Un año plantando cara al odio
La resistencia civil frente al negocio del odio cumple su primer aniversario
Nacho Abad y el antiperiodismo: del clasismo a la transfobia
Cuando la televisión convierte la ignorancia en espectáculo y la indiferencia en virtud
#HayEsperanza | Del «no se puede» al «sí se pudo»: victorias sociales que nacieron de la calle
Cada conquista que hoy parece inevitable fue, alguna vez, una causa perdida defendida en las calles.
La selva en llamas del capitalismo
El planeta pierde 6,7 millones de hectáreas de bosque virgen en un solo año. La deforestación ya dobla los límites acordados para salvar el clima.
Qué oculta el PP con los cribados de cáncer
El silencio como estrategia: cuando la opacidad se convierte en política sanitaria.
Vallecas contra el fascismo inmobiliario
El barrio madrileño se levanta tras el ataque ultraderechista de APD Security Iberia, brazo armado de la especulación.
Las tres preguntas sobre la Gürtel que jamás obtuvieron respuesta
La mayor trama de corrupción política del siglo XXI en España terminó con un Gobierno caído, 94 condenados y más de 200 millones defraudados. Pero también con un nombre que la justicia prefirió no pronunciar en voz alta: Mariano Rajoy.
El rastro borrado: mujeres sin mamografías, justicia sin pruebas
La denuncia de Amama revela un posible borrado de pruebas médicas en el sistema sanitario andaluz.
La Gürtel en cifras: la aritmética de la corrupción
750 años de cárcel, 200 millones defraudados y 94 condenados. Las matemáticas del saqueo institucionalizado.
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Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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