Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
Tras cuatro años en paro, Ricardo ha decidido comprar un título nobiliario para llamar la atención y obtener un empleo
La historia de Ricardo Sarabia, que tiene 61 años y estudió Farmacia en la Universidad de Alcalá de Henares aunque ha dedicado gran parte de su vida a trabajar en la construcción, es la de muchos trabajadores españoles que se han visto apartados de la vida laboral y no por gusto propio.
Los mayores de 50 años son los profesionales que más han sufrido el desempleo provocado por la crisis del COVID-19, que representaban al cierre de 2020 más de un cuarto de la cifra total de parados (25,16%). El año pasado acabó con cerca de un millón de mayores de 50 años en situación de desempleo, en concreto 936.200 personas, 67.600 más que en 2019.
El economista Leopoldo Abadía relata al respecto que “la pandemia ha consolidado una situación que ya era preocupante hace unos años. Los mayores de 50 son un tesoro para la sociedad y es necesario potenciar la empleabilidad en esas franjas de edad”.
En esta franja se encuentra Ricardo, a quien le está costando encontrar un empleo desde hace ya cuatro largos años. «Una vez, hablando de lo difícil que era encontrar trabajo, que cada vez te piden más títulos y más cursos y más historias pensé ‘un día ten van a acabar pidiendo un título nobiliario’. Se me ocurrió contar una historia que llamase la atención y cuanto más loca mejor”, relata a ElHuffPost.
Por lo que ha decidido echarle imaginación: se ha comprado un título nobiliario de una isla del mar del Norte (por 45 euros más gastos de envío) para buscar trabajo en España. El título pertenece a la micronación y principado autoproclamado en el mar del Norte, a diez kilómetros de la costa de Suffolk.
Lord of Sealand
Con ayuda de su sobrino, Sarabia elaboró un hilo que lleva miles de interacciones desde su publicación el pasado 28 de mayo. «¡Hola! Soy el Lord of Sealand, Ricardo Sarabia. Sí, soy de esos privilegiados que tienen un título nobiliario, pero no es lo que os imagináis, yo no nací con él», rezaba su primer tuit.
«Tengo 61 años y 20 me los he pasado trabajando como encargado de obra. Hice la carrera de Farmacia, pero nunca la ejercí. El caso es que los últimos 4 años he estado en paro. Sé lo que pensáis: ¿Cómo una persona como tú, tan simpático y tan bien puesto puede no encontrar trabajo?», continúa el Lord.
Relata que «cuando ya pasas cierta edad lo de encontrar un trabajo se convierte un poco en misión imposible… Da igual lo que uno intente, y mira que yo trabajaría de lo que sea, pero es que no ha habido manera. Total que me dije: «Ricardo, algo estarás haciendo mal, esto no puede ser».
«Así que me puse a pensar, y efectivamente, algo me faltaba. Al final, en este país somos muy de títulos, de muchos títulos, de cuantos más títulos mejor, y a ver ya tenía la licenciatura así que pensé igual el que me falta es el nobiliario», continúa Ricardo.
«Al final todos cuando pensamos en un noble pensamos en gente importante, que es por lo que no se me está tomando», señala, y continúa: «Y así lo hice. Resulta que hay una isla en el pacífico que se llama Sealand y venden títulos, uno puede ser conde si quiere, quien iba a decirlo».
«Y bueno chicxs así me convertí en Lord, pero vamos a lo importante, el tema es que yo esto lo he hecho para conseguir un trabajo, y ahora necesito que me ayudéis a darle un poquito de difusión, a ver si así la suerte me sonríe un poco más», pide Ricardo.
En el último tuit, Ricardo puso un “Twitter haz tu magia”.
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
El veto sindical a la Policía Nacional empieza a resquebrajarse
La anomalía democrática ya no cabe debajo de la alfombra. Dos tribunales superiores de justicia, el del País Valencià y el de Madrid, han admitido a trámite sendas demandas de agentes de la Policía Nacional contra una prohibición que huele a otro tiempo: la que les impide afiliarse a sindicatos de clase, interprofesionales, como CNT, CGT, UGT o CCOO. La pelea apunta directamente al artículo 28 de la Constitución, que reconoce la libertad sindical, y al artículo 14, que garantiza la igualdad y la no discriminación. Fechas y cifras importan: la norma que ahora se discute fue aprobada en 2015, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta a un cuerpo donde la escala básica suma más de 70.000 agentes.
Esta es la democracia estadounidense: 88 corporaciones no pagaron impuestos federales y regaron la política con 852 millones
La democracia estadounidense tiene una liturgia muy solemne. Banderas, discursos sobre la libertad, himnos, padres fundadores, ceremonias patrióticas y presentadores de televisión hablando de “oportunidad”. Luego llega la letra pequeña. Y la letra pequeña dice esto: 88 grandes corporaciones que no pagaron ni un dólar de impuesto federal sobre la renta empresarial en el año fiscal 2025 gastaron unos 852 millones de dólares en lobby y contribuciones electorales durante los últimos ciclos políticos.
No es una anomalía. Es el sistema funcionando.
Trump aprieta el cerco petrolero a Cuba y llama “libertad” al castigo colectivo
El 11 de junio, Marco Rubio anunció nuevas sanciones contra Unión Cuba-Petróleo, CUPET, la empresa estatal cubana de petróleo y gas. No fue un gesto administrativo. No fue una nota técnica del Departamento de Estado. Fue otro giro de tuerca contra una población que ya vive entre apagones, falta de combustible, problemas de transporte, hospitales tensionados y una economía castigada por 65 años de embargo estadounidense. Lo llaman presión. Lo llaman democracia. Lo llaman “apoyo al pueblo cubano”. Pero cuando una sanción corta energía, encarece comida, complica medicinas y deja a la gente sin movilidad, el nombre honesto es otro: castigo colectivo.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y viejo militante del cambio de régimen, defendió la medida acusando al Gobierno cubano de usar la energía como herramienta de represión, enriquecimiento y control social. El guion es conocido. Primero se asfixia un país. Luego se acusa al país asfixiado de no respirar bien. Después se presentan las consecuencias del bloqueo como prueba de que hacía falta más bloqueo. La maquinaria imperial funciona así: provoca la herida, señala la sangre y vende la amputación como tratamiento.
Vídeo | Más de 30.000 personas ya han visto el #ReportajeSR sobre cómo Israel está cambiando las reglas del mundo
El nuevo trabajo de Reportajes SR, con Olga Rodríguez, analiza por qué lo que ocurre en Gaza no es solo una tragedia palestina, sino una advertencia global sobre la impunidad, el derecho internacional y la ley del más fuerte. Más de 30.000 personas han visto…
Vídeo | La batalla cultural ultra no empezó ayer: nuevo #ReportajeSR este domingo 14
El domingo 14, a las 15:00, estrenamos en nuestro canal de YouTube un nuevo #reportajesr: “Cómo la extrema derecha está ganando la batalla cultural”. La primera parte lleva un título que debería funcionar como advertencia: “Esto no empezó ayer”.
El reportaje, presentado por Patricia Salvador y dirigido por Lea Gugelmann, periodistas de Spanish Revolution, ya está disponible de forma anticipada para suscriptoras y suscriptores del canal.
Porque sí, la extrema derecha no empieza siempre gritando censura, deportaciones, recortes o mano dura. A veces empieza antes. Mucho antes. Empieza alterando el lenguaje. Empieza llamando “libertad” al privilegio de quienes más tienen. Empieza llamando “familia” a un modelo único y obediente. Empieza llamando “patria” a una frontera moral. Empieza llamando “sentido común” a una agenda profundamente reaccionaria.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir