10 Sep 2026

Autor: Redaccion

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POLÍTICA ESTATAL

Peinado ya no instruye solo contra Begoña Gómez: instruye contra sus propios límites 

El caso contra Begoña Gómez ha llegado a ese punto en el que la pregunta ya no es solo qué se investiga, sino cómo se ha permitido llegar hasta aquí. Más de dos años de instrucción, una causa abierta por una denuncia del pseudosindicato ultra Manos Limpias, una investigación que nació apoyada en recortes de prensa, sospechas sin acreditar y hasta un bulo sobre una supuesta subvención pública a una empresa de la mujer del presidente. Y, pese a todo, el procedimiento sigue avanzando como si la política española necesitara otro espectáculo judicial para alimentar tertulias, portadas y campañas de desgaste.

Ahora el futuro judicial de Begoña Gómez, de su asistente en La Moncloa, Cristina Álvarez, y del empresario Juan Carlos Barrabés queda en manos de tres magistrados de la sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid. No es un detalle menor. Son los mismos jueces que, durante esta instrucción, han resuelto 20 recursos y han anulado una decena de resoluciones del juez Juan Carlos Peinado. Una decena. No una corrección técnica, no un matiz procesal. Una cadena de rectificaciones que dibuja algo bastante más preocupante: una instrucción empujada más allá de sus propios fundamentos.

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INTERNACIONAL

El escrutinio oficial: la última esperanza para la democracia en Colombia 

Cepeda ha reconocido el resultado preliminar. Conviene subrayarlo, porque la derecha mediática ya habrá empezado con su máquina habitual: “no aceptan perder”, “quieren incendiar el país”, “son enemigos de la democracia”. Mentira vieja con traje nuevo. Reconocer un preconteo no significa renunciar al escrutinio legal. Y en Colombia, como en cualquier democracia que todavía pretenda llamarse así sin sonrojarse, el resultado preliminar no tiene el mismo valor que el escrutinio oficial. El preconteo informa. El escrutinio decide.

La diferencia, según el propio Cepeda, sería la más estrecha registrada en una segunda vuelta en la historia electoral colombiana. Esa frase debería bastar para frenar la euforia de los poderosos, la ansiedad de los mercados y el griterío de quienes ya quieren coronar al ultraderechista De la Espriella como si la ley fuera una molestia menor. Pero no. En estos tiempos, cuando gana la ultraderecha, todo debe cerrarse deprisa. Muy deprisa. Primero se celebra, luego se bendice, después se exige silencio. La democracia reducida a trámite. La duda convertida en delito moral.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

Trump amenaza, Irán se levanta de la mesa y la diplomacia vuelve a quedar secuestrada por el matón de siempre 

Irán interrumpió este domingo 21 de junio las conversaciones con Estados Unidos en Suiza después de que Donald Trump volviera a hacer lo que mejor sabe hacer: convertir una negociación internacional en una demostración de chulería imperial. La delegación iraní abandonó el lugar de las reuniones en Bürgenstock, según informó la agencia oficial IRNA, después de reunirse con el intermediario qatarí. Las conversaciones se desarrollaban con mediación de Qatar y Pakistán. No hablamos de un malentendido protocolario. Hablamos de una potencia nuclear amenazando públicamente a otro Estado mientras sus representantes siguen sentados en una mesa que, supuestamente, debía servir para desescalar.

El mensaje de Trump en Truth Social fue una pieza clásica del manual mafioso de Washington: si Irán no detiene a sus “proxies pagados” y evita que “causen problemas”, Estados Unidos volverá a golpear “muy fuerte”, incluso “más fuerte” que la semana anterior. La frase no es diplomacia. Es amenaza. Es ruido de botas. Es la forma obscena en que el poder estadounidense pretende seguir dictando al mundo quién puede defenderse, quién debe arrodillarse y quién tiene derecho a existir sin pedir permiso.

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DESTACADA, INTERNACIONAL

Starmer se va hoy y deja al Reino Unido mirando al abismo ultra 

Keir Starmer llega a este lunes 22 de junio al borde de anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido, según The Guardian, The Observer y elDiario.es. No han pasado ni dos años desde aquella mayoría absoluta histórica que vendieron como regreso de la sensatez, del orden institucional, de la política adulta. Y ya está. Otra vez Downing Street convertido en sala de espera. Otra vez el país viendo desfilar primeros ministros como quien cambia fusibles en una casa que se cae.

La diferencia es importante. Starmer no se va arrastrado por una fiesta ilegal en pandemia, como Boris Johnson, ni por haber incendiado la economía en cuestión de días, como Liz Truss. No hay un gran caso de corrupción personal que explique la caída. Ese es precisamente el problema. Starmer no cae por un escándalo: cae por haber convertido la esperanza en gestión gris del derrumbe. Prometió reparar un país golpeado por 14 años de gobiernos conservadores, recortes, privatizaciones y Brexit. Pero ha gobernado como si bastara con administrar las ruinas con tono serio y cara de notario.

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INTERNACIONAL, PRINCIPAL

Colombia, otra vez ante el abismo: la ultraderecha gana por un hilo y ya enseña los dientes 

De la Espriella ya se ha presentado como presidente electo, con su liturgia de patria, orden y destino recuperado. El repertorio habitual. Habla de democracia, libertad e institucionalidad mientras lo felicitan Trump, Milei, Abascal, María Corina Machado, Daniel Noboa, José Antonio Kast y Keiko Fujimori. Un casting bastante claro. Cuando la ultraderecha internacional aplaude al mismo tiempo, no está celebrando la libertad: está oliendo negocio, disciplina social y revancha de clase.

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DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

González Amador y el negocio privado junto al poder público que Ayuso no podrá justificar jamás 

Entre 2021 y 2023, Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, ganó una media de casi 1,5 millones de euros al año. No está mal para un “ciudadano cualquiera”. Tampoco está mal que esos fueran, precisamente, los primeros años de su relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casualidades. Siempre casualidades. En Madrid parece que la suerte empresarial cae del cielo, pero solo en ciertos áticos, ciertos despachos y ciertas sociedades con nombres pulidos.

González Amador había creado su consultora en 2016. Al año siguiente empezó a hacer auditorías para Quirónprevención. Entonces sus facturaciones estaban por debajo de los 400.000 euros. Después vino el salto. Y no un salto pequeño. Un salto de esos que en cualquier democracia mínimamente higiénica obligaría a abrir ventanas, expedientes y preguntas públicas. Porque Quirón recibe cada año alrededor de 1.000 millones de euros por su cooperación hospitalaria en la Comunidad de Madrid. Ahí está la línea de puntos. No hace falta ser detective. Basta con no querer mirar hacia otro lado.

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ECONOMÍA

Vídeo | Clara Mattei desmonta la gran mentira del capitalismo natural 

Mattei habla con una claridad incómoda. El capitalismo no es “lo humano”. No es “lo normal”. No es “lo inevitable”. Es un sistema histórico muy reciente, impuesto por la fuerza, sostenido por la disciplina del salario, protegido por el Estado y maquillado con una democracia liberal que muchas veces funciona como escaparate.Lo dice con una claridad incómoda. El capitalismo no es “lo humano”. No es “lo normal”. No es “lo inevitable”. Es un sistema histórico muy reciente, impuesto por la fuerza, sostenido por la disciplina del salario, protegido por el Estado y maquillado con una democracia liberal que muchas veces funciona como escaparate.

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DESTACADA, POLÍTICA ESTATAL

Marlaska descubre la dignidad policial cuando el golpe viene de Peinado 

El caso Begoña Gómez se ha convertido ya en una trituradora institucional. Peinado empuja desde un juzgado una causa que cada día parece más atravesada por el ruido político. El Gobierno responde con comunicados, quejas y gestos de trinchera. La derecha agita el expediente como si hubiera encontrado petróleo. Y en medio, otra vez, el Estado se mira a sí mismo. Sus jueces. Sus policías. Sus ministros. Sus sindicatos. Su honor.

Pero la calle queda fuera de plano.

La misma calle que ha visto cargas policiales contra protestas sociales, desahucios, movilizaciones antifascistas, marchas laborales o concentraciones por Palestina. La misma calle donde se reparte autoridad a golpe de defensa extensible. La misma calle a la que luego se le pide confianza institucional, moderación y respeto.