Kitchen: los audios que retratan la guerra sucia del PP y que el público no pudo escuchar
Kitchen no era una cloaca: era una tubería conectada al PP
Un comisario confesando que la operación existió. Audios que apuntan a Cospedal. Fondos reservados. Un chófer pagado durante dos años con dinero público. Billetes de 500 euros. Y una frase que lo resume todo: había que parar la “libretita”.
Esto no va de policías sueltos ni de manzanas podridas. Va de un partido usando el Estado como si fuera su empresa de limpieza. Para tapar su caja B. Para borrar pruebas. Para proteger al poder mientras a la gente corriente le pedían sacrificios, recortes y obediencia.
El caso Kitchen retrata una época. Y también una forma de entender la política: las instituciones para ellos, la ley para los demás.
Fingir un suicidio para vender un libro y señalar a las personas queer
Fingir una muerte para vender un libro no es una provocación: es una bajeza política y humana.
El 22 de mayo, un comunicado falso atribuyó el supuesto suicidio de Daniel Hernán Huerta a personas del ámbito queer y trans. Hablaba de “catorce años” de hostigamiento y construía culpables antes de que nadie pudiera verificar nada. Al día siguiente, 23 de mayo, el texto ya circulaba públicamente. Y la maquinaria de siempre hizo lo suyo: convertir una muerte no comprobada en munición contra el colectivo LGTBIQ+. No era duelo. Era señalamiento.
Trump quiere borrar al único congresista negro demócrata de Carolina del Sur y devolver el reloj político a 1897
La derecha estadounidense ya ni disimula: manipular distritos electorales para expulsar a representantes negros y blindar un poder blanco, conservador y cada vez más autoritario.
El Estado quiere meter miedo: cárcel para activistas climáticos por pintura lavable y 5.800 euros
La Fiscalía reconoce que busca un castigo ejemplar para frenar la protesta climática mientras el planeta arde y los grandes contaminadores siguen blindados
Moreno y Andalucía ya conocen el precio de Vox
La ultraderecha no necesita entrar en el Gobierno para imponer su agenda. Ya lo hizo una vez. Y ahora vuelve con más poder, más exigencias y menos complejos.
Lo llaman democracia, pero es blindaje fiscal para Trump
Trump acaba de conseguir algo que cualquier ciudadano o ciudadana normal jamás conseguiría: que el poder político negocie con Hacienda para blindar sus auditorías.
Sí. El Departamento de Justicia firmó un apéndice que impedía seguir investigando fiscalmente a Trump, su familia y sus empresas. Y todo dentro de un acuerdo multimillonario pagado con dinero público.
Lo llaman democracia. Pero cuando el presidente usa el Estado para proteger sus negocios, ya no hablamos de igualdad ante la ley. Hablamos de impunidad para ricos. De una élite que juega con reglas distintas mientras al resto le persiguen hasta por un recibo.
Bundibugyo: el ébola sin vacuna que obliga a la OMS a activar la alarma internacional
Una emergencia sanitaria que no es pandemia, pero sí retrato brutal de un mundo donde la salud pública llega tarde cuando las vidas están lejos del centro.
Sanidad y los médicos chocan contra un muro: huelga, reproches y cero voluntad de acuerdo
Cinco días de paros, ningún contacto oficial y un conflicto sanitario que vuelve a demostrar que la sanidad pública también se rompe por las costuras laborales.
Ayuso quiere borrar las torturas franquistas para proteger la “imagen” de su Gobierno
La Audiencia Nacional paraliza la declaración de la Real Casa de Correos como Lugar de Memoria y compra el argumento más obsceno del ayusismo: que recordar a las víctimas puede dañar la marca institucional de Madrid.
Ayuso elimina requisitos para ayudas a empleadas del hogar mientras exige años de residencia a madres vulnerables
La Comunidad de Madrid flexibiliza las condiciones para subvenciones ligadas a familias con altos ingresos mientras mantiene barreras durísimas para mujeres migrantes y hogares precarios.
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Taty Almeida no muere: deja una acusación eterna contra los verdugos y sus herederos
Taty Almeida murió el 14 de junio, a los 95 años, pero la noticia no puede escribirse como una necrológica amable. Sería casi una falta de respeto. Taty no fue una señora buena que “buscó a su hijo”. Fue una acusación viviente. Una mujer que convirtió el dolor en expediente político, la ausencia en pancarta y la maternidad en una forma de resistencia contra el Estado asesino, sus cómplices civiles y sus herederos ideológicos.
Su hijo, Alejandro Almeida, fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975 por la Triple A, antes incluso del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Tenía 20 años. Era estudiante de Medicina, militante, poeta. Un joven al que le arrebataron la vida, el cuerpo, la historia y hasta el derecho elemental de tener una tumba. Ese fue el método. No bastaba con matar. Había que borrar. Borrar nombres, borrar pruebas, borrar vínculos, borrar madres. Y ahí fallaron.
Porque aparecieron ellas.
Begoña Gómez y el jurado popular: cuando la justicia se entrega a nueve ciudadanos sin herramientas suficientes
La causa contra Begoña Gómez ha dejado de ser solo una causa judicial. Hace tiempo que es otra cosa. Una pieza más en esa trituradora política, mediática y judicial donde la presunción de inocencia se convierte en estorbo, el procedimiento en espectáculo y la toga en decorado. El 15 de junio, la esposa del presidente del Gobierno compareció ante el juez Juan Carlos Peinado en una audiencia previa de carácter protocolario. Sobre la mesa, el posible juicio contra ella, contra su asesora Cristina Álvarez y contra el empresario Juan Carlos Barrabés por presuntos delitos de corrupción en los negocios, malversación, tráfico de influencias y apropiación indebida.
La fase de instrucción queda ya encaminada hacia la Audiencia Provincial de Madrid. Y ahí aparece la bomba procesal: un juicio con jurado popular. Es decir, nueve personas elegidas entre la ciudadanía podrían acabar decidiendo sobre un asunto contaminado desde hace meses por tertulias, titulares, filtraciones, bronca parlamentaria y esa mezcla tan española de ruido judicial y cálculo partidista. Qué podía salir mal.
Netanyahu sabotea el acuerdo mientras Israel sigue bombardeando Líbano
El acuerdo anunciado entre Estados Unidos e Irán tenía que abrir una rendija. No una paz justa, no una solución profunda, no el fin de la maquinaria de guerra que lleva décadas triturando Oriente Medio, pero al menos una pausa. Un freno. Algo parecido a respirar. Sin embargo, Benjamin Netanyahu ha decidido recordar al mundo quién manda cuando el militarismo se siente impune: Israel ha seguido atacando Líbano incluso después del anuncio del pacto.
Vídeo | Estrenamos reportaje contra la guerra cultural de la ultraderecha
Spanish Revolution estrena la primera parte del reportaje “¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL?”, presentado por Patricia Salvador. Y la pregunta no es menor. Tampoco es una provocación para redes. Es una advertencia política en mitad de una época en la que la extrema derecha ya no necesita presentarse siempre con el uniforme completo. A veces le basta con hablar de “libertad”, “familia”, “patria”, “seguridad” o “sentido común” mientras va vaciando esas palabras de contenido democrático.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
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