La marea rosa que acorrala a Moreno Bonilla
Miles de andaluzas y andaluces llenan Sevilla para decirle al Gobierno: la vida no puede esperar.
¿Quién es quién? Un recorrido por el odio en España
El fascismo ya no se esconde: se organiza, se financia y entrena. EL NEGOCIO DEL ODIO El fascismo español no vive en los márgenes: se financia, se entrena y se registra legalmente.En pleno 2025, la ultraderecha ya no se disfraza de nostalgia ni se reduce…
El colapso como oportunidad de inversión
Cómo los fondos especulan con el hambre, la escasez y el cambio climático
Por qué el cambio climático es una lucha de clases
El clima no está en guerra contra la humanidad. Es el capitalismo el que está en guerra contra la vida.
De Franco a Feijóo: la herencia autoritaria que la derecha nunca quiso soltar
Una mirada crítica sobre el poder, el silencio y la continuidad del franquismo en la España actual
Cómo la crisis de los cribados se llevó por delante el sueño presidencial de Moreno Bonilla
El escándalo sanitario que hizo caer el relato del “milagro andaluz” y mostró el rostro autoritario del presidente de la Junta.
Cobran lo que denuncian: la doble moral de Vox con las dietas del Congreso
Critican el “derroche” de los viajes internacionales… mientras los cobran puntualmente
Sí el fascismo los señala será que lo están haciendo bien
Cuando la extrema derecha teme a las preguntas, ataca a quienes las formulan
Vito Quiles ante la Universidad de Granada: la provocación como método
Subido a hombros, sin permiso y con un mensaje de odio. Ese es el nuevo formato de la “España combativa”.
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Opinión | Diego Fuoli en El Hormiguero: un sueño fascista
¿Por qué nos dejamos arrastrar tan fácilmente por soflamas y consignas contrarias al mínimo respeto cuando estamos apretados unos contra otros y formamos una masa? Muy simple y muy preocupante: porque necesitamos la aprobación de quienes nos rodean en ese momento.
Sheinbaum, Lula, Orsi y Arévalo frente a la ultraderecha: América Latina no está en venta
Sheinbaum y Lula no están solos. Ahí están también Yamandú Orsi en Uruguay y Bernardo Arévalo en Guatemala, cada uno desde una realidad distinta, con márgenes distintos y enemigos distintos. Pero el pulso es el mismo: impedir que América Latina vuelva a ser una finca administrada por oligarquías locales, jueces obedientes, medios histéricos y padrinos en Washington.
La ultraderecha lo sabe. Por eso grita tanto. Porque México y Brasil pesan demasiado, Uruguay demuestra que la izquierda democrática puede volver sin pedir perdón, y Guatemala ha puesto al descubierto hasta qué punto las élites están dispuestas a dinamitar las urnas cuando el resultado no les gusta.
No es una ola perfecta. Ni limpia. Ni homogénea. América Latina nunca lo es. Pero hay una línea que empieza a verse: soberanía, democracia, derechos sociales y resistencia frente a una derecha que ya no disimula su pulsión autoritaria.
La fiesta de Alvise se pudre por dentro
La ultraderecha española tiene una habilidad casi industrial para fabricar cruzadas morales con materiales de derribo. Se presenta como azote de la corrupción, como voz del pueblo, como martillo contra “la casta”, y luego basta rascar un poco para que aparezca lo de siempre: personalismo, dinero opaco, acoso, peleas internas y mucho vídeo grabado para mantener encendida la secta. Lo de Se Acabó La Fiesta ya ni siquiera necesita demasiada interpretación. Lo están contando desde dentro.
El 25 de junio, Solier y Nora Junco, eurodiputados elegidos como número dos y tres de la lista de SALF en las europeas de 2024, arremetieron contra Luis “Alvise” Pérez con una dureza poco habitual entre antiguos compañeros de papeleta. Dijeron que “lleva la mentira en el ADN” y que puede terminar siendo “el más corrupto de los corruptos”. No lo dijo una tertulia progresista. No lo dijo un adversario ideológico de izquierdas. Lo dijeron quienes entraron al Parlamento Europeo gracias al mismo artefacto político que él vendía como una revolución anticasta.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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