con quien especula con su vivienda. Que sospeche más de una baja médica que de los beneficios empresariales. Que crea que pedir derechos es ser vago, pero acumular millones es mérito.
Nuestro vídeo lo resume sin anestesia: votar al lobo tiene consecuencias. No para los de arriba, que siempre tienen salida. Las consecuencias las pagan quienes dependen de un salario, de una sanidad pública, de una pensión, de un convenio, de una baja, de una vivienda digna.
Porque la política no es una camiseta de fútbol. No se vota para quedar bien con el jefe, ni para parecer más “moderado”, ni para repetir lo que dice la tertulia de la mañana. Se vota sabiendo de qué lado cae cada medida cuando llega la factura.
Si trabajas para vivir, no votes a quienes gobiernan para que otros vivan de tu trabajo.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir