Starmer se va hoy y deja al Reino Unido mirando al abismo ultra
Keir Starmer llega a este lunes 22 de junio al borde de anunciar su dimisión como primer ministro del Reino Unido, según The Guardian, The Observer y elDiario.es. No han pasado ni dos años desde aquella mayoría absoluta histórica que vendieron como regreso de la sensatez, del orden institucional, de la política adulta. Y ya está. Otra vez Downing Street convertido en sala de espera. Otra vez el país viendo desfilar primeros ministros como quien cambia fusibles en una casa que se cae.
La diferencia es importante. Starmer no se va arrastrado por una fiesta ilegal en pandemia, como Boris Johnson, ni por haber incendiado la economía en cuestión de días, como Liz Truss. No hay un gran caso de corrupción personal que explique la caída. Ese es precisamente el problema. Starmer no cae por un escándalo: cae por haber convertido la esperanza en gestión gris del derrumbe. Prometió reparar un país golpeado por 14 años de gobiernos conservadores, recortes, privatizaciones y Brexit. Pero ha gobernado como si bastara con administrar las ruinas con tono serio y cara de notario.
El Hormiguero ya no entrevista a Feijóo: le abre plató para hacer oposición
Alberto Núñez Feijóo fue este 17 de junio a El Hormiguero y no encontró una entrevista. Encontró un pasillo alfombrado. Encontró un escenario amable, una conversación diseñada para que pudiera disparar contra el Gobierno, contra el PSOE y contra José Luis Rodríguez Zapatero sin que el espejo de su propio partido le devolviera demasiadas imágenes incómodas. La televisión convertida en maquinaria de guerra política. Ya sin pudor. Ya sin disimulo.
El líder del PP reservó para el programa de Pablo Motos su análisis sobre la declaración de Zapatero en la Audiencia Nacional. Lo hizo unas diez horas después de que el expresidente socialista pidiera públicamente “confianza” para demostrar que es “completamente inocente”. El juez José Luis Calama, según se ha conocido, considera que la declaración no ha disipado las sospechas, aunque no vio necesario imponer medidas cautelares. Ese matiz es importante. Pero en la televisión convertida en ring no caben los matices. Caben las frases. Los golpes. La insinuación con iluminación de plató.
Opinión | ¿Por qué aplauden los diputados?
Artículo de opinión de Luis Aneiros
¿Estamos seguros de tener a los mejores representantes para afrontar el futuro inmediato, en un mundo que cambia a golpe de eructos de Donald Trump y de patadas de Netanyahu o Putin? ¿Creemos tener al frente esta aventura a los mejores? ¿Siquiera a los mejores posibles en este momento? ¿De verdad que en nuestros partidos políticos no hay nadie más que pueda ponerse al frente para hacer política? ¿Cuánto más nos queda de miseria, rencores, zancadillas e insultos? ¿En serio no se avergüenzan cuando se ven y se oyen? Cuando un diputado aplaude cada descalificación, cada insulto, cada mentira, cada gesto de desprecio y chulería, ¿no es consciente de que no es eso lo que esperamos de ellos? El aplauso debería de estar prohibido en los parlamentos, porque no están ahí para vencer ni para ser los mejores. Están para legislar y preocuparse por nosotros. Pero no. Ellos se aplauden, no importa la sandez que hayan dicho.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
De De la Espriella a Alvise: cuando el esperpento se vuelve programa político
Hay una pregunta incómoda que atraviesa España, Colombia y buena parte del mundo: por qué tanta gente acaba votando a quienes parecen salidos de una parodia grotesca de la política. No hablamos de personajes excéntricos sin consecuencias. Hablamos de dirigentes, candidatos y agitadores que convierten la democracia en plató, la rabia social en mercancía y el miedo en papeleta. De Abelardo De la Espriella a Alvise Pérez hay un hilo evidente: la política convertida en espectáculo para vender autoridad sin ofrecer justicia.
Del uribismo a la ultraderecha TikTok: Colombia cambia de caudillo, no de amenaza
No es el fin del uribismo. Es su versión tuneada para la era Milei. Esa es la trampa. Presentar la pérdida de centralidad de Álvaro Uribe como una derrota limpia de su proyecto político permite olvidar lo esencial: muchas de sus obsesiones siguen intactas. La seguridad entendida como castigo. La patria convertida en propiedad privada. El enemigo interno como combustible electoral. La izquierda tratada no como adversaria democrática, sino como amenaza existencial. Cambia el rostro. No cambia el veneno.
Isabel Allende avisa del avance autoritario: “La democracia se pierde mucho antes de que la gente quiera verlo”
Isabel Allende no habló como una escritora famosa dando lecciones desde un sillón cómodo. Habló como alguien que vio cómo una democracia podía derrumbarse en cuestión de horas. Y eso cambia el tono de todo.
“La democracia es mucho más frágil de lo que creemos y solamente se aprecia cuando se pierde”. La frase debería estar abriendo informativos cada noche mientras medio mundo normaliza discursos autoritarios, odio disfrazado de opinión y políticos que juegan con los derechos humanos como si fueran fichas electorales.
Allende recordó cómo Chile perdió la democracia “en 24 horas”. Pero advirtió de algo todavía más peligroso: a veces no desaparece de golpe. A veces se pudre lentamente. Poco a poco. Desde dentro. Royendo las instituciones, el periodismo, la justicia y la convivencia mientras mucha gente sigue diciendo que exageramos.
Y tiene razón.
La gran mentira de la juventud fascista
Nos llevan años diciendo que “la juventud se está haciendo de extrema derecha”. Como si fuera una moda. Como si el fascismo fuese una estética rebelde, una simple respuesta al desencanto o una consecuencia inevitable de la precariedad.
Y no.
Una cosa es que existan jóvenes conservadores, reaccionarios o de derechas. Eso siempre ha existido. Otra muy distinta es el auge de grupos que convierten la violencia en identidad política y que encuentran altavoces constantes en medios, streamers y personajes que han transformado el odio en entretenimiento.
E. Jean Carroll y la maquinaria de barro tras denunciar a Trump por violación
Trump perdió dos veces en los tribunales contra E. Jean Carroll. Dos veces.
Un jurado le atribuyó responsabilidad por abuso sexual y difamación en 2023, con 5 millones de dólares de indemnización. Otro jurado elevó la cifra a 83,3 millones en 2024 por sus ataques continuados.
Y aun así, Carroll no ha cobrado ni un céntimo. Ahora, encima, el Departamento de Justicia la investiga por posible perjurio.
Una mujer denuncia. Gana. Vuelve a ganar. No cobra. Y acaba bajo sospecha.
No quieren justicia. Quieren escarmiento.
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Vídeo | Henar Álvarez retrata la hipocresía de la “libertad de expresión” en España: mucho llanto mediático y demasiados juzgados
“Hemos pasado de ‘no se puede decir nada’ a demandar monólogos, perseguir chistes y llevar humoristas a los juzgados mientras quienes controlan televisiones y periódicos se hacen pasar por víctimas.”
Henar Álvarez soltó en RTVE algo que mucha gente piensa y muy poca dice en prime time: que la supuesta “dictadura woke” es, en gran parte, una cortina de humo montada por quienes llevan décadas teniendo todos los micrófonos. Y claro, escuece.
Facu Díaz en tribunales. Quequé declarando por chistes políticos. Las seis de La Suiza condenadas por sindicalismo. LalaChus denunciada por una estampita. Monólogos feministas interrumpidos por cargos del PP porque alguien “se sentía incómodo”. Pero luego los que hablan de censura son los mismos de siempre. Los que nunca dejaron de ocupar platós, radios y portadas.
Y Henar lo resumió con una frase brutal: suena “como si Ana Rosa se quejara de que los alquileres están altos”.
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Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
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