El Hormiguero se confirma (de nuevo) como la punta de lanza televisiva de la oposición
El Hormiguero hace tiempo que dejó de ser solo un programa de entretenimiento. O, mejor dicho, hace tiempo que el entretenimiento se convirtió allí en una excusa perfecta para otra cosa. Un decorado amable. Una mesa cómoda. Dos hormigas. Un presentador que se coloca como sentido común nacional. Y, alrededor, una maquinaria capaz de convertir la política en sobremesa emocional, la crítica al Gobierno en chascarrillo y la propaganda conservadora en conversación de bar con presupuesto millonario.
La visita de Alberto Núñez Feijóo el 17 de junio no fue una anécdota. Fue una postal. El líder del PP acudió al programa en una semana diseñada para cargar contra el Gobierno, con el caso Plus Ultra, con Zapatero declarando ante el juez y con la oposición repitiendo su mantra favorito: España arde, Sánchez se esconde, la derecha viene a restaurar la decencia. Todo muy espontáneo. Todo muy natural. Todo cuidadosamente colocado.
Grupo Volcán y el apagón de Berlín: la rabia climática que el poder prefiere llamar terrorismo
El 3 de enero, Berlín descubrió algo que el capitalismo fósil lleva décadas ocultando bajo moqueta institucional: la infraestructura que sostiene nuestra vida cotidiana es frágil, vulnerable y profundamente política. Aquella mañana, hacia las seis, alguien incendió cinco cables de alta tensión bajo un puente sobre el canal de Teltow. Cada cable tenía unos 10 centímetros de grosor. No era una gamberrada. No era una pataleta juvenil. Era una acción calculada contra una red que venía de una central eléctrica de gas natural y alimentaba a unos 45.000 hogares, 2.200 empresas y cuatro hospitales.
El resultado fue un apagón enorme. Cuatro distritos afectados. 10.000 hogares recuperaron la electricidad al día siguiente, pero otros 35.000 permanecieron a oscuras durante cinco días. Berlín vivió su apagón más largo desde la Segunda Guerra Mundial. Y ahí empieza el dilema incómodo. Porque una cosa es comprender la acción y otra fingir que no tuvo consecuencias duras para la gente común.
Rubén Gisbert quiso dar lecciones sobre la dana y la jueza le recordó que no sabe ni dónde está el barranco del Poyo
La causa judicial por la dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 230 personas fallecidas, no necesita ruido. Necesita verdad, rigor, responsabilidades políticas y respeto a las víctimas. Justo lo contrario de lo que suele traer la industria del barro cuando se disfraza de acusación popular, de patriotismo de plató o de heroísmo de YouTube.
La jueza de la dana, Nuria Ruiz Tobarra, ha dictado este 16 de junio un auto especialmente duro contra el abogado y youtuber Rubén Gisbert. No por pensar distinto. No por molestar al poder. No por incomodar a nadie. Por algo más básico: por pedir diligencias graves sin conocer, según la magistrada, elementos esenciales de la causa. El problema no es que Gisbert sea incómodo. El problema es que, según el auto, ni siquiera sabe bien de qué habla.
El chat del Consell PP estrecha el cerco sobre Mazón y sus consellers por la dana
La instrucción judicial sobre la dana acaba de abrir una grieta mucho más seria de lo que el Gobierno valenciano querría admitir. La magistrada Nuria Ruiz Tobarra, jueza de la causa, estudia si debe ampliar el foco y citar como testigos a más consellers del Ejecutivo autonómico de Carlos Mazón después de que la vicepresidenta Susana Camarero entregara los mensajes del grupo de WhatsApp llamado “Consell PP”. No hablamos de una anécdota digital. Hablamos del chat político de un Gobierno durante la jornada del 29 de octubre de 2024, el día de la dana que dejó 230 fallecidos.
