Este medio se sostiene gracias a su comunidad. APOYA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE .
La multinacional de software CIB, que cuenta con 170 empleados entres sus sedes de Múnich y las filiales de Austria y España, ha dado con la clave para que sus empleados trabajen de lunes a jueves, manteniendo intactas sus nóminas y sus días de vacaciones.
Ahora que el covid-19 parece que está a punto de ser controlado en países como España, las empresas optan por recuperar la situación previa a la pandemia. A pesar de quien más quien menos ya ha experimentado el teletrabajo, ahora las empresas apuestan por modelos mixtos e incluso por las semanas laborales de 4 días.
La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Diaz, ha anunciado este jueves la reforma de la ley de usos del tiempo en el trabajo el próximo año de forma que se introduzca una mayor flexibilización de la jornada laboral, abriendo también la puerta a la semana laboral de 4 días.
Díaz no ha descartado la posibilidad de la posibilidad de la introducción en España de la semana laboral de 4 días, aunque ha señalado que se trata de una ley «muy compleja». Sin embargo, ha querido dejar claro que el Ministerio de Trabajo no aboga por una «formulación rígida de la jornada laboral».
Por su parte, la Comunidad Valenciana ya ha anunciado que en los próximos meses comenzará un programa piloto para la semana de 4 días laborales con un presupuesto de 10 millones de euros, sin reducción de salarios.
Telefónica ya ha intentado que sus trabajadores se acogieran al programa piloto, pero estos han rechazado el planteamiento ya que les ocasionaría una reducción del salario y de las cotizaciones a la Seguridad Social en torno a un 16%. A Desigual, que se lo había propuesto a un grupo de 500 trabajadores, le ha pasado lo mismo.
Pero quien sí parece haber dado con la clave, sin tocar el sueldo de los trabajadores, ha sido la multinacional de software CIB, que cuenta con 170 empleados entres sus sedes de Múnich y las filiales de Austria y España (en Canarias y Valencia), tal y como recoge El Confidencial.
CIB, de 40 horas a 36
Desde hace casi un mes, prácticamente todos los empleados del grupo trabajan de lunes a jueves en jornadas de 9 horas, es decir 36 horas, manteniendo intactas sus nóminas y sus días de vacaciones.
Cristina Silvera Roig, responsable de personal de la compañía, ha señalado que es posible ajustarse a ese nuevo modelo sin sacrificios en las condiciones laborales poniendo el foco en los procesos empresariales y reduciendo aquellos que sean inservibles o un gasto excesivo de tiempo para que una jornada más corta no suponga mayor gasto de la empresa.
«Al sincronizar los tiempos de trabajo evitamos la delegación de tareas, los buzones de correo electrónico llenos y la reorganización de citas, lo que consume mucho tiempo y así no se ve afectado el descanso que nos ofrece el día libre adicional», ha añadido. Los planes son que el programa piloto dure seis meses y luego se revise su efectividad.
Esta idea salió directamente del director general de la compañía y fundador de la misma, Ulrich Brandner, que ya había promovido planes de teletrabajo antes de la pandemia, y en julio se puso sobre la mesa. A los empleados se les dio la opción de seguir con su horario actual u optar por las 36 horas semanales.
150 trabajadores aceptaron, es decir, el 100% de los trabajadores elegibles. Los que quedaron fuera eran trabajadores a tiempo parcial y los becarios de sus oficinas alemanas.
Pero surgía la pregunta de quién atendería las incidencias y daría soporte ese quinto día hábil para otras empresas. La multinacional decidió que los equipos que trabajen los viernes tendrán un día ajustable el resto de la semana.
Otro de los frentes que deben abordar estas empresas, tal y como indica El Condidencial, es qué ocurriría si esta modificación, que lo normal es que sea opcional o negociada, llega de forma unilateral. «En un supuesto como este, en el que trabajan cuatro horas menos, pero no se le toca la nómina, el empleado también puede poner una demanda por no estar conforme con el cambio de condiciones. Puede resultar un poco chocante e incluso absurdo ‘a priori’, pero puede haber casuísticas particulares como que acabas de ser padre o madre y te dificulta conciliar. Entonces ahí, si gana el juicio o se llega a un acuerdo, se tendría derecho a 20 días por año trabajado y prestación por desempleo al haber un cambio sustancial en las condiciones de trabajo», ha explicado Carlos Bravo Díaz, abogado y fundador de ‘Acción Legal Emprende’.
En el caso de una empresa imponga reducción de jornada con bajada de sueldos tiene que estar justificado por razones productivas, organizativas, técnicas o económicas», ha añadido el experto.
El asunto ha entrado de pleno en la agenda del Ejecutivo, después de que Más País, formación liderada por Íñigo Errejón, consiguiese arrancar a los partidos de la coalición una partida de 50 millones, que no sale de los fondos europeos sino de los Presupuestos Generales, a cambio de apoyarlas en la Cámara Baja, un presupuesto que se dedicaría a paliar los costes del aumento de masa salarial o a hacer transformaciones para digitalizar procesos y así ganar productividad para sostener estos cambios.