La providencia dictada el 16 de junio no es un gesto menor. La jueza ofrece a Camarero la posibilidad de aportar voluntariamente los documentos en PDF que el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, compartió aquel día sobre el estado de las carreteras. Es el paso previo para decidir si se le cita como testigo, como reclama la acusación popular ejercida por el PSPV-PSOE. Dicho de forma clara: el chat ha dejado de ser una conversación incómoda para convertirse en una pieza que puede mover la causa.
Cuando el mundo pide decrecimiento, España pone 719 millones para una gigafactoría de IA
El Consejo de Ministros aprobó el 16 de junio una inversión de 719 millones de euros para impulsar una gigafactoría avanzada de inteligencia artificial en España. La operación se canalizará desde el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, la SETT, que podrá entrar en el accionariado del consorcio público-privado encargado de presentar la candidatura española a una convocatoria europea.
El relato oficial ya está escrito. Soberanía tecnológica. Reindustrialización. Liderazgo europeo. Inteligencia artificial fiable y sostenible. Todo muy limpio, muy moderno, muy Bruselas. Pero hay una palabra que aparece demasiado tarde, demasiado poco y demasiado domesticada: clima.
Instagram borra a Sistema 161: cuando la censura digital apunta SOLO contra el antifascismo
Instagram ha eliminado la cuenta de Sistema 161, un proyecto de investigación antifascista que se había convertido en referencia para miles de personas, colectivos, sindicatos de vivienda, periodistas y vecinas y vecinos que necesitaban información rigurosa sobre organizaciones parapoliciales y redes ultras. El dato no es menor. La fecha importa porque marca otro episodio de una democracia tutelada por plataformas privadas que deciden qué voces pueden existir y cuáles deben ser borradas.
Los 7 presuntos delitos por los que Zapatero tendrá que declarar ante el juez Calama
José Luis Rodríguez Zapatero tendrá que declarar este miércoles hoy ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. Lo hará en calidad de investigado y en una causa que, por su alcance político y judicial, marca un hecho inédito: será el primer expresidente del Gobierno que acuda a la Audiencia Nacional en esa condición.
La investigación atribuye al expresidente indicios vinculados a siete presuntos delitos: organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y delito contra la Hacienda Pública. La causa se divide en dos piezas y gira alrededor de una tesis central del instructor: la posible existencia de una “estructura organizada y estable” dedicada al ejercicio ilícito de influencias.
El día en que Vox llevó al Parlamento canario a un falso experto para culpar a las familias homosexuales de la pobreza infantil
El 16 de junio ocurrió algo que resume bastante bien la política basura de nuestro tiempo. El Parlamento de Canarias tenía una comisión de estudio sobre pobreza infantil. Es decir, un espacio institucional para hablar de niñas, niños y adolescentes que viven peor de lo que deberían vivir en una sociedad que presume de democracia, turismo, crecimiento y progreso. Pero Vox decidió que aquello no era suficiente. Que hablar de pobreza real era demasiado incómodo. Que mejor llevar a un supuesto experto a hablar contra el matrimonio homosexual.
El protagonista fue Francisco Martínez Peñaranda, presentado por Vox como voz autorizada a través de la Asociación Libertas. Una entidad sin experiencia conocida en pobreza infantil en Canarias. Nada de análisis sobre salarios, alquileres, precariedad, listas de espera de vivienda o exclusión residencial. Nada de eso. Vox llevó a una comisión sobre pobreza infantil a un activista ultra para desplegar su obsesión contra las familias diversas. Así de claro. Así de obsceno.
Qué es peor: ¿Guti poniendo la cara al casino o la SER prestándole la alfombra roja?
La pregunta parece una broma, pero no lo es: ¿qué es peor, Guti prestando su cara a una casa de apuestas o la SER envolviendo sus noticias con publicidad de juego como si estuviera anunciando café de comercio justo? La respuesta más honesta es que no hay que elegir. Son dos piezas del mismo mecanismo. Uno pone la sonrisa. La otra pone la credibilidad. La empresa pone el anzuelo. Y la gente pone el dinero.
Maricarmen, 88 años, frente al escaparate inmobiliario de un país que abandona a sus mayores
El Sindicato de Inquilinas de Madrid interrumpió el 15 de junio la intervención de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en el II Foro Inmobiliario 360º. No fue una anécdota. No fue una performance. Fue una imagen incómoda de país. Mientras la responsable estatal de vivienda hablaba en un foro con empresarios del sector inmobiliario, varias activistas pusieron sobre la mesa el nombre que las instituciones intentan convertir en expediente: Maricarmen, una mujer de 88 años con un desahucio previsto para el 24 de junio.
La escena resume demasiado bien el problema. Arriba, la política institucional hablando el lenguaje amable de los foros. Abajo, el sindicalismo de barrio recordando que hay una anciana a punto de quedarse sin casa. La vivienda convertida en negocio y la vida convertida en trámite. Ese es el país real, aunque moleste en los salones donde el ladrillo se presenta como motor económico y no como una maquinaria de expulsión.
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Reportaje | La gran conspiración: cómo Wall Street fabricó al primer billonario de la historia
La salida a bolsa de SpaceX no fue solo una operación financiera: fue la coronación de Elon Musk como dueño simbólico del futuro, pagada con índices, fondos pasivos y ahorros ajenos. EL BILLÓN NO CAYÓ DEL CIELO: LO EMPUJARON DESDE NASDAQ Elon Musk no llegó…
Lo que se viene en Colombia: ultraderecha, cárcel y petróleo
Colombia acaba de asomarse a una etapa peligrosísima. No a un giro moderado. No a una corrección de rumbo. A una entrada de la ultraderecha por la puerta grande, con estética de salvador nacional, discurso de guerra interna y programa económico hecho a medida de quienes siempre confunden patria con propiedad privada. Abelardo De La Espriella, abogado, empresario, millonario, cantante de vallenato, ciudadano de Colombia, Estados Unidos e Italia, se proclama vencedor tras la segunda vuelta del 21 de junio, según el preconteo. Tiene 47 años, cuatro hijos, barba de catálogo, relojes de lujo y un apodo construido para el mitin: “El Tigre”.
Conviene decirlo sin anestesia: esto no es derecha clásica, es ultraderecha latinoamericana con perfume caro y agenda de castigo social.
Que todo arda, que nadie pague: Doñana sigue esperando justicia nueve años después
El 24 de junio de 2017, Doñana sufrió el incendio más grave en décadas. Ardieron más de 8.000 hectáreas en el entorno de Las Peñuelas, en Moguer. Nueve años después, el paisaje ya no humea, pero el expediente judicial sí. Huele a abandono, a burocracia, a esa forma tan española de dejar que el tiempo lo pudra todo hasta que la indignación se canse antes que los tribunales.
Según publicó elDiario.es el 21 de junio, el proceso sigue sin avances reales desde mayo de 2024, cuando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Moguer dictó un auto para continuar como procedimiento abreviado las diligencias contra tres personas investigadas. Tres investigados. Un incendio monstruoso. Una zona devastada. Y una causa que, a fecha de junio de 2026, ni siquiera ha dado traslado a las partes personadas —las dos acusaciones particulares y la Fiscalía— de la copia de las actuaciones para que puedan calificar el delito y presentar sus escritos de acusación.
Vídeo | Más de 1.000.000 de personas han visto nuestra denuncia ‘Fábrica de obediencia’
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia. Pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
Estrenamos nuevo reportaje de Spanish Revolution: “Tras la Nakba”, segunda parte de “Palestina y la historia que quieren borrar”.
La historia de Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023. Y tampoco terminó en 1948 con la Nakba. Después vino 1967, la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, los checkpoints, los asentamientos, el muro, el bloqueo y una maquinaria de control que…
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