El programa piloto está pensado para empresas dedicadas al desarrollo de software, programación, abogacía, ‘telemarketing’ o arquitectura, aunque tampoco se descarta aplicarlo a otros sectores como la hostelería.
La meta del plan ‘España 2050’ presentado por Moncloa es reducir la jornada laboral hasta el punto de suponer 35 horas semanales, algo que Más País ve completamente viable «en progresión a los avances tecnológicos»
Este periodismo no lo financian bancos ni partidos
Lo sostienen personas como tú. En un contexto de ruido, propaganda y desinformación, hacer periodismo crítico, independiente y sin miedo tiene un coste.
Si este artículo te ha servido, te ha informado o te ha hecho pensar, puedes ayudarnos a seguir publicando.
Cada aportación cuenta. Sin intermediarios. Sin líneas rojas impuestas. Solo periodismo sostenido por su comunidad.
Related posts
SÍGUENOS
Luciana Gatti entra en política porque el Congreso brasileño está legislando la catástrofe
Luciana Gatti lleva más de 30 años estudiando la Amazonia y los gases que aceleran el calentamiento global. Es investigadora principal del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, el INPE, y coordina su Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero. No es una tertuliana reciclada, una celebridad buscando foco ni una profesional de la política fabricada en un despacho. Es una científica que ha dedicado décadas a medir cómo uno de los mayores reguladores climáticos del planeta está dejando de funcionar.
Ahora ha decidido presentarse al Congreso.
Gatti anunció el 13 de julio su precandidatura a diputada federal por São Paulo dentro del Partido Socialismo y Libertad, el PSOL. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente antes del 15 de agosto y la primera vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 4 de octubre. Su objetivo es llevar la ciencia al lugar donde se aprueban las leyes que están acelerando el desastre. Porque publicar investigaciones sirve de poco cuando quienes legislan las ignoran, las niegan o directamente trabajan para las empresas responsables.
Ecuador abandona la Amazonia al oro ilegal y deja solos a quienes la protegen
La Amazonia ecuatoriana está siendo devorada por la minería ilegal mientras el Estado llega tarde, responde a medias o directamente mira hacia otro lado. Retroexcavadoras, dragas, campamentos clandestinos y grupos armados avanzan sobre territorios indígenas y áreas protegidas. Frente a ellos, 598 guardaparques abandonados a su suerte, sin capacidad legal para incautar maquinaria y sin medios para enfrentarse a organizaciones que llevan fusiles.
En el Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, varios trabajadores fueron interceptados durante una inspección por hombres fuertemente armados que afirmaron proporcionar seguridad a los mineros. Les quitaron los teléfonos, el GPS y la cámara. Quienes debían representar la autoridad ambiental terminaron desarmados, retenidos y obligados a explicar qué hacían dentro del espacio que estaban protegiendo. Los delincuentes pedían cuentas a los guardaparques y no al revés.
Ayuso convierte la cultura madrileña en un photocall pagado con dinero público
La política cultural de Isabel Díaz Ayuso tiene una regla bastante sencilla: para las creadoras y creadores corrientes existen formularios, convocatorias, límites presupuestarios y meses de espera; para las celebridades dispuestas a promocionar Madrid y posar junto al poder aparecen patrocinios millonarios, espacios públicos y contratos diseñados específicamente para ellas.
No es mecenazgo. Tampoco es una defensa desinteresada de la cultura. Es dinero público utilizado para comprar prestigio, propaganda turística y fotografías institucionales. La obra artística queda reducida a soporte publicitario y las administraciones se comportan como una agencia de representación financiada por las y los contribuyentes.
Nacho Cano fue durante años el mejor ejemplo de este modelo. Ahora Woody Allen recoge el testigo con un proyecto que recibirá 3 millones de euros de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid. Dos nombres famosos, dos operaciones presentadas como apoyo cultural y una misma lógica: socializar el coste para que el beneficio político y empresarial quede en pocas manos.
15.000 personas ya han visto cómo la fe se convierte en poder
El último ReportajeSR analiza cómo determinados sectores del evangelismo conservador dejaron de limitarse a los templos para convertirse en una maquinaria política al servicio de la extrema derecha. De Trump a Bolsonaro, de Milei a Vox: redes comunitarias, guerras culturales, dinero, medios y religión convertidos en infraestructura electoral.
Presentado por Léa Gugelmann, el reportaje ya ha superado las 15.000 visualizaciones desde su estreno. Porque para entender el auge de la extrema derecha no basta con mirar a sus candidatos: también hay que observar quién construye sus discursos, moviliza sus bases y presenta el autoritarismo como una misión divina.
Vídeo | Sadismo en primera persona
Un turista graba el encierro de San Fermín como si estuviera en una atracción. Adrenalina, golpes, risas y animales convertidos en decorado para conseguir un vídeo viral. No está viviendo una tradición: está consumiendo sufrimiento como entretenimiento.
Además, corre con una cámara cuando está prohibido hacerlo, poniendo en peligro a quienes tiene alrededor. La turistificación añade otra capa de irresponsabilidad a una barbaridad ya normalizada: venir, beber, molestar, jugar con la vida ajena y marcharse con unos cuantos clics. El sadismo también se graba en primera persona.
Seguir
Seguir
Seguir
Subscribe
Seguir